domingo, 12 de abril de 2009

Recapitulación teórica sobre el problema Mente-Cuerpo

El mundo luminoso del Mito, como ya dijera Conford, constituye el primer intento narrado por parte de los seres humanos de encontrar respuesta al problema de la identidad. El bello mito de Prometeo, tal y como nos ha sido legado en el Protágoras platónico, es un caso ejemplar de lo que hemos dicho. En el mismo, se nos narra la aventura de un semidios, Prometeo que, apiadado de unos hombres desfavorecidos en el reparto de dones naturales (capacidades naturales, instintos) que había hecho su hermano Epimeteo, decide robarle el fuego a los Dioses para dárselo a los hombres. Con el fuego reciben, los frágiles humanos, la habilidad técnica, la facultad de fabricar y a partir de aquí la técnica se convierte en el potencial humanizador de esta especie elegida. Si seguimos las enseñanzas míticas, se impone la idea de que una inquietante dualidad preside la definición de “ser humano”: somos seres infradotados naturalmente, pero armados de habilidades desconocidas en otros seres vivos, como es la inteligencia, con las que despegamos hacia una nueva dimensión: la Cultura. El potencial humanizador que tiene el fuego como símbolo de la habilidad técnica, desarrolla poco a poco otras “capacidades” como son : 1. la capacidad asociativa. 2. la capacidad lingüística 3. la capacidad política. 4. la capacidad ética. 5. la capacidad artística-filosófica. La secuencia podría ser la siguiente: el trabajo que desarrolla el ser humano para evitar ser depredado y subsistir se realiza mucho mejor en grupo → surgen las asociaciones de trabajadores → empieza a producirse una diferenciación de tareas para buscar la efectividad → es necesaria la planificación. Esto último implica la necesidad de haber desarrollado un lenguaje complejo para llegar a acuerdos, pero también la aparición de líderes que asuman tareas de dirección, gestión, amparo o consuelo del resto de los miembros de la asociación. Los asentamientos se van haciendo cada vez más estables, porque el control y la dirección así lo exigen. Las primeras tribus tienen una organización política. Sin embargo, este poder está en entredicho si no está justificado de una manera menos perentoria, es decir, si no recurre o gana el ámbito de la legitimidad. La dimensión moral del hombre se va haciendo, por lo tanto, cada vez más importante y la formación de la conciencia necesita el reconocimiento de pequeños ámbitos de libertad, de creación y de reflexión (una manera más de justificar la necesidad de hacer filosofía). La pregunta que nos asalta cuando estudiamos esta composición dual que tan buenos resultado deja en el curso de la evolución humana, es: ¿cómo de lo meramente natural puede evolucionar algo que no es material, como es la inteligencia, la moral... la cultura?, ¿cómo relacionar nuestra vertiente natural-corporal con nuestra tendencia cultural-mental? En la medida en que la filosofía trata este tema, y no puede hacerse sólo y exclusivamente desde un estudio científico, estamos haciendo "Metafísica" (nos proponemos estudiar una relación que va más allá de lo físico, o por lo menos no sabemos si es sólo física). Desde la antigüedad clásica asistimos al intento de definición de un ser humano que se elevaba por encima del resto de especies conocidas. Algunos, los menos, encontraron similitudes entre este ser humano y algún ser vivo animal (Anaximandro afirmó que el hombre procedía del pez), sin embargo la tendencia fue justificar la especial constitución del ser humano según un componente espiritual que le acercaba a los Dioses: psyche, psique o Alma, cuya capacidad propia era el Conocimiento .
