domingo, 28 de junio de 2026

OBJETOS Y POSIBILIDADES

 

Alexius Meinong (1853-1920)

"La filosofía ha de ser reconstruida desde sus mismos fundamentos, 
tendría que inspirarse en el método científico y basarse en la nueva lógica"

"El científico difiere del poeta en que, en todo tiempo y lugar, razona. No necesita ni puede justificarlo todo, pero todo lo que afirme tiene que ligarlo mediante lazos lógicos en un todo coherente. El fundamento de ese todo consiste en juicios acerca de hechos, y ello sostiene la teoría que explica, organiza y predice hechos. Así es como se crea el poema de la ciencia"

Jan Lukasiewicz

INTERMEDIACIÓN DE LA LÓGICA ENTRE EL SER Y EL PENSAR

Tiene razón Pablo Domínguez Prieto (1966-2009) cuando atribuye a la esencia de la lógica su condición de puente entre lo ontológico (la realidad) y lo gnoseológico (el conocimiento); esto es: la lógica media, intercede y tercia, como lo metaxý platónico, o sea, que vale de intermediaria e interviniente entre el orden de lo que hay (en sucesión temporal y coexistencia espacial) y el orden de lo que puede ser pensado (al margen de tiempo y espacio, 'sub specie aeternitatis').

Sin embargo, lo posible real no es lo posible gnoseológico. Son dos ámbitos de posibilidad diferentes. A este respecto, es pertinente recordar la Teoría de los objetos de Alexius Meinong (*).

PUROS OBJETOS

La noción de objeto, tanto para Meinong como para Lukasiewicz es más abarcante que la noción de ser, pues algunos objetos, muy especialmente los contradictorios, no son, no poseen existencia alguna, y sin embargo no podemos negarlos como objetos de la conciencia, capaz de "cabalgar contradicciones". Para Meinong, la intención no crea el objeto, sino que lo descubre; así pues, los objetos son independientes del acto que los piensa. El universo de objetos de Meinong es infinito y excede la realidad física.

Alexius Meinong definía su "nueva filosofía" como una Teoría del objeto puro. Su pureza consiste en escapar a la distinción entre lo real y lo irreal. En la línea del planteamiento objetivista de Bernard Bolzano (1781-1848), Meinong estableció el Principio de exterioridad del objeto puro al ser (Aussersein des Gegenstandes). Esta exterioridad refiere tanto al ser como al no-ser, por lo que la noción de objeto resulta indefinible. 

El objeto puro no tiene ni existencia, la de piedras, lechugas y pájaros, ni subsistencia, la de números, figuras geométricas o teoremas, lo que implica que el Sosein (el ser así del objeto puro) sea independiente del Sein (existencia). Pongamos algunos ejemplos: "El actual rey de Francia", "La sirena del Mar del Norte", "Los libros perdidos de Sócrates", "Un triángulo de cuatro lados", "El Planeta de los Simios", "El hijo de Homero Simpson"... En el saber de los objetos puros caben tanto los que carecen de posibilidad de existencia extralógica, tales los de esencia contradictoria como "lo dulce amargo", como los objetos con posibilidad de existencia extralógica, p. ej. "La batalla naval de mañana", "El fin del sistema solar", "La colonizacion de Marte".

Alexius Meinong distingue radicalmente entre objetos propiamente dichos "El perro de Roque", "Un unicornio", "Raíz cuadrada de dos", y proposiciones o enunciados que hacen referencia a ellos: "El perro lamía sus heridas", "La doncella acarició el unicornio", "La diagonal de un cuadrado de lado uno es raíz cuadrada de dos". En su Teoría del Objeto (Gegenstandstheorie) esta separación se articula a través de dos nociones ontológicas fundamentales: los Objekta (objetos ordinarios) y los Objetivos (Objektive, que equivalen a los estados de cosas o proposiciones). Los valores de verdad pertenecen sólo a "los objetivos". Un objeto como "la montaña de oro" puede no existir en el mundo real, y sin embargo la proposición "No hay ninguna montaña de oro en el planeta Tierra" es verdadera.

Los objetos puros (Objekte) son en sentido estricto los que captamos mediante una mera representación. Pueden ser reales (una mesa), ideales (el número 3) o imposibles (un cuadrado redondo). Como ya hemos dicho, el objeto puro tiene "indiferencia al ser" (Aussersein); su esencia no depende de si existe o no. Por su parte, los objetivos (Objektive), son los de un juicio o de una asunción. No son "cosas", sino estados de cosas o hechos, por ejemplo, "que la mesa es de madera" o "que el cuadrado redondo no existe". Los "objetivos" no existen, sino que subsisten (bestehen) cuando son verdaderos.

La Teoría del objeto de Meinong funda un saber autónomo y más amplio que la Metafísica, pues esta se ocupa sólo de lo real (¡que ya es mucho, quizá demasiado!), mientras que la Teoría del objeto refiere a todo cuanto puede aparecer ante la conciencia. El objeto es así cosa desrealizada sin ser irreal tampoco, un neutrum no sujeto al principio de no-contradicción (¬ (A & ¬A)). Dado que el pensar consciente también incluye en su esfera lo imposible o lo mistérico, sea esto "un triángulo de cuatro lados", "la explosión mañana de Marte" o "la maternidad de la Virgen María", caben, en efecto, como objetos puros, desligados de la existencia (y de la no-existencia), constructos de esencia contradictoria, y de esencia no contradictoria pero inactuales como "la cuarta guerra mundial".

