viernes, 11 de noviembre de 2011

Epistemología

Nada más divertido que esta graciosa actuación de Les Luthiers para que aprender el significado de la voz "epistemología", una rama, muy desarrollada en nuestra época de la gnoseología o teoría general del conocimiento:


domingo, 22 de mayo de 2011

La Madre de las Musas

Ortega dijo una vez que lo que nos distingue de las bestias no es la inteligencia, sino la memoria, que el ser humano es, sobre todo, el animal memorioso. Gracias a esos ecos y reminiscencias que nos devuelve la memoria, lo que aconteció en el pasado está vivo en el presente. La memoria –como explicó Ignacio Gómez de Liaño- añade un “aura simbólica” que hace del tiempo un horizonte propiamente humano: el hombre debe a su facultad de recordar el vivir no sólo en medio de objetos estimulantes, sino también en convivencia con objetos y seres significantes. ¿Sería la memoria una imaginación referida al tiempo?


Desde siempre, ese ámbito de la representación espaciotemporal(imaginación y memoria) es la fuente donde hace nido lo maravilloso: los viejos relatos sobre la creación y el destino, sobre el bien y el mal. No sólo recordamos vivencias y emociones adheridas a ellas, sino también creencias y aún realidades soñadas, mitos y fantasías.


“La memoria no pertenece sólo al mundo de los hechos, sino también al de las invenciones humanas. Así como mediante la historia el grupo conquista su pasado colectivo, asimismo mediante la memoria el individuo conquista su identidad según la configura su pasado individual”. (I. Gómez de Liaño. El idioma de la imaginación, 37s.).



Fácilmente, si el tiempo presente se vacía, acuden en nuestro auxilio, para llenarlo, los recuerdos. Sucede a los viejos. Olvidan donde dejaron hace un momento las gafas, pero recuerdan con nitidez asombrosa lo que pasó hace más de medio siglo.


Una función vital


La memoria es una función general de toda materia orgánica (Ewald Hering). Se ha definido a la memoria como el principio de conservación en la mutabilidad de todo acaecer orgánico. Memoria y herencia son así dos aspectos de una misma función vital, función de representación y comunicación. Cualquier animal tiene memoria, esto es, conserva información y la transmite. Todo ser vivo porta en cada célula de las que le constituyen una memoria genética en que se recapitula la evolución de su estirpe y, en cierto sentido, la evolución del universo hasta su misma existencia como entidad individual. Nuestro cuerpo es un monumento vivo del pasado en que se conservan los avatares de la vida.

miércoles, 20 de abril de 2011

Reglas Lógicas


El cálculo de proposiciones

El cálculo lógico es una forma segura de razonamiento. Con una serie bien determinada de principios y reglas, el cálculo lógico de proposiciones nos permite inferir de manera que a partir de la suposición de la verdad de una o más hipótesis o premisas, podemos obtener una conclusión válida, que es su consecuencia lógica.

Reglas básicas de conectivas

Nos dicen cómo operar con funciónes lógicas como la conjunción, la disyunción, la condicional y la bicondicional.

Introducción del conjuntor (IC)

La regla nos dice que si tenemos en dos premisas o pasos del razonamiento dos fórmulas cualesquiera (A, B), podemos unirlas mediante el conjuntor:

  A
  B
_____

A & B

(La conclusión se separa de las premisas o hipótesis mediante una raya horizontal).

Una interpretación: Me gusta el jamón, me gusta la tortilla de patatas (premisas), luego me gusta el jamón y la tortilla de patatas (conclusión).

martes, 19 de abril de 2011

Lógica prescriptiva

Observe bien estos enunciados:

1. Para desbloquear el teléfono debe usted pulsar la tecla del asterisco (*) y luego la tecla okey.


2. Salsa francesa.- Poned una cazuela con al agua al fuego, cuando esté caliente echad unas yemas de huevo con sal y pimienta. Batid sin parar de remover, y añadir aceite procurando que no se caliente mucho la salsa.


3. Es necesario, para poder recibir lícitamente el sacramento del matrimonio, conocer suficientemente las verdades de la fe, para estar en condiciones de instruir y educar a los propios hijos.


4. Está prohibido fumar en los centros públicos bajo pena de multa.


5. Si quieres ser feliz, vive oculto.

Aunque se refieran a temas muy diferentes, todas estas proposiciones tienen algo en común, son casos de un uso prescriptivo del lenguaje. No dicen lo que hay o acaece en el mundo, sino lo que uno debe hacer, lo que está permitido o prohibido, los pasos que debemos seguir para conseguir un resultado, etc. El lenguaje prescriptivo o normativo es un caso de uso conativo o directivo del lenguaje, y suele tener forma imperativa o sentido imperativo.

domingo, 17 de abril de 2011

De la sensibilidad humana: mano y caricia

Una exclusiva del humano: la mano

Para el filósofo español José Gaos (Gijón 1900- Méjico 1969), lo que mejor diferencia a un ser de otro es aquello que le es tan propio, tan peculiar, que es privativo, exclusivo de él. La más patente de las "exclusivas" del humano es el cuerpo; no, claro, el tener cuerpo en general, pues todos los seres vivos lo tienen, sino el tener un cuerpo humano. La más radical de las exclusivas es el tiempo, el “tiempo humano”. Las exclusivas del hombre -cuerpo y tiempo- se afectan recíprocamente.

