domingo, 22 de febrero de 2009

Segunda Recapitulación




Lógica del concepto


Analizando los conceptos y, teniendo en cuenta la venerable teoría de los predicables o categoremas hemos visto cómo las nociones mantienen entre sí relaciones de coordinación, inclusión (la especie en el género) y subordinación jerárquicas. Porfirio construyó en el siglo III d. C un "árbol" lógico que ilustra cómo se pueden clasificar los conceptos por su mayor o menor extensión, y también por su mayor o menor comprensión.

Dentro de la lógica del concepto hemos estudiado la relación inversa que se da entre comprensión y extensión (sentido cualitativo y referencia cuantitativa).



Lógica del juicio

A la teoría de la inferencia inmediata por oposición hemos añadido ahora la doctrina de la inferencia por conversión. Con ambas hemos construido una elemental máquina que nos permite calcular y razonar, pasando de unas proposiciones (premisas), inmediatamente y por pura lógica, a otras, conclusiones.

Hemos distinguido entre demostración y falacia (sofisma o paralogismo), y hemos estudiado algunas falacias formales (como la de generalización arbitraria, o del paso de la universalidad a la existencia sin contrastación empírica).

Doctrina de las categorías

Esta teoría involucra cuestiones de lógica, ontología y filosofía del lenguaje. Para Aristóteles (realismo) las categorías, son modos de ser y de imputar el ser. Si distinguimos entre ser caballo y ser blanco es porque hay un fundamento real que nos permite distinguir entre sustancia y accidente, etc.

Kant, sin embargo, creía que de las categorías sólo podemos saber que son formas a priori de nuestro entendimiento, que nos permiten ordenar la realidad según el modo de ser subjetivo de nuetra razón (idealismo trascendental), pero no son modos de ser, sino modos generales de entender el ser (idealismo trascendental).

Hay que retener el concepto aristotélico y kantiano de categoría. La distinción entre sustancia (entidad) y accidentes. La concepción hilemórfica de la entidad propia de Aristóteles, así como su distinción entre categorías intrínsecas y extrínsecas.

Cosmología y evolución

Hemos reflexionado sobre las implicaciones filosóficas del concepto moderno de evolución, confrontado con el fijismo y el creacionismo y recordando las ideas de Spencer, así como la distinción entre lamarquismo y darwinismo (o neo-darwinismo).

Nos hemos preguntado por el origen del universo (cosmología), teniendo en cuenta modernas cosmologías como la del Big Bang. Hemos distinguido entre teorías monistas y pluralistas. Y analizado la consideración kantiana de la idea de mundo.

¿Por qué para Kant la "idea de mundo" carece de valor objetivo pero sí tiene valor teleológico?

Ontología

Para Aristóteles "Ser de dice de muchas maneras", tantas como categorías. Para Popper-Penrose es posible establecer tres géneros de realidad: mental, en la que estamos instalados pero que sólo podemos conocer indirectamente, física, e ideal (teorías, números, valores). ¿Qué mundo es primero? Cada uno de estos "tres mundos" parecen emerger de una parte del anterior. La mente emerge de la materia, las ideas matemáticas y valores emergen de la mente, y el mundo parece estar compuesto de números (el físico) y de valores (el artificial).


Filosofía del lenguaje

En este importante campo de la filosofía moderna hemos distinguido entre lenguaje animal y lenguaje propiamente humano. Y hemos estudiado la teoría de los actos de habla. Especialmente relevante resulta la noción de ilocución o fuerza ilocutiva (lo que hacemos cuando hablamos), en contraste con lo que decimos (locución) y con los efectos que causamos (perlocución). Siguiendo a Ricoeur, admitimos que todo acto de habla supone una comunidad de interlocución, un tú con el que se dialoga.

Antropología

Hemos explorado las propiedades genéricas (animales) del humano, así como sus propiedades específicas (cfr. cap. 5 del manual, particularmente las páginas 106-112).


El ser humano no es sólo un tema científico de investigación, sino también un problema. Su esencia está abierta a la invención... incluso a la invención de sí mismo como entidad moral.

Filosofía de la mente

Estudiando los mecanismos básicos del pensamiento lógico (razonamiento conjuntivo y disyuntivo), que pueden ser simulados por circuitos eléctricos, nos hemos preguntado si pensar es sólo computar. Evidentemente, no, porque el pensamiento humano incluye "sentido común", "intuición", "emoción", "conciencia", "subjetividad" e "intencionalidad".

Lo cierto es que los fenómenos mentales son otra cosa que los fenómenos físicos aunque emerjan de éstos. Sorprendentemente, los fenómenos mentales causan efectos físicos, aunque no sepamos muy bien cómo. Esto es, no sabemos como la mente, que surge de la actividad del cuerpo y del cerebro, sobreactúa y dirige el cuerpo, e incluso puede acabar, si así lo decide con el cerebro o modificarlo.

Silogística y existencia

Por último, y como un ejercicio racional, hemos estudiado la teoría aristotélica de los silogismos (demostraciones con tres términos, dos premisas y una conclusión), describiendo sus reglas, figuras y modos válidos. Esto nos permitirá analizar en términos de validez y corrección formal (o invalidez) distintos razonamientos o demostraciones sencillas.

Usando los diagramas de Venn hemos visto algunos problemas relativos a ciertos silogismos, supuesto el "compromiso de existencia" de las proposiciones particulares (I, O).

Metodología de la ciencia

Como método general de las ciencias hemos examinado la teoría de la definición (real y nominal). Resulta muy útil recordar sus reglas básicas así como sus tipos más comunes, y no sólo para estudiar y comprender bien los principios de la filosofía.

Recomendación

No estaría de más que repasásemos el cuadro de las Propiedades de la Filosofía, que ya está tbn. disponible en este blog. De modo que podamos responder a cuestiones como ¿por qué es la filosofía un saber radical, universal... teórico? Y que tengamos presente su división.

Diagramas de Venn y existencia

Diagramas de Venn

 
Los diagramas ideados por el lógico inglés John Venn (1834-1929), inspirado por el cálculo de clases de Boole, permiten representar geométricamente la estructura lógica de las proposiciones categóricas, o sea la relación lógica entre el sujeto (A) y el predicado (B) de las particulares y universales.

 
Los diagramas de Venn representan la extensión de los conceptos mediante círculos y, mediante intersección de círculos, las relaciones de inclusión entre clases lógicas. Especifican además si la clase de que se trata es o no un dominio vacío. Una clase, o conjunto, es vacía cuando carece de individuos, como sucede con la clase de los seres humanos con trompa. Esta especificación se efectúa representando con una cruz la presencia de al menos un individuo, y mediante un sombreado o rayado la ausencia de individuos. Sobre las zonas en blanco carecemos de información.

