jueves, 20 de noviembre de 2008

Razonar Bien: El estudio de la Lógica Formal

Nuestra aproximación a la Filosofía la hemos realizado hasta ahora desde aquella perspectiva que nos plantea interrogantes sobre lo que nos rodea. Hemos aprendido a preguntar por el mundo, a preguntar por lo que vemos y por lo que no, y a plantearnos si será posible abordar el estudio de todo lo que nos pre-ocupa o nos admira.

Cuando hemos propuesto que no todos los que han hecho o estudiado filosofía estaban de acuerdo sobre el alcance y las posibilidades de este enigmático saber, sí que hemos visto que con la filosofía pretendíamos alcanzar la verdad (por eso decíamos que el saber se definía por tener la suficiente justificación subjetiva y objetiva como para que el acuerdo racional fuera posible), aunque algunos mantuviesen que este objetivo es imposible (los Escépticos, por ejemplo).

Esa es nuestra tarea, desvelar qué cosas forman parte de nuestra realidad, qué es lo más auténtico que hay dentro de nosotros mismos, cuál es el sentido que debemos darle a nuestra vida. La verdad está como una gran daga que nos atraviesa y por cuya herida sangramos conocimiento.

La actividad de conocer y lo que alcanzamos, el conocimiento, se inicia por una actitud de admiración ante lo que nos rodea que nos deja perplejos, sin respuestas, y que tiene como resultado la inquietud por hacer preguntas, por dialogar hasta conseguir alcanzar la verdad.


La creación de nuestros pensamientos está íntimamente ligada a la utilización del lenguaje.

El LENGUAJE humano es la capacidad de comunicación interpersonal más potente. A través de la LENGUA, como el sistema de signos, símbolos, con los cuales ordenamos y formamos palabras y oraciones que nos permitirán dar expresión de nuestros pensamientos, unos hablantes entran en contacto con otros hablantes de la misma lengua y se produce el fenómeno de la comunicación humana.

Las posibilidades de usar el lenguaje son infinitas y saber usar una lengua es, esencialmente, ser capaz de recrearla produciendo oraciones nuevas que puedan ser utilizadas satisfactoriamente en contextos distintos. Nuestra capacidad de comunicación destaca del resto de comunicaciones que poseen otros animales por su flexibilidad. Claro que esta versatilidad paga el precio de una cierta falta de precisión.

¿Cómo resolver razonamientos utilizando palabras sólo de nuestro lenguaje cotidiano, verbal, cuando estos razonamientos utilizan argumentos relacionados con las cantidades, o con la composición musical o con las diferencias estructurales de los cuerpos? ¡Qué barbaridad! ¿Cómo hablar de esas cosas?

Euclides de Megara (430-360 a.c.) ya se percató de que si las Matemáticas querían simplificarse, debíamos adoptar una nueva forma de "simbolizar" las cantidades. Esta idea es la que permite salvar imprecisiones y adoptar un simbolismo, capaz de dotar de precisión a los razonamientos matemáticos. La misma técnica es la que se utiliza para escribir en los pentagramas composiciones musicales y en la química para desentrañar la estructura molecular de los cuerpos (por eso estudiáis lenguaje musical y formulación).

¿Qué hacemos con el lenguaje natural?, ¿podemos dotarlo de mayor precisión inventando un simbolismo adecuado? Este es el nacimeinto de la LÓGICA.

El lenguaje de la Logica constituye el lenguaje más depurado y más preciso de cuantos hemos nombrado, en la medida que prescinde de los significados. ¿Por qué es ésta la solución?
Si nos adentramos en el análisis de los problemas que presenta nuestro razonar, muchos de estos problemas están ligados a los significados:
  • Anfibología: razones de tipo sintáctico o semántico dan lugar a una ambigüedad. Como por ejemplo: ¡cómo quieres que vaya a tu casa si el perro de tu padre me muerde!
  • Polisemia: una palabra con muchos significados. El significado general de la oración dependerá del contexto de uso.
  • Equivocidad: utilizar términos que suelen referir a objetos distintos a los que en un caso concreto se los ha aplicado. Esto suele darse mucho en le campo de la metáfora o en el de la poesía, cuando decimos: "su sonrisa era blanca, limpia, transparente."
Si la Semántica nos da problemas, probemos a quedarnos con la estructura de las oraciones del lenguaje natural, de tal manera que la forma de la argumentación pueda indicarnos si el fallo está en el orden, en los elementos que la componen. Se trataría de quedarnos sólo con la Sintaxis y ligar la forma de las oraciones con la manera en que los humanos entendemos la verdad. Si esto fuese posible, se acabarían los malentendidos del lenguaje natural pues si la forma lógica de los enunciados es correcta, la verdad estaría garantizada. Esta fué la gran batalla de Leibniz, primero y de Frege y Russell en la época contemporánea.

Aunque en el estudio de la Filosofía de la Lógica los avances fueron importantes en este sentido, hemos aprendido que nuestra lengua o, más concretamente, la manera en cómo aprendemos las lenguas y, por lo tanto, a dotar de sentido y de verdad a nuestros argumentos, no se puede "atomizar" tanto. Necesitamos saber cuál es el lugar en el que vamos a hablar para construir nuestras frases y entonces nuestras emociones y sentimientos tendrán que quedar plasmados, también, de alguna forma, en esas oraciones para que sean verdaderas.

Lo que vamos a trabajar a continuación es la maneras en que podemos ligar la verdad de nuestros argumentos a la forma en que están construidos. De esta modo estaremos acercando el problema del conocimiento al estudio de la Lógica. Pero esto será el argumento de la próxima entrega...

Preguntas para reflexionar
  1. ¿Qué otros ejemplos relacionados con la falta de precisión del lenguaje podría añadir?
  2. Resuelva sólo con palabras del lenguaje verbal el siguiente razonamiento: ¿qué número tiene que ser multiplicado por dos y, luego, sumado a su cuadrado multiplicado por tres, para que podamos obtener el número ocho?, ¿podrías resolverlo de otra manera? Inténtalo.
  3. Analiza sintácticamente las siguientes oraciones:
  • El perro de San Roque no tiene rabo, porque Ramón Ramírez se lo ha cortado.
  • ¿Puedes prestarme tu lápiz?
  • Sólo si estudias todos los días, podrás aprobar filosofía.
¿Cuáles de ellas son verdaderas?, ¿por qué?

1 comentario:

José Biedma dijo...

Eso de "La verdad como una gran daga que nos atraviesa y por cuya herida sangramos conocimiento", me ha dejado muy impresionado. Ha inventado usted la lógica patética. También me ha impresionado porque sé que muchas verdades duelen y que en muchos casos preferimos la ficción que se ajusta a nuestros deseos y nos resulta incómoda la verdad que desmejora la imagen de nosotros mismos (tan narcisista). Creo que Aristóteles exagera cuando afirma que los seres humanos en general desean por naturaleza el conocimiento, ¡y la ilusión emocionante, y la mentira halagüeña, y la estupefacción! ¿Cómo, si no, explicar el éxito de las drogas "estupefacientes"?, ¿y el éxito del Gran Sofista que es la tele? ¿No buscarán algunos -incluso muchos, demasiados- la felicidad en la vuelta atrás, en la inconsciencia, en la estupidez, en lugar de buscarla en el conocimiento? La ciencia corre detrás de ellos, pero ellos corren más.
Yo sigo creyendo con Aristóteles que la verdad, en sentido realista, es sobre todo adaequatio intellectus et rei, ajuste de la inteligencia a las cosas.