El humano es bímano, en contraste con los monos superiores, que son cuadrúmanos. El humano es bímano por ser bípedo: tan sólo la extremidad que se ha alzado del suelo definitivamente es mano en tal sentido. El pie tiene ‘planta’, que -como la mayoría de las plantas- apenas puede alzarse sobre el suelo un momento: el salto es el reconocimiento de esta impotencia; sin embargo, la mano tiene ‘palma’, que se alza sobre el suelo definitivamente. La manquedad, no en el sentido de una falta física de manos, sino de un no usarlas esencialmente, afecta a la humanidad del hombre, la limita sin duda.

lunes, 11 de abril de 2011

Del sueño al tiempo

María Zambrano. "El sueño creador".
"Mientras dormimos, en efecto, al cerrarse las vías sensibles, el intelecto que hay en nosotros queda separado en su comunicación con lo abarcante, conservando su adhesión sólo en base a la respiración, como una especie de raíz; y al quedar separado pierde la capacidad mnemónica que poseía antes. Pero al despertarse nuevamente, se asoma a través de las vías sensibles como a través de pequeñas ventanas y se comunica con lo abarcante, revistiéndose de su capacidad racional".
Sexto Empírico, Adversus Mathematicos, VII, refiriéndose a Heráclito.

La vida humana consciente emerge del sueño. Abandonamos el sueño por la vigilia, no a la inversa. Dice María Zambrano que lo muestra así, tanto el crecimiento del individuo, del niño al adulto, como la marcha de la historia en sus sucesivos despertares de la conciencia. Por eso, "el sueño -para la filósofa malagueña- es al par nuestra vida más espontánea y más ajena, el estado en que nos encontramos más enajenados y más puros de intervención" (El sueño creador, 1998, 1, "Los sueños y el tiempo").

Aun siendo su estado de vida original, su modo de discurrir más primitivo, el ser humano no puede residir en el sueño. Y así se plantea enigmas, supera obstáculos y se pregunta qué son las cosas. En sueños nunca nos preguntamos nada ni ejecutamos una verdadera acción. En sueños nunca pensamos propiamente, asistimos a la revelación o desvelación, pero no como agentes, sino como espectadores pasivos; ni existe en sueños ese momento privilegiado de actividad pura que es el pensar y el querer.

miércoles, 6 de abril de 2011

CONDICIONES SUBJETIVAS DEL CONOCIMIENTO SENSIBLE

Rejilla de Herman
Ya hemos dicho que percibir es un proceso bipolar, en parte objetivo y en parte creativo, subjetivo. La naturaleza e intensidad de los estímulos (sensibilia), su colocación, duración, tamaño relativo, etc. determinan la configuración figura/fondo y el modo en que el sujeto integra las sensaciones en impresiones sensibles (perceptos), cuyo correlato objetivo son los fenómenos.

Los sentidos y la imaginación que colabora con ellos para percibir el significado del mundo sensible no nos ofrecen un retrato perfecto de las cosas tal y como son en sí, sino tal y como son para nosotros. Nuestras percepciones son construcciones, no reflejos. No obstante, la percepción del mundo no es del todo arbitraria, hay una cierta adecuación entre lo que sentimos y lo que hay ahí fuera; a fin de cuentas, de esa adecuación vivimos, cuando nos permite, por ejemplo, distinguir entre una seta comestible y otra venenosa, evitando así una intoxicación que puede ser mortal. Pero uno puede ver cosas que no existen, sin estímulos externos. Es lo que sucede cuando soñamos. Una percepción irreal es una imagen onírica, pero también una ilusión, una alucinación o un delirio. Los fantasmas, como su nombre indica, son fantásticos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Sensaciones y perceptos


¿Por qué las cosas parecen lo que parecen? O, dicho de otro modo, cuáles son las condiciones estructurales de la percepción.

Simplificando mucho, podemos decir que percibimos según lo que hay (o hubo) y según lo que somos (o quisiéramos ser).

Aunque no sea una mera suma de ellas, la percepción está compuesta por sensaciones: visuales, auditivas, gustativas, olfativas, térmicas, táctiles, algésicas, de equilibrio, musculares o cinestésicas, cenestésicas....

Fases de la sensación

Toda sensación puede ser analizada en términos de:
  • una fase física: estímulos externos o internos (como los que provocan el dolor). En el caso de la sensación visual, tales estímulos están constituidos por ondas electromagnéticas del espectro visible de la luz que inciden o excitan la retina del ojo.
  • una fase fisiológica o nerviosa: Los receptores excitados comunican mediante impulsos nerviosos su impresión al cerebro. En el caso de la visión, las células receptoras son los llamados "conos" y "bastones".
  • una fase psíquica o mental. Dicha información es interpretada por el sujeto y adquiere así significado psicológico.
Los umbrales de las sensaciones

Cada sensación tiene sus umbrales propios.
Llamo umbral mínimo a la cantidad necesaria para que se produzca excitación del órgano receptor. Así, por debajo de un cierto umbral sonoro, no oigo ruido alguno.
Umbral diferencial, a la cantidad mínima de estímulo que he añadir o quitar para que se produzca un cambio de sensación. En el caso de la sensación térmica, por ejemplo, el umbral es de un 15% o más, lo que explica que creamos que se ha echado el calor o el frío de golpe.
Llamo umbral máximo, a la intensidad de estímulo tal que, si se aumenta, ya no se produce aumento de sensación, sino dolor o pérdida completa de conocimiento.

Los umbrales de sensación varían según el tipo de estímulo, las especies y los individuos, y según sus edades y condiciones. Por ejemplo, la fatiga hace subir el umbral mínimo, de modo que necesitamos más estímulo para sentir.

Sentir y percibir. Gestalt.