Atendiendo a su naturaleza psicológica, Meinong distingue cuatro categorías de objetos: los dos a los que ya nos hemos referido: objetos de representación (Objeckte), y objetivos de juicio (Objecktive) o proposiciones veritativo-funcionales (que subsisten si son verdaderos), pero además están, en tercer lugar, los objetos valorativos (Dignitative) y los deseables (Desiderative). Meinong da un paso crucial al afirmar que sentimientos y deseos tienen también una función cognoscitiva que apunta o descubre objetos externos. Así, el sentimiento (Gefühlactúa como órgano de percepción que revela dignidad o valor intrínseco del "objeto dignitativo" (Dignitativ). Y, por su parte, el deseo (Begehren) capta y define un estado de cosas que "debe ser" o que se anhela llegue a subsistir, tal que objeto desiderativo (Desiderativ).

 



LUKASIEWITCZ: CONSTRUCTOS Y HECHOS

En su taxonomía de los objetos, Lukasiewicz llama a "los objetos puros" de Meinong abstracciones constructivas (Begriffsbildungen). Son objetos incompletos o libres de existencia, elaborados plenamente por el sujeto, en los que no rige el Principio de no-contradicción, principio que, sin embargo, es ley de lo real existente, pero no de lo real-ideal o de lo real-pensable (posible o imposible). Son, por el contrario o en contraste con las abstracciones constructivas, objetos extralógicos actuales los que poseen realidad de hechos y están bajo el Principio de no-contradicción. También caen bajo dicho principio básico las "cosas reconstructivas", formadas por las facultades del alma humana [o por IA, diríamos hoy] a partir de hechos actuales. Estas "reconstrucciones" recuerdan los conceptos "facticios" o "ficticios" de Cartesius. Así pues, en Lukasiewicz, el término "reconstructivo" se opone al término "constructivo". Lo constructivo (por ejemplo, el Arcángel San Miguel, la Reina de corazones de Alicia) es esencialmente diferente a lo reconstructivo porque lo constructivo no presupone nada existente, igual que los objetos puros de Meinong.


DOS POSIBILIDADES LÓGICAS

Esta distinción entre constructos puros (al margen de la distinción real-irreal) y objetos en acto (actuales o reconstructivos) es congruente con dos diferentes concepciones de posibilidad. Lo que quiere decir que a los constructos les corresponde un orden de posibilidad; y a los hechos, otro. A los objetos puros les corresponde la posibilidad implícita en el siguiente teorema: "Existe un aserto tal que es posiblemente verdadero y es posible también que no sea verdadero" o "cabe pensar que p sea posible y sea también posible no-p", ya que no cabe establecer una adecuación ni una inadecuación con alguna cosa real. 

Este tipo de posibilidad puede ser llamada bilateral siguiendo en ello a Aristóteles, bilateral porque hay algunas cosas o sucesos que son posibles en ambas direcciones, es decir que pueden ser, pero no son necesariamente. Es posible, por ejemplo que corte este folio del blog de dibujo, pero es también posible que no lo corte; es posible que el paciente muera, pero también es posible que se recupere. Este concepto de posibilidad bilateral está profundamente enraizado en el pensamiento y en el habla cotidiana y puede exponerse mediante un teorema modal muy sencillo: 

"Para algún p: es posible que p y es posible que no-p".

Los objetos actuales y reconstructivos asumen una posibilidad distinta, implícita en los teoremas modales siguientes: 

T1: Si no es posible p (p es cualquier aserto), entonces no-p;
T2: Si no p, entonces no es posible p. 

La historia de la lógica ya ofrecía estos teoremas como relativos a proposiciones modales. La lógica clásica los consideraba axiomas evidentes, que valen sin demostración: 

a) Ab oportere ad esse valet consequentia (de la necesidad de p se sigue la consecuencia p).

b) Ab esse ad posse valet consequentia (de la existencia de p se sigue la posibilidad de p).

Por contraposicion de b), se obtiene una tercer axioma:

c) Ab non posse ad non esse valet consequentia (vale la consecuencia de la imposibilidad al no-ser). 

O, en palabras de Lukasiewicz: "La inferencia que va desde el no-ser-posible al no-ser es válida". Por ejemplo, "no es posible dividir un número primo por cuatro; por lo tanto, ningún número primo es divisible por cuatro".

Cuando Lukasiewicz habla de no-ser-posible se refiere a es imposible. Por lo que de ello deriva el siguiente teorema: T1: "Si es imposible que p, entonces no p". A esta clase de posibilidad pertenecen proposiciones como las siguientes: "no es posible que la parte sea mayor que el todo, entonces la parte no es mayor que el todo", o también: "el todo es mayor que la parte, luego es necesario que el todo sea mayor que la parte".

Menos conocido, si bien también intuitivo, es el teorema modal citado por Leibniz en su Teodicea: 'Unumquodque, quando est, oportet esse'. "Todo lo que es, cuando es, es necesario". Se remonta a Aristóteles, que añade: "cuando algo que no es, no es, entonces es también imposible"; de lo que se sigue el siguiente T2: "Si se supone que no-p, entonces, sobre este supuesto, no es posible que p". Como ejemplos de esta acepción del término "posible" se ofrecen los siguientes ejemplos: "Si ahora no llueve, no es posible que ahora llueva", "puesto que ayer, de hecho, estuve en Polonia, no es posible que no haya estado, de hecho, ayer en Polonia". 