 

 

 

 

 

 
El problema del compromiso existencial de las particulares

 
Los diagramas de Venn para un silogismo consisten en un conjunto de tres círculos en mutua intersección, dentro de los cuales quedan determinadas ordenadamente diversas zonas. Cada uno de los círculos representa el área de extensión de cada uno de los tres términos del silogismo. Una x representa un conjunto no vacío; una zona rallada o gris un conjunto o subconjunto vacío, y una zona blanca un conjunto o subconjunto del que no sabemos si lo está o no. Como hemos visto, los diagramas de Venn distiguen radicalmente las proposiciones universales de las particulares. No sólo por razón de su cantidad, sino porque las proposiciones particulares comportan afirmación de existencia (como indicaría la cruz de sus diagramas), mientras que el sombreado de las universales sólo indica negación de existencia. En este aspecto, el modelo de Venn invalida determinadas tesis de la teoría tradicional de la inferencia tanto inmediata como mediata. Por ejemplo, de la verdad de la afirmación “Todo ángel es inteligencia inmaterial” en símbolos

 
^x (Ax -> IIx)

 
que es verdadera incluso si negamos la existencia de los ángeles, puesto que un condicional y una implicación con antecedente falso son verdaderas por definición, no podríamos pasar directamente a “Algunos ángeles son inmateriales”, en símbolos:

 
Vx (Ax & IIx)

 
No podríamos pasar sin más de la universal a la particular sin primero asegurarnos de la efectiva existencia de los ángeles.

 
Para la teoría del compromiso o importe existencial de las categóricas particulares, los diagramas de Venn revelarían que el silogismo Darapti no es concluyente. Tampoco sería válido el silogismo Felapton. Un silogismo correcto encuentra en los diagramas de Venn un modelo que manifiesta su validez:

Texto para comentar

 
"Ninguna vez llega el médico a conocer y curar cualquier enfermedad, que tácitamente, dentro de sí, no haga un silogismo Darii aunque sea empírico; y la primera de las premisas pertenece su probación al entendimiento, y la segunda a la imaginativa. Y, así, los grandes teóricos yerran ordinariamente en la menor, y los grandes prácticos en la mayor. Como si dijésemos de esta manera: 'Toda calentura que depende de humores fríos y húmedos se ha de curar con medicinas calientes y secas' (tomando la indicación de la causa); 'esta calentura que padece este hombre depende de humores fríos y húmedos'; 'luego hase de curar con medicinas calientes y secas'. La verdad de la [premisa] mayor bien la probará el entendimiento (por ser universal), diciendo que la frialdad y la humedad piden para su templanza calor y sequedad, porque cada calidad se remite a su contrario. Pero venidos a probar la [premisa] menor, ya no vale nada el entendimiento, por ser particular y de ajena jurisdicción; cuyo conocimiento pertenece a la imaginativa, tomando de los cinco sentidos exteriores las señales propias y particulares de la enfermedad. Y si la indicación se ha de tomar de la calentura o de su causa, no lo puede saber el entendimiento".

 
Juan Huarte de San Juan. Examen de ingenios, 1575, XII

 
Cuestiones
  1. ¿Qué representan los diagramas de Venn?
  2. ¿Qué es la extensión lógica? ¿Qué es un dominio vacío?
  3. ¿Por qué los diagramas de Venn revelarían que ciertos silogismos no son concluyentes?
  4.  Qué correlación establece Huarte entre el entendimiento y la imaginación, de un lado, y las proposiciones categóricas universales y particulares, del otro.
  5. Formalice un razonamiento dArII echando mano de conceptos de la medicina actual.

Inferencias por conversión


La teoría tradicional de la inferencia inmediata comprende tanto la inferencia por oposición que ya hemos estudiado como la doctrina de la conversión.

Por conversión entendemos la operación consistente en invertir los términos de una proposición categórica manteniendo intacto el valor de verdad de la misma. Puede ser de los siguientes tipos:

a) Permutación simple. Sólo válida para el universal negativo y el particular afirmativo:

“Ningún X es Y” (E) <=> “Ningún Y es X” (E)
“Algún X es Y” (I) <=> “Algún Y es X” (I)

b) Permutación accidental. Permite pasar de cualquier universal a la particular subalterna permutando términos:

“Todo X es Y” (A) => “Algún Y es X” (I)
“Ningún X es Y” (E) => “Algún Y no es X” (O)

c) Contraposición. A la permutación de términos se une aquí la anteposición de la negación con la eliminación eventual de la doble negación:

“Todo X es Y” (A) => “Todo no-Y es no-X” (A)
“Algún X no es Y” (O) => “Algún no-Y no es no-X” (O) => “Algún no-Y es X”

d) Obversión. Esta operación, cuyo nombre propuso Alexander Bain no permuta los términos, sino que cambia la cualidad de la proposición a la vez que niega el predicado. Las cuatro categóricas son obvertibles:

“Todo X es Y” (A) => “Ningún X es no-Y” (E)
“Ningún X es Y” (E) => “Todo X es no-Y” (A)
“Algún X es Y” (I) => “Algún X no es no-Y” (O)
“Algún A no es B” (O) => “Algún X es no-Y” (I)

Nota bene: Obsérvese que en la Permutación simple la función dominante es una equivalencia, mientras que en el resto de las conversiones es una implicación. También es interesante advertir que la conversión simple nos permite inferir inmediatamente a partir de una sola premisa negativa o particular.

Ejercicios
1. Interprete cada una de la conversiones, dando contenido a los términos X e Y. Por ejemplo la obversión: “Todo cernícalo primilla es un ave implica que ningún cernícalo primilla es no-ave”, etc.

2. Las conversiones, ¿son razonamientos deductivos o inductivos? Explique por qué son una cosa u otra.

lunes, 16 de febrero de 2009

LA DEFINICIÓN


LA DEFINICIÓN

El definir y sus reglas
Definir es determinar inteligentemente, fijar el contorno de un concepto, una entidad, una acción, una propiedad, una función, una relación, etc.
Definir es una operación intelectual, imaginativa y lógica, mediante la cual expresamos proposicionalmente el significado y sentido de un concepto, su extensión y comprensión, y, dado que el concepto es signo mental y lógico de la cosa, al definir también ensayamos decir lo que algo, lo que sea, ficción o realidad, es.

Metafísicamente, una buena definición será aquella qué exprese aquello por lo que algo es lo que es.
En toda definición se distingue aquello que definimos (definiendum) y lo que define (definiens).

Como reglas generales de la definición podemos dar las siguientes:

Ante todo, la corrección gramatical de una definición es lógicamente relevante: un sustantivo debe ser definido de forma sustantiva; un verbo mediante una forma verbal; un adjetivo de forma adjetiva, etc. Por ejemplo es incorrecto definir así: “Poliandria = Df.: cuando te casas con varios hombres”…

Desde un punto de vista estrictamente lógico…

1º La Definición debe ser más clara que lo definido. Resulta una mala definición, por ejemplo, desde este punto de vista, la siguiente pedantería: “Educar es inculturar en nichos ecológicos singulares mediante un curriculum abierto y flexible, y otro oculto, de modo que se produzca la socialización crítica del sujeto educando”.
Para que la definición sea más clara que lo definido conviene que:

a) lo definido no entre en la definición. Conculca esta regla la siguiente -¡y famosa!- fórmula de M. Heidegger: “La nada es aquello que nadea”, lo cual es como decir que “una gata es el felino que, en principio, puede tener gatillos”, o sea, esta "definición" es verdadera pero trivial.

b) La definición debe ser breve, de este modo se añade la utilidad de poder ser retenida y recordada con facilidad. "lo bueno -como decía Gracián- si breve, dos veces bueno. Creen los pedantes que la prolijidad es sinónimo de perfección y rigor. Falso. La concisión es un valor científico y lógico. La definición más famosa de la física relativista de Einstein es de un “laconismo” pasmoso y perspicaz: “E = mc”.

c) La definición no debe ser negativa. No ayudamos al que nos pregunta qué es un “pirómano” si le decimos “un pirómano no es un soldado”. Tampoco vale “lo que engorda es lo que no mata”. Sin embargo, hay bastantes excepciones a esta regla como veremos más adelante. La lógica clásica ya sabía que es imposible definir las privaciones si no es negativamente o mediante circunloquios negativos. Por ej.: ¿Qué es un invidente?...