Llamamos noológicos a los sentidos más asociados al conocimiento: la vista y el oído. El oído humano puede diferenciar vibraciones con frecuencias comprendidas entre 20 y 20.000 herzios. Pero muchos insectos y algunos pequeños vertebrados captan vibraciones diez veces superiores (ultrasónicas).

Los seres humanos tenemos una visión binocular (dos ojos), estereoscópica (vemos en volumen) y policromática (muchos colores), bastante perfecta en comparación con la mayor parte de los animales. Sin embargo, no podemos sentir el color ultravioleta, ni el infrarrojo, a los cuales son sensibles los ojos facetados de ciertas mariposas.

Nuestro olfato, sin embargo, parecería bastante atrofiado en comparación  al de un perro, aunque sigue teniendo una gran importancia en nuestras relaciones vitales con alimentos, residuos y sexo. Cada especie vive, pues, en un mundo sensible diverso y propio. Parece ser que los erizos lo ven todo amarillo, muchos animales lo ven plano, en dos dimensiones, o sólo distinguen gamas de grises... ¿Cómo ve las cosas una mosca? ¿Cómo las siente un murciélago? Un murciélago dispone de un sentido, parecido a un rádar, del que nosotros no sabemos nada y en base al cual su diminuto cerebro construye una imagen de la realidad de la que no podemos hacernos ni idea...

Tal vez por nuestra antigua condición arborícola y la importancia que debió tener para una criatura que se alimentaba de frutos el distinguir entre comestibles y no comestibles, frutos maduros y no maduros, la visión sea nuestro sentido más desarrollado. En realidad, se puede decir que los ojos son la parte visible de nuestro cerebro, y tal vez eso explique por qué Aristóteles afirmó que los ojos son el espejo del alma. La palabra griega "idea" está muy asociada etimológicamente a "eidos", figura, aspecto visual de una cosa. Y de ahí, idea como esencia o forma esencial de algo. Al parecer, los sordomudos experimentan retrasos en su desarrollo intelectual menos acentuados que los que aquejan en general a los ciegos de nacimiento. Hoy, gracias a la técnica, se pueden compensar hasta cierto punto estas insuficiencias, aunque la propia naturaleza también hipertrofia unos sentidos, si faltan otros, así el ciego desarrolla su sentido del tacto por encima de lo que es habitual.

La imagen percibida de la realidad (percepto) no es ni una fotografía ni un mero reflejo de lo que hay fuera, sino una construcción mental. Sea la luz de naturaleza corpuscular u ondulatoria, el caso es que no está hecha de colores (cualidades secundarias o sensibles); el verde no es una longitud de onda, sino una construcción mental.

Para empezar, cuando miramos el cielo estrellado, no vemos lo que hay, sino lo que hubo, siempre vemos el mundo en pasado, aunque entre la excitación del órgano sensible y la sensación mental medie una distancia despreciable cuando la fuente del estímulo está próxima. Pero la luz de las estrellas ha viajado desde su fuente hasta nosotros durante millones de años... Así que el firmamento que contemplamos en una noche de verano ¡ya no existe! Igualmente, el trueno que oímos corresponde a una chispa que pudimos ver hace unos segundos, puesto que el sonido viaja hasta nuestro oído a una velocidad menor que la luz hasta nuestro ojo. Si lo has oído es que el rayo no te ha caído encima ;-))...

La zona del cerebro que elabora nuestras imágenes visuales es la occipital. Pero toda sensación se da asociada a otras. La base física de dicha asociación son las conexiones sinápticas entre las células nerviosas (neuronas) que se comportan como pequeñas pilas eléctricas y fábricas bioquímicas.

Los psicólogos distinguen entre colores puros e impuros. Llaman olores puros a los que no despiertan en nosotros otras modalidades de sensación: etéreo (limón), fragante (rosa), resinoso (disolvente), cadineno (enebro), aromático (canela), pútrido (queso). Los olores impuros provocan ilusiones sinestésicas espontáneas: por ejemplo, el olor del cloroformo provoca la sensación de dulzura (gustativa) o el del mento la sensación de frío (térmica); la del amoniaco, dolor; o la del coñac, calor.

Puede que los niños experimenten sensaciones puras, pero nosotros no percibimos sensaciones aisladas, sino formas estructuradas, una síntesis creadora a la que llamamos percepto. No vemos tal color de coche, sino un coche de tal color, asociado a nuestro gusto por los coches, nuestros recuerdos de coches parecidos, etc. La palabra forma se dice en alemán Gestalt y da nombre a la más importante escuela moderna de psicología de la percepción.

El ejemplo clásico de lo que la Gestalt entiende por forma lo puso Von Ehrenfels (1856-1932) y no procede del mundo visual sino del auditivo: la melodía. Una melodía es una forma en sí, independiente de los elementos o sensaciones que la integran, la puedo reconocer en una tonalidad distinta, tocada o cantada por distintos intérpretes e instrumentos, como la misma melodía, porque la forma es transportable a soportes materiales diversos. No percibimos partes y luego las agrupamos, sino que percibimos totalidades ya formadas y configuradas. Como prueban muchas ilusiones ópticas, el todo afecta también a la percepción de las partes.

Los psicólogos de la forma (Graz, Köhler, Koffka, Lewin, Rubin, etc.) desarrollaron así una clásica concepción del filósofo Emmanuel Kant, que puede que este tomara del Examen de Ingenios de Huarte de San Juan (Baeza, 1575): la del papel activo, "trascendental" de la imaginación en la producción de nuestro mundo sensible, y el decisivo papel del sujeto en su representación sensible del mundo, pues el sujeto impone su propia forma a los sensibilia. Vemos las cosas como son, hasta cierto punto, pero también como somos.