Recordando a Aristóteles, Pablo Domínguez Prieto comenta: 

"Existe, en efecto, una relaciòn entre la posibilidad y el acto de los entes. La potencia (posibilidad) es real: es la expresión de alguna limitación de un ser actual. Desde este punto de vista, el ser como acto antecede a los otros sentidos del ser. "Ser actual" y "ser potencial" (posibilidad) no se oponen como dos formas diversas y contrarias, ya que el acto las supone a ambas. La posibilidad, por tanto, debe ser considerada como una característica propia del ser actual. En efecto, el acto es anterior a la potencia y fundamento de ella" (**)

Si los objetos constructivos (constructos u objetos puros) pudiesen reducirse a los actuales y reconstructivos, concluiríamos de modo absoluto la universalidad del Principio de no-contradicción. No obstante, si los objetos reconstructivos y actuales pudieran reducirse a objetos puros o constructivos, habría que negar de modo absoluto la validez de tal principio.




REALISMO LÓGICO

Como se sabe, Lukasiewizc elaboró un sistema lógico trivalente, que añadía INDETERMINACIÓN a la validez y la falsedad, con el fin de subsanar el hecho de que ciertas proposiciones referidas a eventos futuros contingentes no caben dentro de un cálculo bivalente. Su discípulo Jerzy Slupecki (1904-1987) demostró y desarrolló la completud de la lógica trivalente de Lukasiewicz, añadiendo un fuctor que denominó "tertium". Recordemos que un sistema de cálculo proposicional "S" es denominado completo si, dada una fórmula bien formada en dicho sistema, esta fórmula o su negación son un teorema de "S". El primitivo cálculo proposicional trivalente de Lukasiewicz, que sólo poseía dos functores primitivos (el condicional y la negación), no disfrutaba de dicha propiedad.

No obstante, Lukasiewicz, que entendía el razonamiento como una actividad creativa, se opuso a la teoría pragmática o convencionalista de la verdad, que fue propia del Círculo de Viena. No pensaba que la validez de la lógica dependiera exclusivamente de su sintaxis. Podemos afirmar que para él los objetos constructivos (objetos puros) dependen subsidiariamente de los actuales, es decir, de lo empírico, de los hechos. Un objeto puro o constructivo (un "constructo", lo hemos llamado nosotros) sería una quimérica transformación de un objeto actual, al que se separa de su dimensión existente.

Para Pablo Domínguez Prieto, los dos modos distintos de enfrentarnos a la cuestión de la posibilidad poseen un contorno común, un punto de conexión. Su Teoría y método del Contorno Común de la lógica modal conjuga tanto la dimensión temporal como la perspectiva ontológica y gnoseológica. Siguiendo a Lukasiewicz, afirma con ello el compromiso ontológico del formalismo lógico, es decir, que la lógica no es una simple invención humana desarrollada a partir de convenciones axiomáticas. Lukasiewicz, en efecto, siempre sostuvo el Principio de no-contradicción como verdad absoluta: "Si este principio fuera violado, toda la lógica y toda la investigación científica perderían su sentido". Cabe, no obstante, comprender dicho principio de un modo meramente formal, como eîdos predicativo

"Las proposiciones contradictorias no son verdaderas simultáneamente" es el más cierto de todos los principios básicos. 

Y, para Lukasiewicz, la "forma predicativa" depende de la "forma real": 

"es imposible el ser y el no ser a la vez y bajo el mismo sentido".

Los dos tipos de objetos, los constructivos y los actuales-reconstructivos, son dos modos diversos de acercarnos a las cosas. Los constructivos (constructos u objetos puros) consideran aisladamente su dimensión potencial (la del no-ser), los actuales refieren a su carácter existente, de ser en acto. La dos clases de posibilidad, la bilateral y la posibilidad actual, representadas por los teoremas anteriormente declarados deben ser complementarias y no rivales.


CONDICIÓN CREATIVA DEL RAZONAMIENTO

Donde se manifiesta con más fuerza la condición creativa del razonamiento es en la explicación. La inducción incompleta es para Lukasiewicz un tipo de explicación, un razonamiento reductivo porque busca razones a partir de consecuencias. Como es incompleta porque infiere un juicio general a partir de unos pocos singulares, no se trata de un juicio fidedigno, sino meramente probable. Por eso nunca podremos deducir la segura negritud del cuervo, por muchos casos de cuervos negros que aportemos, porque nunca los veremos todos (ni mucho menos los futuros), de modo que nunca sabremos con seguridad si no hay cuervos albinos o colorados que escapan a la conclusión "todos los cuervos son negros". Toda generalización introduce un factor ajeno a la experiencia, por lo mismo que ninguna medición es por completo exacta. Toda generalización expresa una relación que es producto de la actividad creativa de la mente humana.

También la formulación de hipótesis es un tipo de explicación, que asume la existencia de un hecho no confirmado empíricamente... Por su parte, tanto la lógica como la matemática operan a priori, pero este "a priori" no significa para Lukasiewicz "antes de la experiencia", sino "con la experiencia pero no de ella". Los objetos de la lógca, de la aritmética o de la geometría, puntos, rectas, tetraedros..., tienen una existencia ideal, no están empíricamente dados, "y no digamos nada de las figuras no euclídeas o de los sólidos multidimensionales. No hay, en el mundo de los fenómenos, números integrales, irracionales, imaginarios o conjugados"...