2º La definición debe convenir a todo lo definido y sólo a lo definido, o sea, que el definiendum y el definiens han de ser convertibles. O dicho de otro modo, la definición no puede ser ni más estricta ni más amplia que lo definido. No defino bien las rosas si digo que son flores, ni al humano diciendo que es un animal, ni diciendo que humanos son los andaluces de mi pueblo…

Insuficiencia epistemológica de la noción tradicional de definición real
El crecimiento de una disciplina científica siempre conlleva el desarrollo de un sistema de conceptos especializados, más o menos abstractos, y de una correspondiente terminología técnica. Esos términos y conceptos (derivados) se introducen por definición y en función de otros conceptos (primitivos), los cuales son ya entendidos. La definición es un método imprescindible para la formación de conceptos, pues es imposible avanzar en el conocimiento de una ciencia sin una buena comprensión de sus principios, esto es, de sus primeros conceptos.
La lógica tradicional distinguía entre definición real y nominal. Algunas veces se sostiene que las definiciones nominales, en contraposición a las reales, son arbitrarias y que podemos elegirlas como nos plazca. Pero en ciencia los conceptos se eligen en vista a su funcionalidad en teorías fructíferas, lo cual impone limitaciones a la arbitrariedad en las definiciones. Una definición nominal no debe dar origen a contradicciones.
La lógica tradicional concebía la definición real como un enunciado de las “características esenciales” de alguna entidad, como cuando se define silla como asiento movible separado para una persona.
Una definición nominal es una convención que introduce una notación alternativa, muchas veces una abreviación, para una expresión lingüística dada, a la manera de la estipulación:

“Sea la palabra ‘tigreón’ una abreviatura de la frase ‘vástago de un tigre macho y un león hembra”

Lo único que muestra una definición nominal es que una expresión específica, el definiendum, es sinónima de otra expresión, el definiens, cuyo significado ya está determinado.
Una definición que introduce un símbolo w, proveyendo sinónimos para ciertas expresiones que contienen a w, pero no para w mismo, es llamada por Hempel una definición contextual.

Ej.: x es dolicocefálico = Df x es una persona con un índice cefálico que no excede 75.

Esta definición supone el conocimiento del concepto índice cefálico, cuya definición nominal sería:

El índice cefálico de un humano x = Df

la anchura craneal máxima de la persona x
100 ------------------------------------------------
la longitud craneal máxima de la persona x

La lógica clásica suponía que toda definición real debe estar establecida en términos de genus proximum y differentia specifica, como en “hombre = Df animal racional”. La doctrina de que toda definición ha de tener esta forma es todavía ampliamente aceptada en textos elementales de lógica y algunas veces estorba seriamente la formulación adecuada de las definiciones –tanto nominales como reales- en escritos científicos y en diccionarios.
Esta doctrina debe ser revisada por varias razones:


1º Una definición por género y diferencia caracteriza una clase o una propiedad como el producto lógico de otras dos clases o propiedades: "Mosca = insecto & dos-alas".
Por eso, este tipo de definición es inaplicable cuando el definiendum no es una clase o una propiedad, sino una relación o una función. Considérese, por ejemplo, la siguiente definición contextual de la relación “más duro que”, para minerales:

X es más duro que Y = Df X raya a Y, pero Y no raya a X.

o considérese la definición contextual de la densidad promedio de un cuerpo –la cual es ejemplo de lo que llamamos en lógica función:

La densidad promedio de X
la masa de X en gramos
= Df ---------------------------------------
el volumen de X en cc.

En casos de este tipo los requisitos tradicionales son obviamente inaplicables, y la mayoría de los términos usados en la ciencia contemporánea son términos de relaciones o funciones más bien que términos de clase o propiedades.


2º Pero incluso para conceptos de clase o propiedad la forma lógica tradicional de la definición no se requiere siempre. Así, una propiedad podría definirse como la suma lógica de ciertas otras propiedades en lugar de su producto. Esto es ilustrado por la siguiente definición:

Escandinavo = Df Danés o Noruego o Sueco o Islandés

La forma género-y-diferencia no es, por lo tanto, ni necesaria ni suficiente para una definición adecuada. Realmente, la definición nominal de un término tiene que satisfacer un requisito básico:
Debe ser capaz de eliminar el término de cualquier contexto en el que puede gramaticalmente ocurrir, a favor de otras expresiones, cuyo significado ya es entendido... “Definir un signo es mostrar cómo evitarlo” (Quine).


3º La doctrina tradicional de la definición real de la lógica clásica no suele tener en cuenta el requisito de determinación sintáctica: una definición tiene que indicar el estatus sintáctico o, brevemente, la sintaxis de la expresión que elucida o define, e. d., tiene que hacer clara la forma lógica de los contextos en los que el término se usa, si se usa por ejemplo como término de clase, de relación o como término de propiedad. Ser o estar, por ejemplo, no significan lo mismo en “Juan es bueno” que en “Juan es animal”; en “Juan está malo” que en “Juan está casado”.

4º Son posibles definiciones correctas en forma negativa. Véase los ejemplos de Hempel:

“x madre y = Df (x progenitor y) & (¬ x padre y)”
“x es abuela y = Df ¬ varón & x es abuelo y”

Por consiguiente el ataque tradicional de la lógica clásica contra los términos negativos en el definiens carece de justificación teórica.

Análisis del significado y análisis empíricos

La noción de "naturaleza esencial" es tan vaga que hace inútil esta caracterización para los propósitos de la investigación rigurosa. Una definición puede darse en términos de equivalencia lógica: Por ejemplo la siguiente de la vida:

x es un organismo vivo si y sólo si x satisface las condiciones C

Vx <=> Dx & Mx & Rx

“x es un organismo vivo si y sólo si x tiene la característica de ser una masa discreta (D), intercambia materia con su medio (metabolismo. M) y ha sido originado por otros preexistentes de la misma clase (Reproducción, R)” (definición de la vida de Hutchinson).
En este caso la definición real del término “organismo vivo” constituye un análisis del significado o una definición analítica. Su validación sólo requiere una reflexión sobre el significado de las expresiones constituyentes y no una investigación empírica de las características de los organismos vivos.
Pero el enunciado podría interpretarse también como una ley empírica si no interpretamos que las expresiones de la derecha tienen la misma significación que la de la izquierda, sino como una cuestión de hecho que dichas condiciones: D, M y R, son satisfechas simultáneamente por aquellos y sólo por aquellos objetos que son también cosas vivientes. En este caso, el definiens ofrece un análisis empírico de la propiedad de ser un organismo vivo. El análisis empírico en términos de leyes generales puede entenderse como un caso especial de explicación científica.