No obstante, el mundo sensible no es una creación espontánea del sujeto. Una percepción sin contenido material sería una ilusión o una alucinación. Por eso se dice que la percepción es un proceso bipolar (sujeto-objeto) que tiene, desde edad temprana, un propósito intencional, lo cual explica por qué un niño no ve en un anuncio televisivo lo mismo que un adulto. Es importante recordar que ver, igual que oír, son procesos complejos que requieren aprendizaje, y no son meros hechos que nos suceden pasivamente. Ver, oír, incluso tocar y olfatear, son comportamientos que requieren esfuerzo y adiestramiento, gasto de energía vital, por eso cansa oír música o ver cuadros de una exposición.



La estructura figura/fondo

Nuestras sensaciones se integran en perceptos según la relación figura/fondo. Figura es todo objeto que posee o al que damos un significado. En 1921, Rubin describió sus características.




La Escuela de la Forma describió los principios generales de configuración perceptiva de la relación figura/fondo:

1. Del tamaño: la superficie más pequeña se construye como figura y la mayor como fondo.
2. De la simplicidad: Tomamos por figura la imagen más simple.
3. De lo envolvente y lo envuelto: Lo envolvente se capta como fondo y lo envuelto como figura.
4. De la reversibilidad. A veces, como en la copa de Rubin, la estructura figura/fondo es reversible, debido al tamaño parecido o al cansancio del sujeto. A la derecha la figura se percibe como una cruz de malta negra sobre fondo blanco o una cruz de malta blanca sobre fondo negro. 
5. De influencia del fondo sobre la figura. Influidas por el fondo de líneas quebradas, las rectas de abajo no se perciben como paralelas, aunque lo sean. El fenómeno de inhibición lateral que explica las ilusiones de las bandas de Mach y la rejilla de Hermann prueba también este hecho.


Para  ver las leyes relativas al proceso integrativo de la figura, también descritas por la Gestalt, me remito a la entrada confeccionada por la profesora Amelia Fdez. en este mismo blog, en el anexo teórico de la entrada Relacionarse. De todas esas leyes, de cerramiento o clausura, de pregnancia, de continuidad, etc. se pueden encontrar abundantes ejemplos esquemáticos y realistas en la Red. 

miércoles, 23 de marzo de 2011

El Milagro de la Atención


No hay peor ciego que el que no quiere ver. Para poder distinguir un objeto o darse cuenta de una relación hay que empezar por atender. Quien no presta atención a lo que el profesor explica, no puede enterarse de su explicación. La atención es una apertura a la realidad, una condición de la percepción, del recuerdo, la creación y del entendimiento, pero también puede estar dirigida por la inteligencia.

La atención de los animales depende sobre todo de la intensidad de los estímulos internos o externos, o de sus necesidades y del medio ambiente: el hambre, el ruido de los pasos de un depredador... La atención específicamente humana es un tipo de acción guiada por deseos, pero también por creencias y razones.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Vivencia

En psicología se distingue la vivencia de la simple aprehensión consciente. En la vivencia lo aprehendido y lo vivido son una y la misma cosa. Lo experimentado como vivencia es sobre todo experiencia afectiva con un alto valor simbólico, que sólo cobra sentido dentro de una biografía. Los animales viven, pero el ser humano, además de vida, tiene biografía, que expresa o narra la conexión de una vida.

El primero que profundizó en la esencia de las vivencias fue Dilthey (1833-1911), catedrático en Basilea y Berlín, donde sucedió a Lotze. Dilthey (v. el retrato que ilustra esta entrada) se esforzó por desarrollar una “crítica de la razón histórica” dentro de lo que los alemanes llaman “ciencias del espíritu” (Geisteswissenschaften) y Dilthey llama también Kulturwissenschaften (ciencias culturales): historia, economía, derecho, ciencia de la religión, crítica literaria, estudio del arte, musicología, psicología..., y que son las que los franceses suelen llamar “ciencias morales”.

Para Dilthey, las categorías de la razón histórica no pueden ser a priori, sino que surgen de la penetración vital que realiza el espíritu humano en su propia manifestación objetiva dentro de la historia, surgen de las vivencias propias.

No es de extrañar que una de las más importantes de estas categorías sea la de vivencia (Erlebnis). El hombre se encuentra en una unidad, sentida y vital, con la naturaleza y la cultura. Y las experiencias primarias, naturales y sociales, que adquiere en el ambiente son experiencias personales y vividas como tales (Erlebnisse), no son objetos y reflexiones independientes de la persona.

En las ciencias naturales el sujeto cognoscente tiene que extrañarse, que objetivar, que salirse de sus experiencias para contemplarlas como algo distinto de él mismo; pero en el mundo de la historia, “quien explora la historia es el mismo que la hace”, y lo mismo vale para la cultura, por lo tanto, las relaciones personales vividas (vivencias) se presentan como factores de importancia fundamental para la comprensión del pasado y la planificación del futuro.

El mundo del espíritu no puede ser comprendido desde fuera, sino que ha de ser ahondado desde dentro. Así, mis vivencias constituyen la base necesaria para comprender la vida social de cualquier otra época. O sea, Erleben (vivenciar, experimentar la vida) es una condición de posibilidad de la Nacherleben (el revivir el pasado). Por eso, “la célula original del mundo histórico” es precisamente la Erlebnis del individuo, su experiencia vivida de la interacción con su propio medio social, siempre y cuando esta vivencia aporte comprensión (Verstehen): “las ciencias culturales se apoyan en la relación de las experiencias vividas, en la expresión y la comprensión”. La comprensión (entendimiento reflexivo) es un movimiento de fuera hacia dentro, cuyos métodos han de ser distintos de la construcción del objeto científico en las ciencias de la naturaleza.