"La lógica, junto con la matemática, se puede comparar a una fina red que se arroja al inmenso abismo de los fenómenos para obtener esas perlas que son las síntesis científicas. Es un instrumento poderoso de investigación, pero sólo un instrumento. Los juicios lógicos y matemáticos sólo son verdades en el mundo de las entidades ideales. Probablemente nunca sabremos si estas entidades tienen sus correspondencias en algunos objetos reales" (***)

 

LIBERTAD Y POSIBILIDAD OBJETIVA 

En su lucha particular contra el determinismo mecanicista, Lukasiewicz demostró que además de proposiciones verdaderas y falsas, hay proposiciones posibles, a las que corresponde la posibilidad objetiva como un tercer valor además del ser y del no-ser. Esto dio lugar a un sistema de lógica trivalente, tan coherente y consistente como la lógica de Aristóteles y mucho más rico en leyes y fórmulas. Dicha lógica trivalente conjuga la racionalidad y la libertad, pues el concepto de posibilidad objetiva destruye el primitivo concepto de ciencia basado en la necesidad

"Los fenómenos posibles --escribe Lukasiewicz-- no tienen causas, aunque ellos puedan constituir el punto de partida de una secuencia causal. El acto de un individuo creativo puede ser libre y al mismo tiempo afectar el curso del mundo".

La posibilidad de construir sistemas de cálculo lógico diferentes prueba que la lógica no está limitada a la reproducción de hechos, sino que es producto libre del hombre, como una obra de arte (****).

Notas

(*) Alexius Meinong, Über Möglichkeit und Wahrscheinlichkeit (Sobre posibilidad y probablidad), 1915.
(**) Pablo Domínguez Soto, Lógica modal y ontología, Nossa y Jara, Madrid 2001.
(***) Jan Lukasiewicz, Elementos creativos de la ciencia (1912), texto tomado del libro de Pablo Domínguez Soto, Lukasiewicz (1878-1956), ediciones del Orto, Madrid 1997.
(****) Jan Lukasiewicz, Lección de despedida en el Aula Magna de la Universidad de Varsovia (7 marzo 1918), textos e ideas tomadas del libro de Pablo Domínguez citado.


martes, 23 de junio de 2026

MUNDOS DE PALABRAS


Sol antique JBL, 2025

UNIVERSOS DE DISCURSO


El prestigiado filólogo de origen moldavo Eugenio Coseriu (1921-2002) distinguió entre el sistema de la lengua (sus posibilidades comunicativas), sus normas y reglas tradicionales, y el habla individual. Fue también relevante su integración de la sincronía y diacronía de Saussure en una perspectiva histórica. Coseriu hizo época con su concepto de universo de discurso, entendiendo por tal el sistema universal, o con pretensiones de universalidad, de los significados, universo al que pertenece cada habla o frase y que determina su valor y su sentido. Universos de discurso son la mitología, la literatura, las matemáticas, las ciencias naturales, el mundo de la experiencia, la tauromaquia, la culinaria, etc. Son mundos lingüísticos referenciales, "temas" distintos que imponen o suponen terminologías variadas y modos de pensar diferentes para los hablantes.

En cada sociedad hay varios o una multitud de sistemas de interpretación del mundo que podemos relacionar con dichos universos de discurso coexistentes, a veces enfrentados y en pugna, es decir, diversos modos de hablar del mundo, o diversos mundos en (in)comunicación. Podemos hablar tanto de comunicación como de incomunicación porque allá donde es posible el entendimiento, también es posible el malentendido y hasta el no querer entender, o la intención negativa de desentenderse del discurso ajeno.


USOS Y MODOS DE LENGUAJE

El semiótico y filósofo usamericano Charles William Morris (1901-1979) distinguía también diversas clases de usos del habla: informativa, valuativa, incisiva, sistémica; y diversos modos de empleo de los signos: designativo, apreciativo, prescriptivo, formativo. Las combinaciones de estas diversas formas de uso y modos de discursear fundamentan diversos tipos de hablas y de textos.

Tipos de discurso según Charles W. Morris (de Brigitte Schlieben-Lanbghe, Pragmática lingüística, Gredos, 1987)



El objetivo del uso "informativo" es proporcionar datos al oyente porque busca comunicar conocimientos, describir el entorno y presentar estados de cosas verificables. El objetivo del uso valorativo o "valuativo" es seleccionar y evaluar objetos, influyendo en la preferencia del receptor. Determina si algo es considerado "bueno o malo", "deseable o indeseable". Por "incisivo" o "incitativo" entendía Morris el empleo de los signos para estimular determinadas conductas o respuestas emocionales en el receptor cuando se busca provocar una reacción (ej. publicidad persuasiva o discurso político). Por "sistémico" o sistemático el uso orientado a organizar lógicamente las creencias y los sistemas de signos internos del propio individuo. Busca la coherencia intelectual en el oyente o lector.

El modo "designativo" aporta información sobre ambiente, describe realidades y permite el conocimiento objetivo. Es propio del discurso científico o informativo. Por "apreciativo" entiende Morris aquel modo que señala propiedades de un objeto o situación que provocan respuestas afectivas o emocionales; es modo predominante en el discurso estético y literario. El modo "prescriptivo" exige o impone ciertas formas de conducta o acción. Es el lenguaje de leyes, reglamentos y mandatos. Por último, el "formativo" aporta estructura lógica y sistematizada al lenguaje. Se relaciona con el discurso formal y reflexivo.

Sol azul, JBL 2025


MUNDOS POSIBLES. SU RECORTE LINGÜÍSTICO

Es muy interesante que nos preguntemos por la relación entre el concepto de universo de discurso y el de mundo posible, tal y como lo emplea la semántica lógica. Cada universo de discurso entraña un conjunto de supuestos pragmáticos o de convencionalismos, de opiniones, creencias o "verdades" que los interlocutores aceptan. Es verosímil que cada interpretación específica del mundo se relacione estrechamente con una manera de hablar de él y con determinados (claros o tal vez vagos) postulados de conversación.