La elucidación

El análisis del significado o definición analítica debe ser distinguido de otros procedimientos que suelen incluirse en la vaga noción tradicional de definición real. Tal es el caso de la elucidación o reconstrucción racional (la ‘explication’ de Carnap).

La elucidación se ocupa de expresiones suyo significado en lenguaje conversacional o incluso en el discurso científico es más o menos vago (tales como ‘verdad’, ‘probabilidad’, ‘número’, ‘causa’...) y pretende dar a aquellas expresiones un significado nuevo y determinarlo con precisión a fin de convertirlas en más adecuadas para discursos claros y rigurosos sobre la materia en cuestión.

Hempel pone como buenos ejemplos de elucidación la teoría de la aritmética de Frege-Russell y la definición semántica de la verdad de Tarski. La cuestión de asignación de significados precisos a los términos bajo elucidación resulta una cuestión de síntesis juiciosa, de reconstrucción racional, más bien que un análisis simplemente descriptivo: un enunciado elucidatorio no exhibe simplemente el significado comúnmente aceptado de la expresión bajo estudio, sino más bien propone un significado nuevo y preciso para ella.
Las elucidaciones, teniendo la naturaleza de propuestas, no pueden clasificarse como verdaderas o falsas, ni son una cuestión de convención arbitraria. Deben satisfacer dos requisitos principales:

1º La reinterpretación elucidativa de un término, o –como es frecuente- de un conjunto de términos relacionados debe permitirnos reformular una extensa parte de lo que corrientemente se expresa por medio de los términos bajo consideración.
2º Debe ser posible desarrollar, en términos de conceptos reconstruidos, un sistema teórico comprehensivo, riguroso y correcto.

Una elucidación de un conjunto dado de términos combina aspectos de análisis de significado y análisis empírico, pretende reducir las limitaciones, ambigüedades e inconsistencias de su uso ordinario, proponiendo una reinterpretación para mejorar la claridad y precisión de sus significados, así como su habilidad para funcionar en hipótesis y teorías con fuerza explicatoria y predictiva. No puede ser por ello clasificada como verdadera o falsa, pero sí puede adjudicársele una mayor o menor adecuación así como un potencial teórico más o menos fructífero.


Tipos de definiciones, además de la contextual y la elucidación:
1. Nominales
a) Sinonímica: "Cochinella septempuntata = Df.: mariquita".

b) Etimológica: "Definición viene del latín 'finis', límite, frontera: definir es poner límites al significado de un nombre o al concepto de una cosa.

2. Reales. Según Leibniz, una definición implicaría la demostración inmediata de que lo definido nominalmente es posible.
a) Esencial: Pentágono =Df.: Polígono de cinco lados.
b) Descriptiva: Por una propiedad, esto es, por una característica que poseen los individuos de una especie o clase lógica, siempre ellos y sólo ellos: "El humano es un ser con capacidad lingüístico-abstracta". O descriptiva por un conjunto de características esenciales, pero que no son ni el género próximo, ni la diferencia específica, ni una propiedad: "El humán es un bípedo implume".

c) Genética: Nos dice cómo se engendra el objeto: "Esfera es un cuerpo geométrico engendrado por un semicírculo que gira 360º sobre el diámetro", "ciprés es un surtidor vegetal congelado por la luz de la luna".

d) Causal final o funcional: Indica el "para qué": "El pluviómetro es un artefacto que sirve para medir el agua de lluvia caída". Los enseres se definen preferentemente por su función.

e) Causal ejemplar o formal: Indica el modelo. "El alma es un ser creado a imagen y semejanza de Dios".

f) Causal eficiente: Explica el ser de la cosa por su causa agente. Spinoza sostuvo en su Tratado de la reforma del entendimiento que una definición auténtica es la que expresa la causa eficiente de lo definido. Ej.: "Bueno es lo que suele hacer el ser humano honesto".

g) Operacional. En este tipo de definición, ideada por el físico Bridgmann, el definiens expresa un procedimiento experimental y capaz de ser realizado, hecho u "operado", que permite sin equívocos determinar con precisión el definiendum: "ácido es aquella sustancia que enrojece el papel de tornasol".

h) Recursiva: El definiens es una relación de uno o más términos en secuencia numerable. En Astronomía se define la luminosidad de las estrellas por recurrencia, mediante la fórmula: "Bn =Df.: 2,5 Bn + 1", donde B es la luminosidad y n la magnitud de la estrella.


Bibliografía
Carl G. Hempel. Fundamentos de la formación de conceptos en ciencia empírica, Alianza editorial, Madrid, 1988.


Comente el siguiente texto:
"La definición es un tema tan fecundo y concertado, que apenas se halla paso ni contemplación en la ciencia, ni en el método con que se ha de proceder, que no esté en él apuntado, por donde es cierto que no se puede bien proceder en ningún género de sabiduría, no comenzando de aquí"

Juan Huarte de San Juan. Examen de ingenios para la ciencia, 1594, I.

Cuestiones
1. ¿Cómo se llama a una definición que determina con precisión el dominio discursivo en que se usa y el modo como se usa la expresión del definiendum?

2. Explique por qué es mala la siguiente definición: "Estimulantes del sistema nervioso =Df.: el café, el tabaco y las mujeres"

3. ¿Qué tipo de definición es la siguiente: "Trabajo =Df.: Avidez contenida"?

4. Analice la siguiente definición: "Libido =Df.: impulsos sexuales inconscientes".

5. Y esta otra: "La Filosofía es un hecho ineludible para el humano".
6. Son aceptables epistemológicamente las definiciones arbitrarias.

sábado, 7 de febrero de 2009

La avaricia rompe el saco

The Black Hole, o sea, El agujero negro. Una buena ilustración de cómo la avaricia rompe el saco...


Categorías

MODOS DE SER, MODOS DE ENTENDER Y MODOS DE DECIR EL SER

Seguramente, el primero en usar el vocablo griego kategoría, en sentido técnico-filosófico fue Aristóteles (A.). El significado común de esta palabra era ‘acusación’ o ‘reproche’ y se contraponía a apología, ‘defensa’, ‘alabanza’. En los textos aristotélicos puede traducirse por denominación, predicación, atribución. Aristóteles acabó llamando categorías a los modos más generales del ser, que a su vez constituyen los modos más generales de pensar y de decir el ser:





El tratado sobre las categorías forma parte del Órganon de Aristóteles (Tratados de Lógica). En él distingue A. entre sustancia o entidad primaria y sustancia o entidad secundaria. La sustancia primera, como el hombre o el caballo individual, ni se dice de un sujeto ni está en un sujeto, pues constituye el sujeto real, mientras que las entidades secundarias, tales como las especies y los géneros, pertenecen a las entidades primarias y pueden predicarse de éstas... "eso es una mosca", "esta mosca es una Sarcophaga carnaria y pone larvas en los cadáveres, que puede detectar a kilómetros". Así, la sustancia primera es la entidad concreta realmente existente.