Por su parte, el filósofo alemán Edmund Husserl (1859-1938) definió la fenomenología (una filosofía y un método filosófico) como una descripción de las esencias que se presentan en las vivencias puras, en el flujo de lo vivido, anterior a lo físico y lo psíquico. Las vivencias son unidades de sentido, y pueden ser descritas y comprendidas, pero no explicadas. Se descomponen en vivencias particulares y subordinadas. Estas últimas pueden integrarse en una más amplia y fundamental. Una misma vivencia puede repetirse a lo largo de una vida y a ella agregarse múltiples elementos que pueden enriquecerla y agrandarla.

martes, 15 de marzo de 2011

Nulla mens sine caerebro

Puede que el reto mayor para la humanidad del XXI sea el conocimiento exhaustivo del sistema nervioso y el desciframiento de la fisiología cerebral.
El sistema nervioso es propio de seres vivos que se desplazan por un entorno físico con el que interactúan, y está constituido por dos clases de células: las neuronas y las glías.
Las neuronas se componen de dendritas (arborización en griego), soma ( o cuerpo, donde se ubica el núcleo celular), y axón (o cilindroeje) que es la prolongación mediante la cual cada neurona transmite información a las que conectan con ella mediante sinapsis (contacto, unión, en griego). Las sinapsis permiten la comunicación bioeléctrica y bioquímica de las neuronas (neurotransmisores).
La naturaleza química de dicha comunicación explica que el funcionamiento del cerebro se vea afectado por sustancias exógenas como el alcohol, y otros tóxicos (drogas psicotrópicas, estupefacientes, estimulantes, ansiolíticos, barbitúricos, etc.), y por la circulación de sustancias endógenas: endorfinas, adrenalina, glucocorticoides...
Las células gliales ('glia', cemento en griego) cumplen un papel de sostén y nutrición, pero también facilitan la comunicación neuronal.
Las neuronas son de diversas formas, funciones y tamaños (los axones neuronales pueden llegar a medir varios metros en grandes mamíferos).

En la actualidad se considera que el cerebro contiene áreas especializadas para el movimiento, la memoria, la visión, pero para cada actividad se requiere la activación y coordinación de varias partes. Por otra parte, se ha descubierto que la actividad del cerebro no cesa mientras vive. Cuando no hacemos nada está activa una "red neuronal por defecto" que prepara el cerebro para la actividad consciente. De hecho, una parte importante de su actividad global (entre el 60 y el 80 %) se desarrolla en circuitos  sin relación con acontecimientos externos, es lo que se ha dado en llamar "la energía oscura del cerebro", o actividad intrínseca, que disminuye cuando el cerebro se centro o atiende a una novedad externa.

El aprendizaje y la memoria no son procesos puntuales que ocurren en un lugar del cerebro, sino estados funcionales para los que se requiere la participación de numerosas estructuras nerviosas y la correcta activación temporal de ellas. Por eso el aprendizaje depende del estado motivacional y emocional del individuo, de su grado de atención, de sus conocimientos y habilidades previas...
Las emociones no ocurren en el corazón, sino que tienen su base física en antiguas estructuras cerebrales del cerebro: sistema límbico y amigdala.

La corteza cerebral es la parte más evolucionada del cerebro y el lugar donde se realiza el análisis preciso y final de la información sensorial, así como la elaboración de las órdenes motoras que hacen posible interaccionar con el mismo.
Parece que la actividad más compleja del cerebro, pensar, es el resultado de la actividad nerviosa conjunta de muchas áreas funcionando en un determinado orden temporal y espacial.

Que sepamos, el cerebro humano es el órgano más complejo surgido de la naturaleza. Dentro de la corteza cerebral humana, en su parte prefontral, se ubica la capacidad de predecir nuestras acciones, así como la de medir las consecuencias de nuestros actos.
Nuestras decisiones y acciones modifican nuestro cerebro mientras vivimos. Por medio del aprendizaje podrían aumentar el número de sinapsis entre dos neuronas, igual que se han encontrado expansiones de ciertas áreas motoras correspondientes al control de los dedos en virtuosos pianistas. El pensamiento estructurado y complejo sólo se adquiere tras el proceso de maduración completo del sistema nervioso. Las conexiones de la corteza son las que manifiestan mayor plasticidad, mientras que las estructuras subcorticales se mantienen más constantes a lo largo de la vida.

Fue Alcmeón de Crotona (hacia el V a.C.), un médico que se suele asociar a las enseñanzas de Pitágoras, el primero en darse cuenta de que "lo que gobierna está en el cerebro", hasta entonces se situaba el centro hegemónico en el corazón o el hígado. Platón seguirá sus intuiciones. También fue Alcmeón el primero en anotar la gran diferencia entre lo que puede hacer el cerebro humano y lo que puede hacer el cerebro del resto de los animales: "el ser humano se diferencia de los otros animales sólo porque comprende; los otros, en cambio, sienten pero no comprenden, de modo que el entender y el entir son distintos".

Textos para el comentario

El filósofo Paul Ricoeur reflexiona en los siguientes textos sobre las relaciones de la mismidad (aquello que no cambia del yo) con la ipseidad (aquello que sí cambia) con el cerebro como una parte muy singular del cuerpo...

