jueves, 17 de septiembre de 2020

EL SOCIAL-HUMANISMO DE FERNANDO DE LOS RÍOS



Don Ferna
ndo de los Ríos, humanista liberal y socialista neokantiano, fue quien hizo célebre aquella frase de Lenin que tanto le desencantó: “Libertad, ¿para qué?”. Su libro Mi viaje a la Rusia sovietista (1921) en el que explica las razones de su decepción, levantó ampollas entre los idólatras de la revolución del 17, pero contribuyó a evitar la entrada del PSOE en la III Internacional moscovita, anticipando su orientación social-demócrata. No obstante, su compromiso con el socialismo fue radical, pero no tuvo nada de extremista (Elías Díaz), nada de dogmático, nada de fanático, nada de totalitario. A don Fernando todos los totalitarismos le parecían “sustancialmente contrarios a las bases de la cultura occidental” y no distinguía entre dictaduras “malas” y “buenas”, ni siquiera colaboró con la “dictablanda” de Primo de Rivera, al contrario que otros socialistas, él renunció a su cátedra en protesta por la política universitaria del dictador.

viernes, 4 de septiembre de 2020

ASIMETRÍA DEL MAL


EL MAL NO ES BANAL

Stanislaw Lem explica y analiza con su característica profundidad cómo el nacional-socialismo funcionó como pretexto para que los criminales se dieran gusto asesinando: la “bondad oficial” de una doctrina política se puso al servicio de la satisfacción de los deseos más abyectos (en Provocación, Impedimenta, 2020). Algo análogo sucedió con el comunismo estaliniano o maoísta y sucede en todos los Estados totalitarios en los que hasta la muerte es “patrióticamente” nacionalizada. 

Y es que el mal y el bien, por ventura, son asimétricos.  Por una parte, “no hay mal que por bien no venga”. Esto es al menos lo que inspira la virtud de la esperanza, gracia divina. Por otra parte, el bien nunca se remite al mal como razón de ser, mientras que el mal siempre pretexta un bien: sea la salvación de la raza aria, sea la recuperación de los santos lugares, sea la liberación del pueblo X o Y, la emancipación del proletariado, la unidad de destino de la nación, etc.