martes, 23 de diciembre de 2008

La distancia del espíritu



"Los árboles nos impiden ver el bosque". Cuando se viaja, todo el mundo acaba por darse cuenta de que para conocer cómo es una ciudad lo mejor es subir a sus campanarios, a sus más altas torres o a la terraza de sus rascacielos. Desde la altura nos hacemos una idea general que nos permite ganar una perspectiva inteligente de cómo es esa ciudad, también extendiendo un mapa, claro... El que mira un mapa ya no ve directamente la ciudad...


La inteligencia resuelve complejos problemas alejándose de ellos, distanciándose de los sentidos, usando de los símbolos y de la abstracción.
Para "despaletizarse" hay que viajar, poner tierra por medio. La "ideología de campanario", el chovinismo, se cura viajando. Los griegos se volvieron críticos cuando contemplaron otras organizaciones sociales distintas de las suyas, otras formas de pensar la vida y por consiguiente de vivirla, otras formas de vivir el pensamiento. Entonces pusieron en duda los dogmas que les habían impuesto sus antepasados e inventaron lo que distingue a una civilización de una simple cultura: el teatro, la democracia y la filosofía (la ciencia). Platón llamó dialéctica a la visión de conjunto (sinopsis) que alcanzaban quienes culminaban los estudios académicos, familiarizados ya con el mundo de las matemáticas, de las ideas y de los ideales.


Para Eugenio d'Ors, grandísimo filósofo catalán, español y universal, es condición de todo conocimiento situarse a la distancia justa del objeto, logrando así una perspectiva. "El primer deber del paisajista es no formar parte del paisaje"... "on n'analyse avec complaisance, que les moeurs qu'on a déjà dépassées par le dédoublement de l'homme qui voyage ou de l'homme que ironise". La ironía es la distancia que la inteligencia se cobra sobre el saber recibido, aparentemente verdadero, como una incesante interrogación a la que la inteligencia no quiere ni puede renunciar jamás.

Nota bene: En la foto, una Rhagonycha fulva (Cantharidae), encaramada sobre un equiseto parece vigilante, contemplando el paisaje antes de levantar el vuelo...

¡Felices pascuas a todos!

lunes, 15 de diciembre de 2008

Lógica del Concepto

Realidad y teleología de la idea

Cada humano posee tres fuentes distintas y asociadas de conocimiento: la sensibilidad o los sentidos, que coordinados por la imaginación producen perceptos, la memoria con todos sus recuerdos, y el entendimiento, con sus conceptos y prejuicios.
El percepto es la imagen mental que nos formamos ante la presencia de las cosas: veo, toco, huelo, esta manzana, de color rojo, con forma esférica, ligera de peso, distinta de cualquier otra, caliente por haber estado encima de un radiador... El percepto por tanto es concreto (del latín concretus, espeso, compacto), esto es, incluye caracteres propios y peculiarísimos de la cosa; y singular, es la imagen de una entidad, aquí y ahora. Al correlato objetivo del percepto se le llama en filosofía fenómeno.
La experiencia sensible no es un hecho pasivo ni una mera respuesta refleja a los estímulos del medio físico. Para poder percibir algo, primero hay que atender. La atención es el cuidado que le prestamos a la existencia de algo y puede ser libre, intencional.
Nuestras facultades representativas, memoria e imaginación pueden representarse lo que han visto, reeditarlo y recrearlo, asociándolo a experiencias pasadas, afectado por sentimientos aprendidos y por iconografías e inconologías simbólicas (la manzana es símbolo de la tentación). Arquetipos, estereotipos, iconos, ilusiones, sueños y alucinaciones, juegan un papel fundamental en nuestra representación simbólica del mundo y de nosotros mismos, de la que dependen nuestras creencias y esperanzas básicas, así como del contenido de la inteligencia, a la que ofrecen sus materiales.
Pero la inteligencia se eleva desde lo concreto y singular a lo abstracto y universal, más allá de lo visto, imaginado y recordado. Se aleja así de los percibido y representado, hacia lo posible y debido. Sin embargo, no existe una conciencia humana que sea puramente sensible y concreta, ni puramente abstracta. El puro dato sensorial o el pensamiento puro, vacío de contenido empírico, representan tan sólo límites analíticos, ideales.