"El cerebro difiere de muchas partes del cuerpo, y de todo el cuerpo en cuanto experiencia total, en cuanto que está desprovisto de cualqueir estatuto fenomenológico y, por tanto, del rasgo de pertenencia mía. Tengo una relación vivencial con mis miembros en cuanto órganos de movimiento (la mano) o de percepción (el ojo), de emoción (el corazón) o de expresión (la voz). No tengo ninguna relación vivencial con mi cerebro. En  realidad, la expresión 'mi cerebro' no significa nada, al menos directamente: absolutamente hablando, hay un cerebro en mi cráneo, pero no lo siento. Sólo mediante el rodeo global por mi cuerpo, en cuanto que mi cuerpo es también un cuerpo y que el cerebro está contenido en este cuerpo, puedo decir: mi cerebro. El carácter desconcertante de esta expresión se halla reforzado por el hecho de que el cerebro no entra en la categoría de objetos percibidios a distancia del propio cuerpo. Su proximidad en mi cabeza le confiere el carácter extraño de interioridad no vivida"

En la misma obra, Paul Ricoeur critica el sueño tecnológico de un cerebro pensante independiente, o de una persona reducida a cerebro:

"Según el sueño tecnológico, el cerebro es considerado como el equivalente sustituible de la persona. El cerebro es el punto de aplicación de la alta tecnología. En las experiencias de bisección, de trasplante, de reduplicación, de teletransporte, el cerebro representa el ser humano en cuanto manipulable. De este sueño tecnológico, ilustrado por las manipulaciones cerebrales, se hace solidario el tratamiento impersonal de la identidad, en el plano conceptual. En este sentido, podemos decir que las variaciones imaginativas de la ciencia ficción son variaciones realtivas a la mismidad, mientras que las de la ficción literaria son relativas a la ipseidad, o más exactamente a la ipseidad en su relación dialéctica con la mismidad...
La identidad ética requiere una persona responsable de sus actos. Precisamente en relación con esta capacidad de imputación, se puede afirmar que las manipulaciones cerebrales atentan contra la identidad personal y, por tanto, violan un derecho, el de la persona en su integridad física". Soi-même comme un autre, París, 1990.

Bibliografía
  • Afnès Gruart i Massó. "¿Por qué es el cerebro humano tan bueno para aprender y pensar?" pg. 195ss. En El Ser Humano, Córdoba 2008. Biblioteca BenRosch de divulgación científica y tecnológica.
  • Los Filósofos presocráticos I. Gredos, Madrid, 1978 (ed. Conrado Eggers Lan y Victoria E. Juliá).
  • Paul Ricoeur. Sí mismo como otro. Madrid, 1996. Quinto estudio: "La identidad personal y la identidad narrativa".
  • Marcus E. Raichle. "La red neuronal por defecto". Investigación y Ciencia, mayo 2010, pgs. 20ss.

domingo, 13 de marzo de 2011

Nuestra raza

Al parecer, las comparaciones genómicas confirman que nuestra raza, pues sólo hay una (o especie, homo sapiens) sólo tiene 200.000 años y que procede del sur de África y no del este (Etiopía), como se pensaba.
Nuestros antepasados tal vez se parecerían a los bosquimanos actuales, que proceden directamente de ellos, pequeñas comunidades de cazadores y recolectores que hablaban algo parecido a las actuales lenguas clic, que emplean consonantes que suenan como chasquidos y besos, de ahí el título un tanto sensacionalista del artículo que enlazo: "Adán y Eva se entendían a besos".
Puede que saltaran del continente africano y colonizaran el resto del mundo hace entre 80.000 y 60.000 años. Pero se han encontrado en el sur de Israel restos fósiles de "humanos anatómicamente modernos" datados entre 120.000 y 90.000 años.
Sin embargo, fue hace entre 80.000 y 60.000 años cuando aparecieron en el sur de África unas culturas caracterizadas por el uso de herramientas avanzadas y símbolos abstractos. En la cueva de Blombos, en la Provincia del Cabo, se encontraron dos piezas de arcilla roja con grabados geométricos de 70.000 años de antigüedad. La foto de una de ellas ilustra esta entrada.
La agricultura y el pastoreo, y la revolución neolítica que implicaron, únicamente se iniciarían hace 5.000 años.

domingo, 13 de febrero de 2011

El mono cocinero

El regalo de Prometeo

Richard Wrangham, primatólogo y antropólogo de Harvard, sostiene que la principal transformación corporal de Homo habilis en Homo erectus, hace casi dos millones de años, estuvo relacionada con un cambio dietético provocado por el uso del fuego, ya que la modificaciones del tórax y el estrechamiento de la pelvis indican un tracto digestivo más reducido.

Al parecer, las artes culinarias acompañaron la evolución de nuestra raza. Podríamos decir que Cocinar hizo al hombre, citando el título de una obra del evolucionista español Faustino Cordón (1979).


El poeta Percy B. Shelley creía que el comer carne cocinada fue –nada más y nada menos- el origen de la tiranía, la superstición, el comercio y la desigualdad. Sus ideas influyeron en su esposa Mary Shelley, quien subtituló El moderno Prometeo, su conocida obra Frankenstein, en alusión al titán que le regaló el fuego al ser humano para que se protegiera, a causa de su escasez de recursos naturales: “el hombre estaba desnudo y descalzo y sin cobertura ni armas” (Platón, Protágoras, 321c).