El dualismo griego materia-espíritu es la intuición natural de los primeros hombres respecto a su propia caracterización. Platón mantenía una antropología dualista, el ser humano (el "bípedo implume") era una unión accidental de cuerpo y alma (el alma, de naturaleza inmaterial, era eterna y había vivido en el mundo de lo verdaderamente real, pero había caído en el cuerpo material, que se convertía en su cárcel). Esta unión expresa lo antinatural que era para el alma (lo inmaterial, lo racional) el formar pareja con un cuerpo corrupto (toda la dogmática cristiana se apoya en esta concepción de Platón para elaborar su visión del ser humano, como pecador que vive en un "valle de lágrimas"). Sin embargo, Descartes supone un cambio de perspectiva radical. El dualismo que mantiene considera el Espíritu, el Alma, el Yo, como una Sustancia y por tanto, siguiendo la definición aristotélica, como algo material. Los problemas que para la filosofía va a tener este matiz son innumerables: 1. ¿Cuál es la naturaleza de lo mental? 2. ¿Cómo se relaciona con la sustancia corporal? 3. ¿Cómo comunicar estados mentales personales si se caracterizan por la intimidad y la inmediatez? 4. ¿Cómo hablar o conocer los estados mentales de otros individuos, si solo puedo conocer con seguridad mis propios estados mentales? Todas estas preguntas han dado lugar al PROBLEMA MENTE – CUERPO, y las tentativas de solución han dado lugar a una increíble red de teorías cuyas afirmaciones, a menudo, son difíciles de entender o, por lo menos, tan oscuras como el propio problema.
El Solipsismo de lo mental
El Conductismo Lógico o Filosófico se presenta como una alternativa global a la concepción cartesiana de la mente. A partir del argumento de la introspección, la sustancia pensante (cógito) se caracteriza por la inmediatez e infalibilidad con que es conocida por el sujeto, pero siempre dentro de la privacidad del sujeto. Consecuentemente, los contenidos de la conciencia son PRIVADOS y, a parte de los problemas que encontraríamos para poder comunicarlos (recordemos el argumento de Wittgenstein y los escarabajos para criticar la concepción de los lenguajes privados), no podríamos atribuir pensamientos a otros individuos distintos de nosotros mismos, es decir, caeríamos en un solipsismo epistemológico. Pues bien, el Conductismo Lógico señala este problema y lo aplica a lo mental (solipsismo de lo mental), destacando que las proposiciones sobre estados mentales son inverificables. Ryle en su libro Dilemas trata de deshacer estos aparentes conflictos aclarando la confusión conceptual que se produce acerca de la mente (como buen positivista). La mente y las actividades mentales no serían una entidad y unas actividades añadidas al cuerpo, es decir, no se podrían situar al mismo nivel ontológico que el cuerpo, sino que son el resultado del conjunto y organización de las actividades físicas desarrolladas por el cuerpo. Desaparecería así el encanto que nos había acompañado como especie desde los albores de la reflexión sobre el propio ser humano, al ser ahora definidos de forma exclusivamente física. ¿Debemos conformarnos? Nuestra inteligencia, nuestra capacidad de simbolización, ¿se reduce a una actividad física? La palabra clave es “reduce”. Las llamadas Teorías de la Identidad pecan de reduccionistas.
El Funcionalismo
Para esta corriente las propiedades mentales son propiedades funcionales del cerebro, esto es, cumplen un papel causal en la determinación de la conducta, según los contextos. La mente desempeña un papel causal que no es reductible a términos físicos, aunque sí dependiente de los mismos. Podríamos decir que el cerebro es la base material que permite una red de conexiones neuronales, cuyo funcionamiento como conjunto daría lugar a la mente. Imaginemos la portada de la Feria de San Miguel en el recinto ferial, si nos detenemos en describir su constitución es bien simple: un soporte de madera repleto de bombillas de colores. Sin embargo, desde la ciudad de Úbeda, aparece iluminada como algo más, quizá como la puerta de entrada a la Mezquita de Córdoba, quizá como la entrada a la catedral de Jaén, en definitiva perdemos la vista material que la compone, el conjunto de bombillas, y le damos una entidad propia, distinta, alejada de su posibilidad material. A esto es a lo que se refiere el funcionalismo, grosso modo, cuando habla de "propiedades funcionales". Una de las consecuencias del funcionalismo es que cualquier sistema que presente la organización funcional pertinente tendría estados mentales, sea cual fuere su constitución interna. Así, supuesto un robot guiado computacionalmente, si presentase una organización funcional suficientemente cercana a la de un ser humano, tendría estados mentales. La Ciencia Cognitiva encuentra en esta argumentación su base filosófica para hablar de Inteligencia Artificial. Fue Hilary Putnam quien formuló por primera vez las hipótesis básicas del Funcionalismo