El individuo, la entidad primaria, es para A. un compuesto hile-mórfico (un compuesto de materia y forma). Cuando le atribuimos su pertenencia a tal o cual especie abstracta (sustancia segunda) o le atribuimos tal o cual accidente o propiedad, lo que hacemos es entenderle por su forma común con otros seres individuales, desvinculándolo de la materia que contiene como individuo real.
La forma es así sustancia segunda (principio de inteligibilidad o de existencia ideal), mientras que la materia es el principio de individuación o de existencia real.

Ferrater Mora advierte en su Diccionario de Filosofía que no hay que confundir las categorías con los predicables, ni tampoco con conceptos trascendentales como el ser o lo uno. Pero Aristóteles no aclara la distinción. Algunos opinan que los predicables (o categoremas) son asuntos de la lógica, mientras que las categorías (llamadas por Boecio predicamentos) pueden ser considerados como objetos de la lógica o de la metafísica. En la medida en que son géneros, se distinguirían de los trascendentales.
El caso es que las categorías han sido consideradas también gramaticalmente como partes de la oración, y fueron usadas para la construcción de las primeras gramáticas helenísticas; semánticamente, pueden ser consideradas como tipos de predicados, de sujetos o de enunciados; y ontológicamente, las categorías son flexiones o casos del ser: modos de ser o géneros supremos de las cosas. Esta última fue la opinión tradicional admitida por las escuelas cristianas (‘suprema rerum genera’) y también por historiadores modernos como Bréhier y Hamelin.

Los filósofos han discutido sobre su naturaleza, se han preguntado... por la relación entre la sustancia y el resto de las categorías, por qué, por ejemplo, A. divide la entidad, pero no sus accidentes; los filósofos se han preguntado por el modo en que las conocemos, si intelectual o empírico; y por su número. A. ofrece en su Física (V, 225b-9) una lista de ocho (las del cuadro superior, menos situación y posesión), lo cual parece dar a entender que no consideraba cerrada la lista de las categorías y que podía descubrirse que una categoría fuese reducible a otra. Sin embargo, algunos autores no admiten esto y creen que las categorías son y deben ser las diez indicadas.

Después de Aristóteles, los estoicos propusieron las nociones de substancia, cualidad, modo y relación, seguramente como una derivación simplificada de las categorías aristotélicas. Las consideraban como formas de un solo género del ser, pues todo ser tenía algo de común y toda forma podía ser comprendida en un común género.

Siguiendo a Platón (Sofista, 254d, Teeteto, 185ª), Plotino admitió como géneros supremos los siguientes:

Lo Uno no queda incluido en los géneros porque se halla por encima de ellos y constituye su común fundamento y principio.

Gilberto de la Porrée (1076-1154), discípulo de Bernardo de Chartres, hizo en la obra De sex principiis, o Libro de los seis principios, una interpretación metafísica del tratado las Categorías de Aristóteles. Dividió las diez categorías en dos grupos. En uno la sustancia, la cantidad, la cualidad y la relación, y en otro las seis restantes: lugar, tiempo, situación, habitus, acción y pasión. De acuerdo con el realismo de los universales, que atribuye existencia a los géneros, Gilberto da a todas las categorías el título de formas. A las del primer gurpo les llama “formas inherentes”; y a las del segundo, “formas accesorias”. Las primeras son inherentes porque son, bien la sustancia misma, bien otras que son inherentes a la sustancia en cuanto tal y tomada independientemente de sus relaciones. Podríamos considerar contradictorio considerar una forma inherente a la relación, pero considerada en sí misma, la relación no es sino la aptitud para ser uno de los dos términos relativos (o relatos), y es propio de la esencia de toda sustancia poder ser encuadrada en la serie de sus relaciones. Vinculando la relación a la sustancia, Gilberto iniciaba una controversia que no tendría fin en la Edad Media: ¿es la relación un ser real o sólo un ser de razón? En cuanto a los seis principios restantes, es evidente que cada uno de ellos no es más que una determinación adyacente de la sustancia.

Hasta Kant, los modernos no sintieron gran interés por la noción de categoría. Aunque toda división en tipos de sustancias puede ser considerada como división categorial, p. ej., la división entre sustancia extensa y sustancia pensante de Descartes.

Para Kant, las categorías son conceptos raíces del entendimiento (a priori), no describen la realidad-en-sí, pero hacen posible dar cuenta de ella tal y como se muestra (fenómeno). Son funciones lógicas trascendentales, que hacen posible el entendimiento. Hay tantos conceptos puros (a priori) del entendimiento como funciones lógicas en todos los juicios posibles (aristotélicos):



El entendimiento sólo puede comprender gracias a estos conceptos de la síntesis, conceptos sin contenido empírico, “sólo por ellos puede comprender algo, en lo múltiple de la intuición, es decir, pensar un objeto de la misma”. Las categorías hacen posible el entendimiento de las intuiciones sensibles porque hay sujeto trascendental, conciencia unitaria o unidad trascendental de la apercepción. Esto es, son formas subjetivas, antes que objetivas (idealismo trascendental).
A Kant le parece la tabla de Aristóteles imperfecta por incluir modos de la sensibilidad pura (tiempo, espacio, posición, como también anterioridad o simultaneidad) y por incluir uno empírico (motus[1]), tales determinaciones no pertenecerían al registro-matriz del entendimiento. Hay también conceptos como actio y passio, que Aristóteles incluyó entre los primordiales, pero para Kant resultan derivados, mientras que A. no habría incluido otros que sí son primordiales.

En efecto, las categorías tienen también sus conceptos derivados a los que Kant llama predicables del entendimiento puro. A la categoría de la causalidad le estarían subordinados los predicables de fuerza, acción y pasión; a la de la comunidad, los de presencia y resistencia; a los predicables de la modalidad, los del nacer, morir, de la mutación, etcétera.

La tabla, según Kant, puede dar noticia de todos los momentos de una ciencia especulativa cualquiera y aún de su ordenación. Las categorías matemáticas (espaciales) no tienen correlatos; las dinámicas (temporales), sí. Esta diferencia debe tener su fundamento en la naturaleza del entendimiento. La tercera categoría de cada clase se origina por el enlace de la primera con la segunda de su clase. “Así la totalidad no es otra cosa que la multiplicidad considerada como unidad”; la limitación, no otra cosa que la realidad enlazada con la negación; la comunidad es la causalidad de una sustancia en la determinación de las otras recíprocamente, y, finalmente, la necesidad no es otra cosa que la existencia que es dada por la posibilidad misma. Mas no se piense por eso que la tercera categoría sea un concepto meramente derivado y no un concepto-raíz. Pues el enlace de la primera con la segunda, para producir el tercer concepto, exige un acto particular del entendimiento que no es idéntico al que se realiza en el primero y en el segundo. Así el concepto de un número (que pertenece a la categoría de la totalidad) no es siempre posible allí donde estén los conceptos de la pluralidad y de la unidad (v. g. en la representación del infinito); ni porque yo enlace el concepto de una causa con el de una sustancia, comprendo enseguida el concepto de influjo, es decir, de cómo una sustancia pueda ser causa de algo en otra sustancia.