En la novela de Mary Shelley, el monstruo creado por el doctor Frankestein se alimenta al principio de bayas, como si fuera un homínido primitivo habitante del paraíso terrenal, pero cuando encuentra una fogata abandonada por unos mendigos descubre los alimentos cocinados, y entonces se vuelve agresivo y despiadado...


Sin embargo, a pesar de este mito, el ser humano no está diseñado para sobrevivir a base de alimentos crudos, porque una dieta a base de éstos no puede garantizar un aporte energético adecuado (cfr. los experimentos de Corinna Koebnick). El alimento crudo no les hubiera bastado a nuestros antepasados para sustentar un voluminoso cerebro que consume entre un 20 y un 60% de las energías totales que necesita el cuerpo.

Nuestro organismo está habituado a las vituallas que pasan por los fogones, sean cocidas, asadas o fritas, porque la cocción nos permite absorber más azúcares y proteínas; por ejemplo, parece que la cocción incrementa un 40% el valor proteínico de los huevos de gallina, al quedar sus moléculas más expuestas a la acción de las enzimas digestivas.

El legendario antropólogo keniata Louis Leaky (1903-1970) creía que el lenguaje humano había aparecido como consecuencia de las sobremesas nocturnas, al calor de las hogueras, tras una comida en grupo. Una vez saciada el hambre, surgía la interacción simbólica… "¡Qué buenos “semos”, mientras comemos!"

Por su parte, Richard Wrangham cree que el comer alimentos cocinados liberó mucho tiempo para actividades creativas. Los chimpancés y gorilas tienen que pasarse la mitad del día masticando para poder alimentarse, mientras que los cocineros humanos podían pasar ese tiempo dedicados a actividades más productivas como la caza y la recolección, o más humanizadoras, como la conversación.

Si tanta importancia tuvo para nuestra especie el control del fuego, la preparación de los alimentos, así como el ritual del banquete ante la fogata, para explicar el proceso de hominización, es esencial saber cuándo “Prometeo nos regaló" el control del fuego…

Puede que los primeros homínidos practicaran el carroñeo al lado del forrageo (caza de presas pequeñas y recolección de frutos, hojas comestibles y raíces), como también hacen los chimpancés y babuinos, antes de hacerse cazadores cooperativos de presas grandes. Tuvieron que aprender a servirse de útiles para trocear los despojos de grandes animales, y el fundamental de estos útiles, también para espantar a otras bestias feroces o endurecer lanzas de madera, fue el fuego. ¿Cuándo empezamos los homínidos a usar el fuego para cocinar?

No es fácil responder a esta pregunta. Todos los prehistoriadores y paleoantropólogos están de acuerdo en que el fuego ha estado presente en la vida de los homínidos (cromañones o neandertales) en los últimos 250.000 años. Nuestros antepasados de esas edades no tenían problemas para hacer hogueras. Existen sin embargo yacimientos mucho más antiguos con trazas de fuego, piezas quemadas de sílex, manchones de hogares, madera carbonizada (Schöningen, hace 400.000). Se encuentran yacimientos aún más antiguos, pero fuera de Europa: cerca de la ribera del Jordán (Gesher Benot Ya’aqov, 790.000 años).

Otro problema muy de actualidad relacionado con este asunto del mono cocinero es si fue cocinero o cocinera. Hay quien piensa que la cocina impulsó una de las características distintivas de la sociedad humana: la división sexual del trabajo, y que en este escenario se liberó más tiempo libre para los hombres, pues las hembras se vieron atadas a la recolección, el cuidado de los hijos y a tener siempre lista una pitanza caliente para cuando regresaran sus compañeros de la caza. Es cierto que en las actuales –y cada vez más escasas- sociedades de cazadores, los varones consideran la cocina un trabajo femenino…

Según Wrangham, los hombres cazaban y se buscaban una mujer para que guardase los alimentos y la cocina. Un soltero las "pasaría canutas" pues no podría cazar, guardar los alimentos y cocinar. La mujeres habrían asumido las responsabilidades domésticas a cambio de un macho que las protegiera de otros machos y las representara socialmente. Así que el camino al corazón de los hombres pasaría por el estómago...

En cualquier caso, los humanos somos los primates que cocinan, las criaturas forjadas en la llama.

Lactasa y lactosa

Los alimentos disponibles condicionan nuestra evolución natural, que sigue todavía, aunque a un ritmo mucho más lento que la evolución cultural o tecnológica. Por ejemplo, se ha localizado la región del genoma humano que alberga el gen de la lactasa, que es una enzima que nos permite digerir la lactosa, el azúcar de la leche. Y se ha podido comprar que fue objeto de selección natural en las poblaciones agrícolas europeas y africanas productoras de leche.
En la mayoría de las poblaciones del mundo, los recién nacidos digieren la lactosa, pero tras el destete, el gen de la enzima se desactiva y aparece la intolerancia a la lactosa, y los adultos encuentran la leche indigesta y se vuelven lactófobos. Pues bien, un grupo de investigadores liderado por Sarah Tishkoff demostró en 2006 la rápida evolución del gen de la lactasa en las poblaciones de ganaderos lecheros del este de África. Esos cambios constituían una respuesta adaptativa a las nuevas prácticas de subsistencia.