El concepto de mundo posible atañe hoy tanto a la metafísica como a la lógica modal y nos obliga a transitar la sutil frontera entre lo que hay y lo que construimos al hablar. Popularizados por Leibniz y formalizados en el siglo XX por filósofos como Saul Kripke o David Lewis, los mundos posibles son descripciones completas y maximalistas de cómo podría haber sido la realidad. El "mundo real" es solo uno de los posibles mundos; los demás son alternativas lógicamente coherentes donde, por ejemplo, las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena nunca se fundaron. Cada mundo posible es un estado de cosas cerrado y total.

Además de en la lingüística de Coseriu, la noción de "universo de discurso" también fue acuñada en lógica por De Morgan y Boole y absorbido por la pragmática (entendida como ciencia de la relación del lenguaje con sus usuarios o empleadores). Un universo de discurso no es una realidad alternativa entera, sino la parcela de realidad (o ficción) que los hablantes delimitan conscientemente en una situación comunicativa concreta. Si en una cena familiar alguien dice "Todos están durmiendo", el universo de discurso restringe ese "todos" a la casa, no a los ocho mil millones de habitantes del planeta.

El universo de discurso puede entenderse como "anclaje" o "recorte" de mundos posibles. La relación más clara entre mundos posibles y universo de discurso puede cuando este no refiere al mundo real, sino a uno ficticio, hipotético o contrafáctico, entonces el universo de discurso actúa como filtro operativo y determinante, capaz de seleccionar los objetos relevantes para la interacción. Puesto que la mente humana no puede procesar un mundo entero e infinito en detalles, el universo de discurso extrae de cada mundo posible un conjunto manejable de entidades, propiedades y reglas que los hablantes aceptan mientras dure la conversación. El universo de discurso es así manifestación discursiva y acotada de un mundo posible.

En la lingüística cognitiva y la semántica textual actual (como la teoría de los Text Worlds de Paul Werth), la fusión entre mundos posibles y universos de discurso es explícita. Se argumenta que cada vez que nos comunicamos creamos un "mundo mental". Por ejemplo,
para que el Principio Cooperativo de Grice funcione, los hablantes necesitan situar sus implicaturas dentro de unas coordenadas estrictas. Si un hablante dice "El rey de Francia es calvo" en un debate sobre historia del siglo XVIII, su universo de discurso está anclado en un fragmento del mundo real (pasado). Si lo dice en una ucronía literaria, el universo de discurso se nutre de las reglas de ese mundo posible específico donde la monarquía francesa sobrevivió. La verdad o la relevancia (máximas de Grice) no se miden contra el "ser" absoluto, sino contra el universo de discurso acordado.

sábado, 20 de junio de 2026

CONVERSACION Y COOPERACIÓN

 


IMPORTANCIA SOCIAL DE LA CONVERSACIÓN (Gabriel Tarde)


Para el sociólogo y criminólogo francés Gabriel Tarde (1843-1904), la conversación no es mero pasatiempo ni simple intercambio de palabras ("hablar por hablar"), sino motor fundamental de la socialización moderna y la matriz de la que nace la Ppinión pública, ese cuarto poder de las democracias avanzadas, en las que se respeta el derecho de expresión.

El poderío social de la conversación dimana del hecho de ser el canal intergrupal más fluido, constante, telescópico y microscópico, de la imitación y de la emulación. Queremos pensar y actuar como aquellos a quienes queremos, de quien dependemos o a quien admiramos, por eso al hablar las personas se contagian sutilmente juicios, prejuicios, valoraciones estéticas y criterios políticos. Es un tejido invisible que cohesiona a la sociedad civil a diario, hoy quizá más que nunca y a escala global, gracias a las redes sociales y a las tecnologías de la información y de la comuniación (TICs).

Es la conversación se procesa la información, se debate, se modifica y se asimila. La conversación transforma la noticia en opinión compartida. Sin el diálogo posterior en cafés, salones, cadenas de televisión, hogares o redes sociales, la prensa o los noticiarios televisivos no lograrían crear una verdadera conciencia colectiva. La conversación es el instrumento que distribuye la masa en públicos y un tribunal informal y omnipresente.  

Modela costumbres, define lo aceptable y lo condenable, lo políticamente correcto e incorrecto y, al unificar los espíritus a través de la persuasión, la interpretación y el intercambio verbal, previene conflictos violentos y encauza energías sociales hacia el consenso o el debate democrático. 

El diálogo comunicativo es también instrumento eficaz frente a los demanes del poder del Estado y de sus mandarines, y por eso los dictadores prohiben, limitan o reprimen la conversación, siempre que pueden. Los poderosos se esfuerzan por conservar su poder conformando a su gusto los medios de comunicación donde se conversa, mediante el comisariado o la censura, instaurando delitos de opinión, espiando o amenazando la libertad de las conversaciones.




IMPLICATURAS DE GRICE

El filósofo británico Herbert Paul Grice (1913-1988), profesor en Oxford hasta 1967 y luego en la Universidad de California, en sus relevantes estudios sobre el significado en relación al hablante (Pragmatismo lingüístico) estableció el Principio cooperativo (Cooperative Principle), puesto que los hablantes buscan en general entenderse colaboran medinate supuestos que dan por hecho y no explicitan habitualmente.