Por encima del fenómeno material manzana está el concepto o estructura lógica de la manzana, como "fruto comestible del arbolito llamado manzano" (pyrus malus). El concepto es una representación intelectual, una forma que unifica la experiencia bajo un nombre común o término general "manzana".
En contrastre con el percepto, el concepto tiene las siguientes propiedades:

a) está hecho de notas y no de sensaciones (fruto-de-árbolito, pyrus malus, comestible). El conjunto de notas o determinaciones intelectuales constituyen la esencia común representada por el concepto: su comprensión o intensión, su grado de esquematismo o imaginabilidad.

b) es abstracto, es decir, representa a una clase de objetos prescindiendo de sus características particulares (que la manzana sea roja o verde, dulce o amarga cae fuera del concepto, por inesencial...), para centrarse en sus características comunes.

c) es universal. Es uno (unus), pero se dice (versus) de muchos (alia).
Un concepto es universal porque es abstracto. Sin embargo, también podemos considerar universalmente lo singular; así, a una clase que contiene un solo elemento o miembro le llamamos individuo. Al número de clases, de particulares o de individuos a que se aplica un concepto le llamamos extensión. Por ejemplo, la extensión del concepto vertebrado está constituida por mamíferos, aves, reptiles, peces y anfibios. Mientras que león sólo se aplica a una clase de individuos, a todos y cada uno de ellos. León sería así el concepto ínfimo de una clase atómica.

d) es posible. Nuestra inteligencia no refiere sólo a los sensible, a lo que se deja percibir, sino también a lo probable. El concepto no es sólo un esquema simplificador y una ficción útil que nos permite reducir a unidad la infinita multiplicidad y variedad de lo existente.; es también, en sentido práctico, una especie de modelo operativo y un ideal regulador. De ahí su potencial negador y transformador.
Por ejemplo, justicia, su concepto niega la identificación con una función particular o coyuntural (lo que hoy se entiende o aplica como tal) para proponer un ideal trascendente: "no hacer daño a nadie, dar a cada uno lo suyo y vivir honestamente" (según la famosa definición de Ulpiano). Por lo tanto, la noción abstracta de justicia no refiere sólo a lo que se da en el mundo de los hechos, sino a un valor más allá del espacio y del tiempo (utópico y ucrónico), pero que puede ser realizado progresivamente en la historia y sirve como ideal regulativo de nuestros esfuerzos, como horizonte orientativo.
En consecuencia, el pensamiento abstracto posee un potencial revolucionario (Marcuse, El hombre unidimensional, caps. 5, 8, 1954), dialéctico, contestatario y rebelde, pues al concebir racionalmente los valores prácticos y políticos, contradice lo que es dado y opone su verdad ideal a la de la realidad fáctica o positiva (ahí puesta). Los escolásticos hablaban por ello de la "eternidad negativa" de los conceptos universales, Spinoza de su "perspectiva de eternidad". De este modo, el concepto no apunta sólo a lo que es, sino a lo que puede y debe llegar a ser.
Otro ejemplo, el concepto de libertad referido al humano en la proposición "Todo ser humano es libre", no significa que lo seamos de hecho, sino que podemos y debemos llegar a serlo y aún que no es legítimo impedir este derecho a la libertad posible.

Lo propio del intelecto racional es generalizar. Al generalizar, la razón nos salva del egoísmo, nos preserva para el género: trascendemos así la situación concreta en que nos movemos hacia una comprensión más generosa (teórica) de la realidad. Por eso decía Hegel que la falta de educación y consideración es resultado de una falta de capacidad de abstracción y universalización. De aquí deriva el profundo sentido formativo (educativo) de las humanidades. Pues, en efecto, "reconocer en lo extraño lo propio, y hacerlo familiar, es el reconocimiento fundamental del espíritu, cuyo ser no es sino retorno a sí mismo desde el ser otro" (Gadamer, Verdad y método, I, I, 1, 2).