En la Crítica de la razón práctica, Kant presenta una tabla de categorías de la voluntad en la que la libertad es considerada como una forma de causalidad no sometida a principios empíricos de determinación.

Kant consideró que las categorías sólo eran aplicables a los fenómenos, como modos de ordenación y conceptuación de la experiencia, pero después de Kant, el idealismo alemán devolvió a las categorías su dimensión metafísica. Hegel consideró como categorías:

En todos los casos se trata de formas de ser correlacionadas con formas de pensar.

Como ejemplo de un entramado categorial realista podemos citar el de Peirce:

En la actualidad, los filósofos de la ciencia que han insistido en que los hechos están “cargados de teoría” se han interesado por los problemas de categorización: P. F. Strawson, Ryle, Stephen Körner.

Como hemos visto, la noción de categoría tiene dimensiones ontológicas, metafísicas, epistemológicas, lógicas, gramaticales y semánticas. Desde mediados del siglo XX, la noción se usa en lógica y matemáticas para expresar clases asociables de estructuras de muy diversa índole (clases de grupos, de espacios, etc.). MacLane ha dicho que la noción de categoría es más básica que la de conjunto y que es posible atenerse a ella para fundamentar las matemáticas.

En el siglo XX fue Nicolai Hartmann quien dedicó lo mejor de su obra al análisis de las categorías, muy especialmente a las modales (posibilidad, existencia, necesidad), que consideraba prototípicas, por ser “las únicas situadas más acá aún de toda especificación de contenido”. Hartmann aseguraba que no era la Relación, sino la Modalidad la verdadera piedra de toque de los sistemas filosóficos.

La Relación

Según Antonio Pasquali el pensamiento relacional es el modo de pensar ancestral por definición. Antes de preguntarse por lo sustancial, por lo que permanece mientras todo lo demás cambia, la mente humana captó y atribuyó significado a la relación entre cosas, y durante milenios concentró su interés en la comprensión de aquellos vínculos de alianza y conflicto cuyo control le permitían realizar mejor sus funciones prácticas.

La inteligencia del hombre se estrena como conciencia de relaciones. El pensamiento mágico y animista establece y comprende a su manera la existencia de una relación astrobiológica entre fenómenos celestes y terrestres, entre animales y hombres, sueños y vigilias, vivos y muertos. Todo símbolo primitivo tiene un sentido relacional. Los mitos trazan arquetipos de relaciones explicativas. Todos los modos pensables de la Inherencia, de la Causalidad y de la Comunidad (según la nomenclatura kantiana de la Relación) están prefigurados en el primigenio pensamiento relacional mediante una articulación poética, mucho antes de que la razón aprendiera a cuantificar, a calificar y a modalizar.

Desde la concepción pitagórica de la armonía universal, pasando por la concepción científica de la ley física como constante relacional, hasta el relacionismo de Whitehead, el relativismo de Einstein, o el respectivismo sistémico de Zubiri, la disolución del ser en la relación constituye una tentación constante del pensamiento sistemático.

Relacionar connota la operación con que la inteligencia refiere un objeto a otro, nombra el modo de dicha relación y declara al objeto total o parcialmente comprendido por y en su dimensión referencial. Si relacionar es recorrer un itinerario, llevar y aproximar una cosa a otra hasta vincularlas, no otro es el modo de operar básico de la mente humana. Conocer y elaborar ideas es esencialmente fijar mediaciones, un proceder con el que referimos idea a idea de un modo silogístico, dialéctico, analógico, metafórico... Por eso, todo pensar es para Kant un sintetizar, todo sintetizar es unificar y todo unificar es establecer relaciones. De ahí que la relación sea el real género fundamental.

Nota
[1] No sé a qué categoría se refiere Kant con ‘motus’, e. d., movimiento.

Ejercicio

Escriba una disertación que contraste el realismo categorial aristotélico y el idealismo trascendental kantiano. Indique si le parece más razonable uno que otro y por qué.

Cuestiones

1. ¿Qué entendió Aristóteles por "categoría"?
2. ¿Qué entendió el Estagirita por "entidad primaria"?
3. ¿Qué, por "entidad secundaria"?
4. ¿Por qué la sustancia primera o individuo es un compuesto hilemórfico?
5. ¿Qué es la forma según Aristóteles?
6. Distinga los predicables de los predicamentos?
7. ¿Por qué las categorías pueden ser consideradas 'suprema rerum genera'?
8. Distinga entre categorías intrínsecas y extrínsecas.
9. ¿Cuáles son las categorías estoicas?
10. La verdad, ¿es una sustancia, una cualidad, un modo de ser o una relación?
11. ¿Qué categorías o géneros supremos atribuyó Plotino al ser inteligible?
12. Distinga entre ser sensible e inteligible.
13. Gilberto de la Porrée, ¿qué categorías consideró "formas inherentes"?
14. ¿Cómo considera la relación el citado autor?
15. ¿Piensa usted que la relación es un ser real o sólo un ser racional?
16. ¿Nos definen nuestras relaciones?
17. ¿Cómo piensa Kant las categorías?
18. ¿Qué conceptos derivan del concepto raíz de causalidad según el idealismo trascendental?
19. ¿Cuáles son las categorías temporales?
20. Distinga entre la consideración de las categorías de Kant y la de Hegel.
21. ¿Qué consideración dio Nicolai Hartmann a las categorías modales?
22. ¿Cuál fue, según Pasquali, el modo más antiguo de pensar?
23. ¿Por qué se estrenó la conciencia humana con las relaciones?
24. ¿Somos relaciones? Relacione esta cuestión con la emergente importancia de las redes telemáticas. 

Propiedades y División de la Filosofía



jueves, 5 de febrero de 2009

EL TELAR MÁGICO

Cerebros y mentes. Computación y conciencia. Razonamiento e inteligencia[1]

La computación de cerebros y ordenadores

El cerebro funciona como un ordenador. El cerebro piensa, la computadora calcula, pero ambos usan el razonamiento lógico. Aunque en sus actividades más creativas el cerebro parece procesar a golpe de genio, con destellos de iluminación, una gran parte del pensamiento es computación. Los pasos lógicos que sustentan la actividad computacional son simples. Han sido reducidos por Robert Jastrow a los llamados Y y O

Y: «Si 'a' y 'b' son ciertos, entonces 'c' es cierto»
O: «Si 'a' es cierto o 'b' es cierto, entonces 'c' es cierto»

martes, 3 de febrero de 2009

Actos de habla


Teoría de los actos de habla: Qué podemos hacer con el lenguaje

La obra de John Searle, Speech Acts: An Essay in the Philosophy of Languaje (1969)[1] es considerada como una de las obras maestras del pensamiento contemporáneo. En ella reflexiona sobre el lenguaje partiendo del hecho de que hablar un lenguaje es participar en una forma de conducta gobernada por reglas.

Supongamos que en circunstancias apropiadas un hablante emite una de las oraciones siguientes:

1. Juan nada habitualmente
2. ¿Nada Juan habitualmente?
3. ¡Juan, nada habitualmente!
4. ¡Pluguiese al cielo que Juan nadara habitualmente!