Grice se propuso establecer máximas generales de conversación, algo así como las condiciones principales de la lógica del diálogo auténtico, mediante imperativos que dirigen la plática y que pueden explicar, de no cumplirse, por qué se producen desencuentros, malentendidos, o por qué no se produce un mutuo entendimiento entre los interlocutores activos. Lo que Grice quería hallar es:

 "some more general principles governing communication or even rational behaviour as such". 

Tales implicaciones o implicaturas conversacionales realizan su contribución  según lo requiera la situación presente de interacción comunicativa, de acuerdo con el própósito o dirección aceptada del intercambio verbal en el que se participa. Las Conversational implicatures son:

-- De cantidad: Haz tu contribución tan informativa como se requiera para el propósito corriente del intercambio, pero no hagas más contribuciones de las requeridas.
-- De calidad: Intenta que tu contribución sea verdadera.
-- De relación: Sé relevante.
-- De modo: Sé perspicaz. Esto incluye submáximas como "Evita expresiones obscuras, ambigüedades. Sé breve y ordenado...".




Hay otras máximas y submáximas (estéticas, sociales, morales) como la de "ser educado" (be polite), que los participantes observan generalmente, pero que no están unidas directamente a la función de habla.

Bibliografía

-- Grice, Herbert Paul: Studies in the Way of Words (1979) y Logic and Conversation (1968).

-- Sobre el concepto de imitación y el valor de la conversación en la sociología de Gabriel Tarde...

https://nuevodiario.es/noticia/11558/andalucia/monos-de-imitacion-por-jose-biedma-lopez.html




martes, 9 de junio de 2026

AZAR Y CAUSALIDAD

 


Llamamos acontecimientos azarosos a los hechos cuyas causas desconocemos. En este sentido, el azar habría cumplido la misma función epistemológica de “tapahuecos” que cumplió antes la idea de providencia divina. Simplemente achacamos al azar o a la inescrutable voluntad de Dios lo que sucede cuando no podemos explicar necesariamente los fenómenos, es decir, por qué sucede lo que sucede.

Ningún fenómeno ocurre “necesariamente”. No conozco más necesidad en este mundo que la necesidad lógica, y en el otro (epekeine, más allá de lo que hay o existe), la necesaria existencia del ser perfecto (ipsum esse). No obstante, me parece bien aceptar el principio de causalidad (o de razón SUFICIENTE) como principio metodológico de las ciencias fácticas.

Eugenio d’Ors supuso que el principio de razón suficiente está contenido en el principio de no contradicción o de identidad:

“En efecto, si yo, al poner los mismos <términos> en relación, afirmo que en uno de ellos se encuentra una explicación racional del otro <por ejemplo en el rayo, la explicación suficiente del trueno>, con rigor tal, que ningún elemento de la existencia del segundo escape a una justificación potencial que se halla en la significación del primero, afirmo, en el mismo acto, la equivalencia entre la realidad del primero más su potencialidad y el segundo. Me ocurrirá el inferir, por ejemplo, la caída de una manzana por la ley de gravedad. pero la ley de gravedad ya comprende, en su propio enunciado, entendido con toda la amplitud que hace de ella una ley general de la mecánica, el caso particular representado por la caída de esta manzana, como la de todas las manzanas posibles."

Claro que la ley de la gravedad no comprende todas las causas que determinan la caída de la manzana. Estaría por ejemplo el grado de madurez de la misma. Bien, la botánica podría predecir tal cosa, con un grado aceptable de PROBABILIDAD. Omito aquí explicar que con respecto a los hechos Hume probó con argumentos incontrovertibles que nunca son necesarios; esto es, que siempre podría suceder lo contrario de lo que ha venido sucediendo: que nazca un mirlo blanco o una rana con dos cabezas puede ser increíble, pero nunca imposible. Sin embargo, por mucho que yo acorrale al acontecimiento con explicaciones causales (convencionales), la razones suficientes siempre serán --por decirlo así-- “insuficientes”.., la exigencia intelectual de orden, implícita tanto en los principios lógicos como en el de causalidad o razón suficiente, interviene también aquí:

“Interviene para hacernos preferir, entre las varias explicaciones causales posibles, aquella que presenta en más alto grado y en proporción más perceptible ciertas condiciones logicas, estéticas y hasta éticas, extrañas en sí mismas a la racionalidad; pero que a la racionalidad sirven, permitiéndole acercarse a lo objetivo.”

La ciencia se logra mediante una arquitectura intelectual (esqueleto), encadenando un repertorio de “razones suficientes PREFERIDAS”, dicha estructura está revestida con aditamentos meramente plausibles (carne y sangre de la ciencia), ingeniados ad hoc, con cuyo ligero engaño transigiremos fácilmente si no son demasiado contradictorias con los hechos experimentales, aceptándose en esto como criterio de verdad cierto consenso entre la comunidad científica, no exento a veces de un saludable disenso que es garantía de progreso de la ciencia.

De hecho, el Principio de razón suficiente (inventado por Leibniz para otorgar estatuto científico a las grandes invenciones del Renacimiento, consideradas por el intelectualismo como una “prole bastarda”) permite la invención y la hipótesis, esto es, la creatividad imaginativa del investigador.

En cualquier caso, y puesto que entre la causa y el efecto no es posible reconocer una “conexión necesaria” sin recurrir a “sustancias no empíricas” (incluida la materia entre éstas), sino sólo una CONJUNCIÓN CONSTANTE, las explicaciones de las ciencias naturales no pueden alcanzar jamás la seguridad necesaria de las demostraciones matemáticas o lógicas.