El concepto expresa por consiguiente la diferencia y la tensión entre pontencialidad y realidad, y también la identidad de esa diferencia. Esta interpretación ideal de los universales subraya su carácter normativo y finalista (ético y estético). Las ideas como ideales representan metas y fines de la razón, proyectos racionales. Lo más general es aquí lo más alto, lo primero en excelencia y, por consiguiente, las verdadera realidad.

Podemos tener conceptos no sólo de cosas (manzana, coche, árbol...), sino también de cantidades (unidad, dualidad, totalidad...), de cualidades (amarillo, amable, real...), de relaciones (identidad, diferencia, dependencia...), de modos de ser (posibilidad, inexistencia, necesidad), de objetos imaginarios (unicornio, esfinge, alienígena...).

La universalidad de los conceptos admite grados superiores e inferiores. Por ej.: el concepto de cronómetro es más general que el de reloj y éste más universal que el de reloj-de-pared. Los conceptos puros de la inteligencia, a los que Kant llamó categorías admiten una transición a la imaginación, gracias a lo cual sirven para pensar los objetos de la naturaleza. Llamamos a esto esquema, a la imagen de un concepto.

Dos observaciones más: Primera, vemos por el ejemplo anterior que no hay por qué identificar un concepto con una sola palabra, término o nombre común. Así, "el lucero del alba" puede entenderse como un sólo concepto. Segunda, es bastante problemático que podamos hablar de conceptos de objetos singulares. ¿Significan los nombres propios conceptos? Por ejemplo, Pedro o María. ¿Tengo yo un concepto de María? Tal vez, en el sentido de una forma común abstraída de sus actuaciones, e. d., el carácter moral de una persona como conjunto integrado de predisposiciones a comportarse de tal o cual modo, incluido el conjunto de su comportamiento anterior...

En conclusión: lo concebido por el entendimiento es distinto a lo sentido, lo percibido, lo imaginado, lo recordado. El concepto es el átomo más simple del conocimiento racional, el resultado de una aprehensión intelectual. Es simple porque ni afirma ni niega nada por sí mismo, aislado de otros conceptos. Por eso, por sí mismo, el concepto no puede ser ni verdadero ni falso, aunque sí correcto o incorrecto. Así si cuando alguien oye la palabra "pudoroso" se forma la idea de una persona valiente e incluso temeraria, podemos decir que no posee el concepto correcto del término "pudoroso". Llamamos "término" a la expresión verbal de un concepto. Usamos las comillas para indicar que nos referimos a la expresión verbal del concepto y no al concepto mismo. El término es signo artificial (convencional) del concepto que es signo natural del objeto. Cuando los términos son signos de dos o más conceptos diversos se llaman equívocos: "cola", "cabo". Las identidades y analogías entre los conceptos hace posible la traducción de una lengua a otra con diferentes términos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

