martes, 3 de febrero de 2009

Actos de habla


Teoría de los actos de habla: Qué podemos hacer con el lenguaje

La obra de John Searle, Speech Acts: An Essay in the Philosophy of Languaje (1969)[1] es considerada como una de las obras maestras del pensamiento contemporáneo. En ella reflexiona sobre el lenguaje partiendo del hecho de que hablar un lenguaje es participar en una forma de conducta gobernada por reglas.

Supongamos que en circunstancias apropiadas un hablante emite una de las oraciones siguientes:

1. Juan nada habitualmente
2. ¿Nada Juan habitualmente?
3. ¡Juan, nada habitualmente!
4. ¡Pluguiese al cielo que Juan nadara habitualmente!

Al emitir cualquiera de estas cuatro oraciones hacemos, por lo menos, tres clases distintas de actos:

a) Emitimos palabras (morfemas, oraciones) = actos de emisión.
b) Referimos y predicamos = actos proposicionales o locutivos .
c) Enunciamos, preguntamos, ordenanos, imploramos... = actos ilocutivos.

Estos casos no están separados, aunque se puedan analizar como tales. Lo que sucede es que al realizar un acto ilocutivo se realizan tbn. actos proposicionales y actos de emisión. Los actos de emisión son a los actos proposicionales e ilocutivos lo que, por ejemplo, hacer una "X" en una papeleta de voto es al hecho de votar.


Interesa abstraer y reconocer estos tipos diferentes de acción porque los mismos actos proposicionales pueden ser comunes a diferentes actos ilocutivos. Es el caso de las oraciones anteriores, las cuatro refieren a un cierto objeto, Juan, del que se predica la expresión "nada habitualmente" (o una de las formas de su conjugación). Por tanto, en la emisión de las cuatro frases la referencia y la predicación son las mismas, una misma locución. Así que separamos las nociones de referir y predicar, de las nociones de actos de habla completos, tales como aseverar, preguntar, ordenar, describir, pedir, criticar, pedir disculpas, censurar, argumentar, prometer, objetar, aprobar, dar la bienvenida...

«Los actos de emisión consisten simplemente en emitir secuencias de palabras, los actos ilocutivos y proposicionales consisten característicamente en emitir palabras dentro de oraciones, en ciertos contextos, bajo ciertas condiciones y con ciertas intenciones.» Searle, pg. 33.

A estas tres nociones, Searle añade la noción de J. L. Austin de acto perlocutivo: consecuencias o efectos que los actos ilocutivos tienen sobre las acciones, pensamientos o creencias de los oyentes. Por ejemplo, mediante una argumentación puedo persuadir o convencer a alguien; al aconsejarle puedo asustarle o alarmarle, al hacerle una petición puedo lograr que haga algo; al informarle, puedo instruirle, elevarle; al criticarle, puedo humillarle, avergonzarle, etc.
Los actos proposicionales no pueden ocurrir solos; esto es, no se puede referir y predicar sin más, sin hacer una aserción o aseveración, plantear una pregunta o realizar algún otro acto ilocutivo. Quede claro que son las oraciones, no las palabras, las que se utilizan para decir cosas. Esto es lo que Frege quiere decir cuando afirma que sólo en el contexto de una oración tienen referencia las palabras: solamente se hace referencia como parte de la realización de un acto ilocutivo. Pero no son los enunciados o locuciones los que refieren, sino los hablantes los que hacen referencia.
Acto ilocutivo es lo que el hablante hace al hablar; este hacer se expresa en la "fuerza" en virtud de la cual, según los casos, la enunciación "equivale a" constantación, mandato, consejo, promesa, etc. La noción de fuerza ilocutiva permite designar la implicación del hacer en el decir. Incluso en las meras descripciones o expresiones constatativas, como "la Luna es satélite de la Tierra" está incluido un hacer, que se puede explicitar mediante el prefijo "afirmo que...", "creo que...", "tengo por verdad que...": "Afirmo que La luna...". De hecho, "el gato está sobre el felpudo" y "declaro que el gato está sobre el felpudo" tienen el mismo valor de verdad. Pero la primera expresión tiene la “transparencia” de un enunciado enteramente atravesado por su objetivo referencial, y la segunda la “opacidad” de un enunciado que remite reflexivamente a su propia enunciación.
Paul Ricoeur (Soi même comme un autre, 1990) ha puesto de manifiesto cómo el sentido completo del enunciado sólo puede desprenderse de una situación compleja de interlocución en la que a un locutor en primera persona corresponde un interlocutor en segunda persona al que se dirige el primero. Así pues, no hay ilocución sin alocución y, por implicación, sin un "alocutor" o destinatario del mensaje.
H. Paul Grice desarrolló una teoría según la cual toda enunciación consiste en una intención de significar que implica en su objetivo la esperanza de que el interlocutor se proponga, por su parte, reconocer la intención primera por lo que ella quiere ser. La interlocución así interpretada se manifiesta como un intercambio de intencionalidades.

Ejercicios

1. Escriba una semblanza de J. L. Austin, J. R. Searle, Frege, P. Ricoeur y H. Paul Grice y señale sus aportaciones a la historia de la filosofía y a la filosofía del lenguaje reciente.
2. Distinga entre emisión, locución, ilocución, perlocución e interlocución.
3. Añada a los que salen en el texto otros verbos castellanos que denoten actos ilocutivos (Austin afirmó que existían en inglés más de un millar de expresiones de este tipo). Defina acto ilocutivo. Por qué todo acto ilocutivo supone un acto locutivo.
4. Precise el concepto de fuerza ilocutiva.
5. Distinga en lo siguientes verbos aquellos que se refieren a efectos perlocutivos y a actos perlocutivos, ilocutivos, locutivos o de mera emisión: abrumar, redimir, arrepentirse, solicitar, solidarizarse, seducir, hipnotizar, sugestionar, jurar, referir, prometer, amenazar, compadecer, afirmar, comentar, atribuir, leer, suspender, juzgar, predicar, sentenciar, pronunciar, lograr que se dé cuenta, proponer, disentir, consensuar.

6. ¿Por qué, según Ricoeur no hay ilocución sin alocución?


[1] Edición española con el título de Actos de habla, Barcelona, Cátedra, 1990.