Son subjetivamente más o menos plausibles y objetivamente más o menos probables, porque se refieren a hechos, esto es, a existencias contingentes en un universo en el que las mismas leyes que explican las relaciones causales entre fenómenos parecen estar sometidas a cambio, evolución y AZAR.

A este respecto, la propia teoría general de la evolución integrada con la genética mendeliana hace del azar (como recombinación genética) un mecanismo de evolución, cuando se producen mutaciones beneficiosas que perduran en la lucha por la vida de las especies...

Esto podría querer decir (llevo tiempo dándole vueltas a este parangón entre el PRS y determinados conceptos lógicos) que la relación supuesta en el principio de razón suficiente no es de pura equivalencia, ni siquiera de implicación estricta (Lewis), sino más bien de condicionalidad material entre fenómenos: X --> Y. O sea, que la gravitación explique suficientemente la caída de la manzana no quiere decir ni que la manzana no pueda caer por otras causas, ni que la fuerza de la gravedad sea necesariamente verdadera.

IDENTIDAD Y DIFERENCIA

 

Abejas carpinteras, foto JBL

La mente, tal vez la vida; la vida, tal vez el universo, tengan una rara y hasta inusual propensión al orden. Por mucho desorden que suponga la dinámica térmica y por mucha dispersión que imponga su entropía, es un hecho que estamos vivos y que la vida se ordena en nosotros en la forma inédita de una singularidad orgánica y en otra figura aún más soprendente, la de la autoconciencia. 

La categoría de orden no tiene carácter exclusivamente racional, sino que es también y simultáneamente cuestión de ética y estética. La misma razón pura, razón vacía de contenido empírico, a la que también podemos llamar "razón lógica", tiene fuente “impura”, facultativa, potencial: nace de la idea de orden, del esfuerzo inercial por el orden.

 Para nosotros mismos la apariencia tiene una forma que Kant identificó con el espacio-tiempo y relacionó con la estructura de la imaginación. Espacio y tiempo..., fue Leibniz quien determinó el ser del tiempo como orden de la sucesión y el ser del espacio como orden de la coexistencia. Orden en fin que es también condición expresiva de la inteligibilidad del ser.

Escribe Eugenio d’Ors: 

«Es imposible conocer el Orden sin, a la vez, sentirlo como belleza. Es imposible conocer el Orden sin, a la vez, apreciarlo como un Bien. Diríamos, con más propiedad que, en rigor, es imposible conocer el Orden... La realidad aquí no es propiamente conocida, sino pensada; es decir, creada. La actividad sigue siendo la garantía de la verdad. Los términos del juicio están hechos, como quien dice, de igual substancia que su cópula» (1)..

Es increíble, ¿verdad?, lo bien que funciona el cerebro de muchos locos, porten o no galones, insignias o tiaras. Es sorprendente cómo todas las impresiones e ideas se ordenan a partir de un sólo principio en el caso de los maníacos orates, de los obsesos paranoides. Falla en ellos la objetividad -me diréis-, la adecuación referencial, pero ¿dónde está la frontera entre la clarividencia y la locura? Incluso la locura es cuestión de orden, a veces, es consecuencia de un exceso de orden, de una malsana voluntad por dominar y ordenarlo todo...

         -Maestro, ¿qué es el “volapuk”?

         -Mi querido saltamontes, el “volapuk” es la lengua universal.

         -¿Y quién lo habla, maestro?

         -Nadie.

El “volapuk” es como el principio “fuerte” de identidad (P<=>P) o como el principio de no contradicción ¬ (P & ¬P). Ambos son la norma universal de todo pensar y de todo decir, las reglas generales de la razón. Sólo que nadie está tan loco como para ajustarse en la práctica (o en la práctica teórica) a ellas.

Todo pensamiento práctico --no digamos el pensamiento místico tan amigo del oxímoron-- se organiza según una fórmula menos rigurosa que la del principio de identidad o de no contradicción. Ante el tribunal de la inteligencia (que no es sólo razón, sino también imaginación y acción... y hasta sentido del ritmo -sentido del orden, en fin-), la verdad es que el pensamiento debe acogerse a mil variedades de operación mental no susceptibles de encajar en el estrecho lecho de Procusto de la lógica pura.

Estoy de acuerdo con D’Ors en que debemos al “idealismo objetivo” de Shelling y Hegel, en nuestra tradición europea, el desarrollo de un pensamiento sistemático organizado con independencia del principio de no-contradicción (al que algunos, incluido el propio don Eugenio, llaman, nunca he sabido por qué, “principio de contradicción”).

Hegel criticó el principio de no-contradicción en su fórmula ontológica de principio de identidad “A=A”, cifra y fundamento de todo razonamiento deductivo o de toda mecánica analítica. Eugenio D’Ors sintetiza admirablemente su demostracción:

Interpretemos la fórmula. Digamos, por ejemplo, “una rosa es una rosa”. Si reflexionamos un poco sobre dicha proposición, en seguida repararemos en que aquí no hay un pensamiento (ni una acción informativa o comunicativa). Lo que hay es una tautología, un “truismo” o una verdad de Perogrullo, o sea, una tontería. Pero pasemos ahora al extremo contrario -ese que reivindican algunos como novedoso objeto de la novedosa y revolucionaria “parafísica”-. Supongamos una proposición en que se representa una diferencia del tipo “¬ (A = B)”, por ejemplo, “una rosa no es un piano” o incluso “esta rosa no es aquella rosa” (¬ (x = y)):   Así como aquella proposición no era un pensamiento todavía, ésta ya no es un pensamiento. Es una impertinencia, una irrelevancia, una tontería también.