LÓGICA DE ENUNCIADOS

EL CÁLCULO LÓGICO

De las estructuras formales o sintácticas del lenguaje, a la lógica sólo le interesa estudiar las formas o estructuras argumentativas. Russell definió la lógica como "la ciencia de los sistemas deductivos". Otros la definen como la "ciencia que estudia las condiciones formales de validez de las Inferencias lógicas", donde inferencia es lo mismo que razonamiento o argumentación. Esta definición nos da a entender que la lógica sólo está interesada por la validez formal de la inferencia, por su corrección sintáctica, y no por la interpretación semántica.
Así, una complicada argumentación, como la que propusimos sobre el cálculo de un número, en la que uno termina por perderse, se convierte en un sencillo cálculo.
¿Qué es el cálculo?
Cuando un lenguaje ha sido formalizado y reducido a símbolos, todo se reduce a un conjunto de reglas (sintácticas) que permite operar con los símbolos.
Todo cálculo requiere los siguientes elementos:
1. Un conjunto de símbolos elementales, tiene que estar bien determinado para que se pueda distinguir si un símbolo cualquiera pertenece o no a un conjunto. Para ello lo más sencillo es enumerarlo o definirlo por unas características claras y excluyentes. Por ejemplo: "2, 4, 6, 8 y 10" o: "el conjunto de los número enteros positivos pares menores que 12".
2. Un conjunto de reglas de formación o de construcción, que nos indica las combinaciones posible y correcta con los símbolos elementales. Así sabremos cuándo podemos considerar una determinada combinación de símbolos una expresión bien formada del cálculo.
3. Un conjunto de reglas de transformación, mediante las cuales transformar una expresión bien construida en otra igualmente bien construida.
Veamos, uno a uno, cada elemento, comenzando por los símbolos elementales.
LÓGICA DE ENUNCIADOS O PROPOSICIONAL

La lógica estudia las estructuras formales de validez de las Inferencias lógicas. La lógica analiza su estructura y señala en qué condiciones es valido el razonamiento.
La lógica proposicional considera las proposiciones como un todo y no las analiza en sus componentes más elementales. El análisis de la proposición queda reservado a otro tipo de cálculo lógico.
En nuestra lengua natural distinguimos unos cuatro tipos de oraciones:
1.- Descriptivas o Enunciativas. Ejemplo "Los hombres mueren".
2.- Imperativas. Ejemplo "¡Muere!".
3.- Interrogativas. Ejemplo "¿Ha muerto?".
4.- exclamativas. Ejemplo "¡Ojalá muera!".
La lógica proposicional estudia la estructura formal de la inferencia, tomando las proposiciones Descriptivas o Enunciativas(o los enunciados). La lógica trata de enunciar: un enunciado es la proposición en la que se puede decidir si es verdadera y es falsa, nos informa sobre la realidad.
Ejemplos:
"¡No hables!" No es enunciado.
"¿Quién anda ahí?" No es enunciado.
"El presidente de los Estados Unidos es marciano" Sí es enunciado.

Clases de enunciados

- Atómicos: Constan de una sola proposición, no se puede descomponer más. Ejemplo: " El gato corre por la cocina".

- Moleculares: Compuestos por dos o más proposiciones, constan de varios enunciados atómicos, se pueden descomponer.
Ejemplo: "El gato corre por la cocina y mi abuela corre por las mesas".
Elementos del Lenguaje de Enunciados
1. VARIABLES.- Son los sustitutivos de los contenidos de las oraciones del lenguaje natural. Se simbolizan por letras minúsculas a partir de la p., como son la p, q, r, s, t, etc. (y si es necesario p1, q1, r1,… p2, q2, etc.-subíndices-).
2. CONECTIVAS: Son términos que conectan los enunciados atómicos, formando así los enunciados moleculares. Podemos distinguir las siguientes conectivas:
· NEGADOR.- Niega cualquier enunciado al que anteceda y se simboliza “¬”. Se lee “no”
· CONYUNTOR.- Une dos enunciados, como si de una conjunción se tratase. Se simboliza “&” y se lee “y”.
· DISYUNTOR.- Une dos enunciados, como si de una disyunción se tratase, sólo que no tiene un valor de exclusión. Se simboliza “v” (del latín 'vel') y se lee “o”.
· CONDICIONAL.- El condicional une dos enunciados, uno de los cuales funciona como antecedente o prótasis (se propone la condición) y el otro como consecuente o apódosis. Se simboliza “-->” y se lee “si…entonces…”
· BICONDICIONAL.- Se unen dos enunciados que proponen una doble condición. Se simboliza “<-->” y se lee “…si y sólo si…”
Bien, ahora os toca estudiar y memorizar. Hasta la próxima entrega.
Amelia Fernández
EJERCICIOS DE APLICACIÓN