Al emitir cualquiera de estas cuatro oraciones hacemos, por lo menos, tres clases distintas de actos:

a) Emitimos palabras (morfemas, oraciones) = actos de emisión.
b) Referimos y predicamos = actos proposicionales o locutivos .
c) Enunciamos, preguntamos, ordenanos, imploramos... = actos ilocutivos.

Estos casos no están separados, aunque se puedan analizar como tales. Lo que sucede es que al realizar un acto ilocutivo se realizan tbn. actos proposicionales y actos de emisión. Los actos de emisión son a los actos proposicionales e ilocutivos lo que, por ejemplo, hacer una "X" en una papeleta de voto es al hecho de votar.


Interesa abstraer y reconocer estos tipos diferentes de acción porque los mismos actos proposicionales pueden ser comunes a diferentes actos ilocutivos. Es el caso de las oraciones anteriores, las cuatro refieren a un cierto objeto, Juan, del que se predica la expresión "nada habitualmente" (o una de las formas de su conjugación). Por tanto, en la emisión de las cuatro frases la referencia y la predicación son las mismas, una misma locución. Así que separamos las nociones de referir y predicar, de las nociones de actos de habla completos, tales como aseverar, preguntar, ordenar, describir, pedir, criticar, pedir disculpas, censurar, argumentar, prometer, objetar, aprobar, dar la bienvenida...

«Los actos de emisión consisten simplemente en emitir secuencias de palabras, los actos ilocutivos y proposicionales consisten característicamente en emitir palabras dentro de oraciones, en ciertos contextos, bajo ciertas condiciones y con ciertas intenciones.» Searle, pg. 33.

A estas tres nociones, Searle añade la noción de J. L. Austin de acto perlocutivo: consecuencias o efectos que los actos ilocutivos tienen sobre las acciones, pensamientos o creencias de los oyentes. Por ejemplo, mediante una argumentación puedo persuadir o convencer a alguien; al aconsejarle puedo asustarle o alarmarle, al hacerle una petición puedo lograr que haga algo; al informarle, puedo instruirle, elevarle; al criticarle, puedo humillarle, avergonzarle, etc.
Los actos proposicionales no pueden ocurrir solos; esto es, no se puede referir y predicar sin más, sin hacer una aserción o aseveración, plantear una pregunta o realizar algún otro acto ilocutivo. Quede claro que son las oraciones, no las palabras, las que se utilizan para decir cosas. Esto es lo que Frege quiere decir cuando afirma que sólo en el contexto de una oración tienen referencia las palabras: solamente se hace referencia como parte de la realización de un acto ilocutivo. Pero no son los enunciados o locuciones los que refieren, sino los hablantes los que hacen referencia.
Acto ilocutivo es lo que el hablante hace al hablar; este hacer se expresa en la "fuerza" en virtud de la cual, según los casos, la enunciación "equivale a" constantación, mandato, consejo, promesa, etc. La noción de fuerza ilocutiva permite designar la implicación del hacer en el decir. Incluso en las meras descripciones o expresiones constatativas, como "la Luna es satélite de la Tierra" está incluido un hacer, que se puede explicitar mediante el prefijo "afirmo que...", "creo que...", "tengo por verdad que...": "Afirmo que La luna...". De hecho, "el gato está sobre el felpudo" y "declaro que el gato está sobre el felpudo" tienen el mismo valor de verdad. Pero la primera expresión tiene la “transparencia” de un enunciado enteramente atravesado por su objetivo referencial, y la segunda la “opacidad” de un enunciado que remite reflexivamente a su propia enunciación.
Paul Ricoeur (Soi même comme un autre, 1990) ha puesto de manifiesto cómo el sentido completo del enunciado sólo puede desprenderse de una situación compleja de interlocución en la que a un locutor en primera persona corresponde un interlocutor en segunda persona al que se dirige el primero. Así pues, no hay ilocución sin alocución y, por implicación, sin un "alocutor" o destinatario del mensaje.
H. Paul Grice desarrolló una teoría según la cual toda enunciación consiste en una intención de significar que implica en su objetivo la esperanza de que el interlocutor se proponga, por su parte, reconocer la intención primera por lo que ella quiere ser. La interlocución así interpretada se manifiesta como un intercambio de intencionalidades.

Ejercicios

1. Escriba una semblanza de J. L. Austin, J. R. Searle, Frege, P. Ricoeur y H. Paul Grice y señale sus aportaciones a la historia de la filosofía y a la filosofía del lenguaje reciente.
2. Distinga entre emisión, locución, ilocución, perlocución e interlocución.
3. Añada a los que salen en el texto otros verbos castellanos que denoten actos ilocutivos (Austin afirmó que existían en inglés más de un millar de expresiones de este tipo). Defina acto ilocutivo. Por qué todo acto ilocutivo supone un acto locutivo.
4. Precise el concepto de fuerza ilocutiva.
5. Distinga en lo siguientes verbos aquellos que se refieren a efectos perlocutivos y a actos perlocutivos, ilocutivos, locutivos o de mera emisión: abrumar, redimir, arrepentirse, solicitar, solidarizarse, seducir, hipnotizar, sugestionar, jurar, referir, prometer, amenazar, compadecer, afirmar, comentar, atribuir, leer, suspender, juzgar, predicar, sentenciar, pronunciar, lograr que se dé cuenta, proponer, disentir, consensuar.

6. ¿Por qué, según Ricoeur no hay ilocución sin alocución?


[1] Edición española con el título de Actos de habla, Barcelona, Cátedra, 1990.

Lenguaje animal y humano


Diferencias entre el lenguaje animal y el humano

Aunque las hormigas y las abejas, como otros animales socia­les, interactúan y se comunican intensamente, lo hacen mediante estímulos físicos (visuales, olfativos, quími­cos...) y gestos, no mediante actos simbólicos. Gruñir, piafar, barritar, crotorar, cloquear..., no son como hablar, aunque los seres huma­nos puedan también hacer, a veces, algo parecido. Los hombres nos comunicamos mediante signos que nos sirven para decirnos lo que son las cosas, pero también para mentir. Los animales no pueden mentir.
Los lenguajes animales se diferencian de los lenguajes humanos porque éstos son convencionales, simbóli­cos y pro­ductivos, y el que utilizan los animales no.

a) El lenguaje humano (LH) es aprendido, no innato, por eso en distintos países se hablan distintos lenguajes, mien­tras que los becerros berrean de manera parecida en todos sitios. Las abejas no van a la escuela para aprender a comunicarse. Los animales nacen sabiendo o saben por instin­to, mientras que los hombres tienen que ser adiestrados en determinadas convenciones para poderse comunicar

b) LH está doblemente articulado, esto quiere decir que las unidades propiamente descriptivas, significativas, los enunciados, las oraciones, proposiciones o frases, están compuestas de otras, las palabras, y estas por fin de soni­dos, que por sí mismos carecen de significado lógico.

c) El lenguaje humano es creativo y abstracto. Nos permite producir nuevas realidades, puramente mentales, abstractas (ideas, esencias, categorías, clases lógicas...), referir­nos a ellas y operar con las mismas. Esta caracterís­tica hace del len­guaje un poderoso instrumento de conoci­miento. Con las palabras podemos referirnos a las cosas en su ausen­cia.

d) El lenguaje humano es histórico. Esto quiere decir que evoluciona (está vivo) de un modo distinto a como evolu­cionan las cosas naturales. En cierta medida, su desarrollo está condicionado por nuestros actos de voluntad, por los intereses y aspiraciones de una comuni­dad.