En conclusión: mientras no exista entre los dos términos relacionados una base de identidad, a partir de la cual se establezca la diferencia, no hay pensamiento.

Todo pensamiento real, es decir, todo conocimiento, está situado entre estos dos límites extremos. Todo aserto consistente contiene en su fórmula, a la vez, la identidad (1) y la diferencia (0), suponiendo siempre, ya una base de diferencia sobre la que se afirma la identidad, ya una base de identidad sobre la que se afirma la diferencia. Por eso la comparación (por mucho que el pueblo la llame “odiosa”), resulta el instrumento imprescindible de la comprensión. Porque toda proposición informativa corresponde a un acto intelectual subjetivo o a un cambio creativo en el dinamismo de la realidad. La posición de un electrón es relativa a su conocimiento. El universo también tiene historia. Los términos sólo viven por la fuerza de la cópula cuyo contenido comprensivo es nada, cuyo contenido extensivo es todo.




El pensamiento se construye entre aquellos dos absolutos de la tautología y la contradicción, de la identidad y la diferencia, del dogmatismo y el nihilismo. Cada vez que juzgamos reconocemos el bien y el ser y a la vez reconocemos que el mal, el hueco, la nada, ya estaban ahí, en el propio sentido del lenguaje que habitamos, antes de que nosotros pensásemos o dijésemos algo.

No podemos ir más allá, no podemos por ejemplo, como pretendería la “parafísica”, si no la he entendido mal, decir que la Identidad es diferente de la Diferencia; ni podemos decir como pretendió Hegel: que la Diferencia y la Identidad son idénticas, pagando el precio de disolver la mutua interdependencia de ambas categorías metalógicas a favor de una instancia totalitaria superior a ambas (y que además se confunde en el mismo nivel de lenguaje con las primeras: en todo caso, en ese otro nivel de lenguaje, la Identidad y la Diferencia serían Idénticas y no Idénticas...).

El pluralismo radical, que niega la identidad en la diferencia, acaba dando al traste con la inteligibilidad de lo real, tendría por tanto que callar y limitarse a contemplar la singularidad irreductible a especie, tendría que inventar un nombre para cada cosa, cada cosa que ni siquiera es cosa, porque se esfuma su identidad en cuanto la nombramos.

Pero el panlogismo de la identidad también destruye la posibilidad de la ciencia y del pensamiento, al desconocer lo otro que la razón (la figuración: la imaginación y la acción) en el mismo acto de entender. El panlogismo de la Identidad Absoluta tendría que callar porque sólo tiene un nombre, sólo un concepto, y no hay juicio significativo con un solo término, no hay música posible con un instrumento que suene siempre la misma nota, como aquella trompeta rusa.

Hay por tanto que limitarse a reconocer la imposible disyunción en absoluto de la identidad y la diferencia, pues en lo intelectual, como en lo moral, la verdad, como el bien y la belleza, no podrán, no podrían existir sin un coeficiente relativo de contradicción interna. Belleza, Bien y Verdad sólo se nos ofrecen en grados (2).

Notas

En El secreto de la Filosofía, tecnos, 1998, pg. 217.

(2) Sobre este asunto puede también verse mi artículo: “Dialéctica de la plenitud”, Revista de Filosofía, Univ. Complutense, nº 24 (2000).


viernes, 3 de abril de 2026

JUAN DE VALDÉS. NICODEMISMO, ALUMBRADISMO Y FILOLOGÍA ESPAÑOLA


Nicodemo, al fondo, en el conjunto de Palma Burgos (Santo Entierro, Úbeda)

Λάθε  βιώσας
Epicuro, Fr. 551 Us.


           Igual que José de Arimatea, el fariseo Nicodemo sólo aparece en el Evangelio de San Juan. Es uno de los “santos varones”, un discípulo oculto de Jesús, un espíritu noblemente atormentado por el ansia de verdad y restauración espiritual de su pueblo. Fiel a sus compromisos sociales y vinculado al ejercicio responsable del poder, Nicodemo busca el misterio revelado por Jesús en el secreto de la noche.

           Jesús le acoge en una noche de encantada serenidad... Luego, Nicodemo desaparece de la historia. Puede que el árido racionalismo se rebelara contra los confiados misterios que el joven galileo le confió en el silencio de aquella extraordinaria noche... El evangelista cuenta lo que Nicodemo hizo aquel terrible día en que volvió a ver a Jesús crucificado. Entonces, el fariseo se acordó de la profecía: “Como Moisés elevó en el desierto la serpiente, también es necesario que sea elevado el Hijo del hombre a fin de que quien crea en Él no perezca, sino que goce de la vida eterna”... Se le vio subir jadeante al Calvario, con cien libras de aromas para embalsamar y perfumar el cadáver de su salvador.

martes, 24 de junio de 2025

FÍSICA, COSMOLOGÍA Y CONCIENCIA

Paola Zizzi, profesora de física teórica de la universidad de Pavía (Italia)

Física digital

La física digital u ontología digital o filosofía digital parte de la premisa de que el universo es descriptible fundamentalmente como información. Eugenio D'Ors ya habló del universo como sintaxis, pero, evidentemente, pues hay en él autoconciencia, hemos de suponerle también algún sentido, es decir, una semántica, aunque nos resulte perfectamente desconocida.