lunes, 17 de enero de 2011

Lenguaje y metalenguaje. Uso y mención

"Según la taducción de María Zambrano, Séneca, en su tratado De la constancia, afirmó que 'el sabio camina contra la opinión de todos'”


Esta frase nos puede parecer una interesante idea filosófica o una opinión discutible. Pero, ¿a qué proposición nos estamos refiriendo con "esta frase"? Por supuesto, la proposición interesante filosóficamente es la que aparece entre comillas simples: 'el sabio camina contra la opinión de todos', llamémosle X, pero hay al menos dos que se refieren a ella:

1) "Séneca afirmó X" (llamémosle Y)

2) "María Zambrano tradujo que Y".

En la vida cotidiana, usamos el lenguaje como un prisma transparente, como un signo, un significante con significado para referir a otra cosa que el lenguaje mismo, como cuando digo, “el gato maúlla”. Pero si digo "es verdad que el gato maúlla", la frase "es verdad" no se refiere directamente al mundo, sino a la relación que expresa “el gato maúlla”, para decir de ella que se corresponde con lo que sucede, que seguro este gato o todos los gatos hacen eso que llamamos "maullar".

Al lenguaje que habla del lenguaje le llamamos metalenguaje. La noción fue desarrollada por el matemático polaco Alfred Tarski, aunque aparece en la obra de Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas (cuya ilustración adorna esta entrada), usada hasta el delirio.