Funciones del lenguaje

En un artículo de 1965, titulado "Sobre nubes y relo­jes", Popper distingue cuatro funciones del lenguaje:
En primer lugar, la que denomina sintomática o expresi­va, expresiva del estado del organismo que emite los signos lingüísticos.
Segundo, la función señalizadora: la capacidad que tiene el lenguaje para actuar sobre el receptor de los signos.
Tercero, la función descriptiva. Esta tercera función, a diferencia de las dos primeras, ya no es común al lenguaje animal y al lenguaje humano, sino propia de este último, al igual que la última...
Cuarta, función argumentativa. Esta función es la más alta de todas y, precisamente, por ello, la última en apare­cer:

«Su desarrollo ha estado estrechamente conectado con el de una actitud argumentativa, crítica y racional; y puesto que esta actitud ha conducido al desarrollo de la ciencia, podemos decir que la función argumentativa del lenguaje ha creado lo que es quizá el más poderoso instrumento de adap­tación biológica surgido en el curso de la evolución orgáni­ca».
EJERCICIOS
Los siguientes textos son consideraciones pragmáticas sobre el lenguaje hechas por un conocido sociólogo. Resuma, analice y comente su contenido, refiriendo a las funciones específicas del lenguaje propiamente humano:
A) LA MAGIA DEL LENGUAJE

«La magia del lenguaje se aprecia muy bien en el género literario de los eslóganes, comerciales o políticos, tan indisolublemente unido a las condiciones de vida contemporá­nea, a sus aspectos más irracionales. La dimensión de vera­cidad no es la propia de los eslóganes. Lo que buscan es la identificación con un deseo compartido por el mayor número posible de personas, dentro del ámbito al que se dirigen (electorado potencial, cuota de mercado). El eslogan no es tanto una declaración de un hecho como la expresión de ese deseo compartido, aunque adopte la forma de enunciado(...). La magia de las palabras está en significar mucho más de lo que dicen expresamente».


B) ANIMAL SUASORIO

«¿Por qué los hombres hablan -y no digamos, escriben- cuando los demás mamíferos no necesitan tal habilidad? La respuesta elemental es porque los hombres necesitan comunicarse mensa­jes complejos para los que se exige almacenar información (y de ahí la escritura). No sólo eso. El hombre es un animal suasorio. Necesita algo más que comunicarse. Precisa de las palabras para convencer al cliente, para confundir al adver­sario, para engañar al contrincante, para adoctrinar al neófito, para imponerse al competidor, para expresar simpa­tía o desagrado, para solicitar, argüir, persuadir, alabar o insultar.
»Más que bípedo implume, el hombre es una especie de serpiente que tiene que sobrevivir en una jungla amenazante. El lenguaje es un instrumento de lucha legítima e incruenta. Para ello se necesita una cultura, es decir, el repositorio de creencias, visiones del mundo, modos de hacer las cosas. La cultura se determina por la probabilidad de relacionarnos con los demás, que es alta dentro de una sociedad y baja fuera de la misma. Por eso hay distintas sociedades, cultu­ras y, en definitiva, lenguas. De ahí también que la lengua sea algo más que un instrumento para comunicarse. El hombre no sólo habla (o escribe), sino que lo hace de una manera retórica. Es decir, las palabras vienen cargadas de emocio­nes, valores, sobreentendidos. La estructura del idioma nos dice a qué sociedad pertenecen sus hablantes...»

C) EL ESTILO

«El estilo es lógica más oído. No consiste sólo en evitar errores. Lo fundamental es la elección de la fórmula más económica y elegante de decir las cosas.»

Amando de Miguel. La perversión del lenguaje. Espasa-Calpe, Madrid, 1994, Pgs. 112, 197-198.

domingo, 1 de febrero de 2009

RESPUESTAS SOBRE QUÉ ES LA REALIDAD

Respecto a las cuestiones planteadas en clase, las respuestas pueden parecerse a las que os propongo a continuación:
1. ¿Cómo puedo saber que existen cosas que no conozco? Para que exista saber, debe de haberse producido el conocimiento de la realidad que sé, es decir, la búsqueda de la verdad debe haberse concluido para poder hablar de conocimiento y, por lo tanto, ya podré emplear mis armas para tratar de justificar tanto subjetiva como objetivamente el saber. Esto significa que no puedo saber que existen cosas que no conozco.
2. ¿Existen las cosas porque yo las conozco o las conozco porque existen? Bien, en esta pregunta se están defendiendo dos modelos explicativos del conocimiento distintos: el IDEALISMO, que mantendría que la realidad no existe de forma independiente al sujeto que se la representa o la conoce; y el REALISMO que defiende que la realidad existe por sí misma, independientemente de los sujetos que han de conocerla. La primera opción pone el acento en el Sujeto y, parece sensato que sin un sujeto no podríamos conocer la realidad (los seres humanos son los que tienen esa capacidad). Pero eso no garantiza que las cosas no pudieran existir sin ese sujeto, muy al contrario a nosotros nos es sugerente la idea de que es eso lo que sucede, que las cosas existen y por eso podemos conocerlas. Esta actitud natural es la que defiende el Realismo (en sus más diversas versiones). Es tal la fuerza del Sujeto humano, es tanto su egocentrismo, que queramos o no vivimos como si fuésemos idealistas. Sí, no afirmamos nada hasta que no lo tenemos delante de las narices, hasta que no nos lo representamos, o ¿es que no existía la fuerza de la Gravedad antes de que Newton la descubriese? Podríais objetar: sí, existía pues ejercía su fuerza sobre nosotros, o sobre nuestros antepasados, impidiéndoles caerse al espacio, pero no podíamos enunciarla, comunicarla. Pues bien, si no podíamos comunicarla, para nosotros no existía, si algo no somos capaces de representárnoslo, para nosotros no existe, por muy realistas que nos creamos. De esto se dio perfectamente cuenta Kant cuando nos habló de su “giro copernicano” en el conocimiento. Con esto tampoco zanjo la cuestión, sólo os hago recapacitar en lo que defendéis.
3. ¿Podrían existir las cosas y que nadie las conociese? Si fueseis Realistas extremos deberíais contestar que sí, pero lo dudo mucho (que lo seáis).
4. ¿Podría conocer algo y no poderlo expresar en palabras? Siguiendo nuestra argumentación, podríais decir: no. Y entonces os pregunto: ¿qué es antes el pensamiento, la idea, o la palabra, la expresión de nuestras ideas? Ahí se queda la cuestión para el debate.

Lo interesante de estas cuestiones es que tratéis de posicionaros ante el tema de la realidad y que seáis coherentes en vuestra linea argumentativa, porque las preguntas están encadenadas.