El padre sol nos nutre  

Lo mismo sucede con el relativamente rápido decoloramiento de la piel. Se cree que nuestra especie (homo sapiens) emigró de África y se extendió por todas las latitudes hace unos 60.000 años. Al emigrar de sus asentamientos tropicales, los humanos vieron disminuir la radiación ultravioleta que recibían del sol. Esa radiación es imprescindible para que el cuerpo sintetize un nutriente esencial, la vitamina D. En los trópicos hay radiación de sobra y la piel se protege de las quemaduras mediante la abundancia de melanina, que le da ese color más o menos oscuro, que llamamos "negro". Pero en altas latitudes, los rayos del sol escasean. La necesidad de vitamina D favoreció la evolución hacia colores de piel más claros (o transparentes), a fin de que penetraran con más facilidad las radiaciones ultravioleta hasta los capilares sanguíneos... Así, los niños de piel más clara tendrían menos propensión al raquitismo y más posibilidades de sobrevivir y reproducirse abundamente, transmitiendo a sus numerosos descendientes la configuración genética de la piel clara, en unos pocos miles de años (casi nada en el orden temporal de la evolución biológica), la piel de toda la población se esclareció...

Bibliografía

Arajamaa, Olli & Vuorisalo, Timo. "Genes, cultura y dieta". Investigación y ciencia, junio 2010.

Mario García Bartual. “Criaturas de la llama. De cómo cocinar nos hizo humanos”. Muy Interesante, nº 349.

Robert J. Blumenschine y John A. Cavallo. “Carroñeo y evolución humana”, en Los orígenes de la humanidad. Investigación y Ciencia. Temas 19, 2000.

Jonathan K. Pritchard. "Genética de la evolución". Investigación y ciencia, Octubre 2010, pgs. 15-21.
Richard Wrangham. Catching Fire. How cooking made us human, 2009.

sábado, 12 de febrero de 2011

La cultura: fotocopiadora y concierto

En su libro, El enigma multicultural, Gerd Baumann distingue entre el concepto esencialista y el concepto procesual de cultura aplicándoles dos metáforas "polémicas": la cultura como fotocopiadora y la cultura como concierto.

1. El concepto esencialista de cultura procede de la filosofía de Gottfried Herder y de sus contemporáneos hacia 1800, pensadores cosmopolitas que deseaban dar identidad a cada "pueblo" y "raza" a partir de sus peculiares tradiciones. Recopilaron así todo lo que resultaba "étnico", desde los mitos ancestrales a las recetas culinarias. Este respeto por las tradiciones populares, desdeñadas hasta entonces por las élites culturales, les grangeó un lugar importante en las ciencias sociales.

Franz Boas, 1915
 A este respecto, hay que citar a Franz Boas, fundador de la antropología norteamericana, físico y antropólogo de origen judeo-alemán.
Tanto Herder como Boas entendieron la cultura como la herencia colectiva de un grupo, es decir, como un catálogo de ideas y ejercicios que configura la vida y los pensamientos, tanto individuales como colectivos, de todos sus miembros.
Gerd Baumann expresa este concepto de la cultura, como molde que configura las formas de vida, mediante la metáfora de una fotocopiadora gigante, que continuamente produce fotocopias idénticas.
La cultura fija la diferencia entre lo bueno y lo malo, y entre el "Nosotros" y el "Ellos". Socializar a un niño es dotarle de una cultura concreta, decirle que "esto es lo que Nosotros hacemos", así que hazlo tú; y "eso es lo que Ellos hacen, así que no lo hagas tú".
No se puede negar que todo colectivo cultural muestra cierta estabilidad en sus rasgos y en sus gustos, en los estilos y hábitos, dependiente de la credibilidad de su cultura.
Sin embargo, no es sólo la cultura la que crea a los seres humanos, sino también las mujeres, los hombres y los jóvenes crean la cultura:

"Toda creación de cultura, por muy conservadora que sea, también es recreación" (Baumann).

No hay que ir lejos para percibir como en veinte años cada cultura cambia su forma de hablar, sus gustos alimenticios, su manera de celebrar cumpleaños, su forma de tratar a los estudiantes o a los desempleados, de vivir los nacimientos o los funerales, de relacionarse con la naturaleza...

2. La cultura es también cambio cultural. No es por tanto sólo una máquina de fotocopiar, sino que también se puede expresar lo que es una cultura mediante la metáfora de un concierto, o mejor:

"un recital históricamente improvisado. Sólo existe mientras dure la actuación y nunca puede quedarse fija o repetirse sin que cambie su significado" (Baumann).

lunes, 17 de enero de 2011

Lenguaje y metalenguaje. Uso y mención

"Según la taducción de María Zambrano, Séneca, en su tratado De la constancia, afirmó que 'el sabio camina contra la opinión de todos'”


Esta frase nos puede parecer una interesante idea filosófica o una opinión discutible. Pero, ¿a qué proposición nos estamos refiriendo con "esta frase"? Por supuesto, la proposición interesante filosóficamente es la que aparece entre comillas simples: 'el sabio camina contra la opinión de todos', llamémosle X, pero hay al menos dos que se refieren a ella:

1) "Séneca afirmó X" (llamémosle Y)

2) "María Zambrano tradujo que Y".

En la vida cotidiana, usamos el lenguaje como un prisma transparente, como un signo, un significante con significado para referir a otra cosa que el lenguaje mismo, como cuando digo, “el gato maúlla”. Pero si digo "es verdad que el gato maúlla", la frase "es verdad" no se refiere directamente al mundo, sino a la relación que expresa “el gato maúlla”, para decir de ella que se corresponde con lo que sucede, que seguro este gato o todos los gatos hacen eso que llamamos "maullar".

Al lenguaje que habla del lenguaje le llamamos metalenguaje. La noción fue desarrollada por el matemático polaco Alfred Tarski, aunque aparece en la obra de Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas (cuya ilustración adorna esta entrada), usada hasta el delirio.