Computacional o Funcionalismo de Máquina. Si os dáis cuenta el discurso sobre la relación Mente-Cuerpo va evolucionando hacia un materialismo o hacía un Monismo Materialista. El problema que nos plantea el funcionalismo aparece cuando nos detenemos a estudiar aspectos esenciales de la mente, de los estados mentales fenomenológicos, tales como el dolor, el sabor o la experiencia visual de color. ¿Sería posible contradecir al funcionalismo y encontrar dos sistemas mentalmente diferentes a pesar de ser funcionalmente idénticos? Pensemos en dos hombres maduros que acuden al dentista con dolor de muelas. Los dos tienen afectado el nervio de la misma forma, y de la misma muela. Sin embargo uno chilla, y el otro gime. ¿Qué ocurre aquí? Las experiencias se manifiestan y se experimientan de forma distinta por los dos sujetos, las propiedades cualitativas de los estados mentales fenomenológicos (los llamados qualia), pueden diferir. Por lo tanto, las experiencias conscientes no son funcionales.
El Emergentismo
El punto de vista humanista estimula otras formas de pensar la relación en busca de una identidad más creíble para nosotros mismos. No se puede reducir la mente al ámbito de la racionalidad pura, y hemos de admitir la importancia de lo emocional sobre la racionalidad. La vida humana empieza a vislumbrarse como un sistema diverso, con restos de su pasado animal y con un complemento racional que se superpone o se eleva constituyendo el verdadero proceso de la hominización. Los emergentistas, Mario Bunge es uno de ellos, reconocen el salto cualitativo que se produce entre lo específicamente humano y lo animal. Pero para los emergentistas el psiquismo se concibe como un psiquismo animal más evolucionado y complejo (no en vano esta postura parte del evolucionismo). Los estados mentales humanos no son idénticos a estados físicos del cerebro ni pueden reducirse a ellos (contra la teoría de la Identidad) pero no son tampoco independientes de los mismos pues "emergen" de ellos, surgen de lo físico pero como lo cualitativamente "otro" (pensemos como nosotros surgimos de nuestros padres, pero somos "otros" seres humanos independientes). Entre nuestros filósofos más cercanos, X. Zubiri (1898-1983) defiende un tipo especial de Emergentismo: la hominización consistiría en la actualización de las potencialidades de la materia en un nivel estructural inédito y, por “elevación”, en el sentido de “brotar-desde”. La mutación que es el genoma humano consiste en “hacer desde sí mismo” el psiquismo, pero no por sí mismo, sino por acción del dinamismo universal y sustantivo del cosmos, «concebido como una especie de melodía dinámica que se va haciendo en sus notas». Una concepción de este tipo evita dualismos y monismos y, sin embargo, no es un reduccionismo en el problema de la relación mente-cuerpo. Nos transmite una idea de ser humano como el lugar donde lo material es más que material, donde la materia da de sí una estricta posibilidad: la inteligencia. El psiquismo humano no es un elemento material pero tampoco es una cualidad extrínseca a la materia, podríamos decir que es el lugar donde la materia es y no es materia. Según Laín Entralgo (1908-2001),la inteligencia humana no emerge del cerebro de un australopiteco mutante, sino que todo lo que había de ser la especie homo sapiens (el genoma específico del ser humano) se constituyó de manera novedosa, como estructuras cualitativamente nuevas, a partir de otras en las que en modo alguno estaban incluidas como existentes, pero sí como meras posibilidades. Como ya dijéramos, la evolución del cosmos incluye el azar pero con un sentido a posteriori, la constitución de sucesivos niveles estructurales de realidad van apareciendo por azar, pero nunca de la nada, de tal manera que el cuerpo poseedor de un cerebro humanamente inteligente se constituyó a partir de una anterior ordenación de la materia. En definitiva, en la materia está recogida como germen la posibilidad de lo inmaterial, como una construcción o estructuración novedosa de la misma. Por ello a este tipo de emergentismo se le denomina Estructurismo, y no es ateo porque presupone la intervención divina en la cualificación de la materia originaria (la evolución tiene un sentido, no se realiza al azar, contradiciendo las propias tesis evolucionistas).