1. Identifica qué expresiones son fórmulas bien formadas y cuáles no, utilizando el lenguaje de la lógica de enunciados. Explica el porqué.
· p, q
· q y r
· p & q
· p v ¬ q
· p v ¬ p
· p<--> (¬ q v r)
· ¬ ( ¬ p v ¬ q)

2. Formaliza los siguientes enunciados del lenguaje natural. Comprueba que sean traducibles al lenguaje de la lógica

· Comí y bebí
· Cantaban, bailaban, jugaban y reían
· Llegó, vio y venció
· No llegó, no vio y no venció
· Ni llegó ni vio
· ¡No te preocupes!
· O se quedan o se marchan
· O estudia y trabaja o serás un parado
· ¿La sopa se sirve fría o caliente?
· Si llueve entonces me mojo
· No siempre que llueve, me mojo
· Me mojo cuando llueve
· El que se pica, ajos come
· La democracia sólo existe si y sólo si hay elecciones
· Sólo en el caso de que me compres un jamón, te daré tu precioso reloj
Ejercicios propuestos para 1º Bachillerato B.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La sabiduría de los cuentos y el animal simbólico


Los límites del conocimiento científico. El pensamiento utópico y los saberes humanísticos

Nuestra identidad personal está hecha de la etérea sustancia de los sueños. Nuestras facultades representativas median entre la experiencia sensible y los trabajos de la inteligencia. La imaginación y la memoria colaboran con la razón y la experiencia en la elaboración de un pensamiento simbólico que nos constituye tan esencialmente -si no más- que nuestros conocimientos científicos -si es que los tenemos-.

El ser humano no tiene sólo vida, sino que se inventa una biografía. Y en nuestra biografía no importan tanto nuestras experiencias sino el modo en que las recordamos, las contamos y transformamos, convirtiéndolas en vivencias.

Los cuentos, las leyendas, las parábolas, los mitos, tienen un valor universal y vivencial, pues nos prestan herramientas imaginativas para la comprensión, construcción, conservación y transformación de nuestra identidad social. "Esas cosas, que no sucedieron -escribía Salustio- son para siempre", por eso han sido siempre tema obligado de artistas de todas clases, en todas partes.

Edipo, don Quijote, la madrastra de Blancanieves, el buen samaritano del Nuevo Testamento, don Juan Tenorio, Spiderman o ET, sobrevivirán a nuestras limitadas existencias. Las ilusiones cuentan como estimulantes de la inteligencia y de la acción, que orientan. Nuestras creencias sobre los orígenes y el destino dependen de relatos. También nuestras convicciones morales más profundas. Como recordaba el poeta León Felipe: la cuna del hombre siempre la han mecido -y la mecerán- con cuentos.

El pensamiento simbólico tiene un valor vital, estético, moral y educativo. Interesa, por tanto, a la filosofía. Pero también puede ser una fuente de alienación y de engaño. La tele, sin ir más lejos, esa "niñera electrónica", es un cuentacuentos activo las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Todos sus relatos están dominados por el metarrelato de la publicidad y la propaganda. Su retórica establece el mito de la soberanía del consumidor, y mediante halagos nos estimula incesantemente a buscar con prisas la felicidad en el éxtasis del consumo.

martes, 2 de diciembre de 2008

La sabiduría de los cuentos


Aún me pregunto por qué este artículo, que está en el origen de la presentación que estamos viendo y comentando en clase, gustó tanto a algunas feministas. Las chicas de TODAS me pidieron muy amablemente permiso para su publicación. Doña Amelia verá que estoy en la onda ;--)). Ella es este año la responsable de Coeducación en el instituto. Os enlazo el ensayito en su inesperado ciberdestino:
http://www.entretodas.net/2005/04/29/la-sabiduria-de-los-cuentos-por-jose-biedma-lopez/