5 comentarios:

José Biedma dijo...

No creo que Descartes pensase en la mente o el pensamiento como una sustancia material... "J'étais una substance dont toute l'essence ou la nature, c'est-à-dire l'âme, par laquelle je suis ce que je suis, est entièrement distincte du corps (...) ni dépend d'aucune chose matérielle" (Discours de la méthode, Quatrième partie).

Amelia Fernández dijo...

Desde luego no se trata de una sustancia "física", si a eso es a lo que te refieres, pero sí esconde un significado material puesto que somos "una cosa que piensa". Además, está el hecho de que buscase la unión de estas dos sustancias mediante una glándula (la famosa glándula pineal), que no hubiera sido necesaria si en su concepción admitiese una heterogeneidad radical entre las dos sutancias.
Tampoco podríamos entender el Materialismo que se desarrolla a continuación (efecto del mecanicismo cartesiano), si no admitimos que el pensamiento es una "cosa" o sustancia material (y todas las consecuencias para el proceso de secularización subsiguiente).
La posición de Eccles es bastante ilustrativa de este problema que desató el dualismo sustancial cartesiano (aunque reconozco mi formación positivista y mi conveniencia en esta polémica-aunque esto nunca se debe confesar si se quiere mantener la posición firme-)

julio rosales dijo...

muchos de los problemas que se presentan en la vida pueden quedar diluidos si analizamos los conceptos con los que opera, tomemos por ejemplo el problema mente y cuerpo desde el enfoque de la teoría de la identidad en donde un estado mental "a" es numéricamente idéntico a un esto cerebral "y", en donde "a" significa dolor e "y"significa impulsos en las fibras -c.
según dicho enfoque la siguiente oración es falsa " juan quiere ir a la escuela porque desea ver a su novia" si la teoría de la identidad es verdadera entonces podemos eliminar todo los conceptos de las actitudes proposicionales (conceptos mentales) y en lugar de ellos poner términos neurológicos sin que la oración se vea afectada en cuanto a su juego del lenguaje y su significado, pero por el momento ningún neurólogo ha podido eliminar a la psicología popular, es por ello que muchos materialista han propuesto una manera de eliminar lo mental sin tener que sustituir lo mental por lo neurológico dichos materialistas pueden encasillarse bajo el nombre de conductismo lógico, según ellos o existe el problema de la mente y cuerpo lo único que existe son errores del lenguaje.

julio rosales dijo...

muchos de los problemas que se presentan en la vida pueden quedar diluidos si analizamos los conceptos con los que opera, tomemos por ejemplo el problema mente y cuerpo desde el enfoque de la teoría de la identidad en donde un estado mental "a" es numéricamente idéntico a un esto cerebral "y", en donde "a" significa dolor e "y"significa impulsos en las fibras -c.
según dicho enfoque la siguiente oración es falsa " juan quiere ir a la escuela porque desea ver a su novia" si la teoría de la identidad es verdadera entonces podemos eliminar todo los conceptos de las actitudes proposicionales (conceptos mentales) y en lugar de ellos poner términos neurológicos sin que la oración se vea afectada en cuanto a su juego del lenguaje y su significado, pero por el momento ningún neurólogo ha podido eliminar a la psicología popular, es por ello que muchos materialista han propuesto una manera de eliminar lo mental sin tener que sustituir lo mental por lo neurológico dichos materialistas pueden encasillarse bajo el nombre de conductismo lógico, según ellos no existe el problema de la mente y cuerpo lo único que existe son errores del lenguaje.

julio rosales dijo...

muchos de los problemas que se presentan en la vida pueden quedar diluidos si analizamos los conceptos con los que opera, tomemos por ejemplo el problema mente y cuerpo desde el enfoque de la teoría de la identidad en donde un estado mental "a" es numéricamente idéntico a un esto cerebral "y", en donde "a" significa dolor e "y"significa impulsos en las fibras -c.
según dicho enfoque la siguiente oración es falsa " juan quiere ir a la escuela porque desea ver a su novia" si la teoría de la identidad es verdadera entonces podemos eliminar todo los conceptos de las actitudes proposicionales (conceptos mentales) y en lugar de ellos poner términos neurológicos sin que la oración se vea afectada en cuanto a su juego del lenguaje y su significado, pero por el momento ningún neurólogo ha podido eliminar a la psicología popular, es por ello que muchos materialista han propuesto una manera de eliminar lo mental sin tener que sustituir lo mental por lo neurológico dichos materialistas pueden encasillarse bajo el nombre de conductismo lógico, según ellos o existe el problema de la mente y cuerpo lo único que existe son errores del lenguaje.