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jueves, 11 de febrero de 2021

EUTRAPELÍA

Venus medieval


Se ha dicho con motivo que el mundo medieval en que triunfó el cristianismo no era teocéntrico, sino infernocéntrico. En efecto, no tenía por centro a Dios, sino al Diablo y su reino infernal, que la superstición situaba en el mismísimo interior del planeta Tierra. Al Cielo ascendía el alma en gracia de Dios abandonando este “valle de lágrimas”, expresión esta con que cierra Rojas La Celestina, mostrando que su tragicomedia es todavía más trágica que cómica, más medieval que renacentista. Al infierno descendían los espíritus corrompidos por el mundo, el diablo y la “carne” (gula y lujuria), o sea, por los siete pecados capitales.

¡Ya se sabe que todo lo que nos alegra, o engorda o es pecado!

domingo, 11 de septiembre de 2016

METAFÍSICA IRÓNICA




Filosofía primera

Hace ya siglos que la Metafísica es sospechosa. Mas el hombre es un animal metafísico. ¡Y no digamos las personas!

Los catorce libros de la Metafísica de Aristóteles contienen una reflexión de segundo orden y de máxima generalidad sobre la realidad natural. Son unas lecciones que Aristóteles dictó después de las de Física o más allá de la naturaleza (metà physiké). Son apuntes tomados de oído (acusmáticos) por los estudiantes del Liceo: catorce rollos de papiro independientes entre sí que se ocupan de temas filosóficos muy generales.

lunes, 24 de febrero de 2014

DEMOSTRACIÓN Y EXISTENCIA

 El razonamiento demostrativo


La demostración, junto con la definición y la división lógica, es uno de los pilares del método general de las ciencias. 

La prueba es en sí misma un criterio que nos permite diferenciar la ciencia de la creencia o la opinión, pues solemos considerar a la ciencia como el saber demostrado o probado.

Aristóteles distinguió tres tipos de razonamientos:

1) El razonamiento sofístico que parte de alguna premisa falsa. Por ej.: “Si quieres ser feliz, cómprate un automóvil descapotable rojo” (se da por hecho, falsamente, que todo el que tiene un deportivo así es feliz).

2) El razonamiento probable o dialéctico, que parte de alguna premisa meramente probable. Por ejemplo, “El universo contiene tantas galaxias y soles que en alguno de sus planetas habrá prosperado la vida y existirán seres inteligentes como en el nuestro”.

3) El razonamiento apodíctico o demostración, que parte de premisas verdaderas y concluye en consecuencia y necesariamente verdades nuevas que se derivan de aquéllas.

Tipos de demostraciones

La demostración es un proceso en el que se encadenan razones para, partiendo de lo conocido, llegar a lo desconocido o comprobar que un predicado le conviene a un sujeto.

Algunas van de la causa el efecto, como cuando decimos que Campos de Castilla tiene que ser un estupendo libro de poemas porque Machado fue un extraordinario poeta y esa es una de sus mejores obras; o del efecto a la causa, por ejemplo cuando concluimos que puesto que Blade Runner y Gladiator son películas bien dirigidas, Ridley Scott, su autor, es un gran director.

Las demostraciones pueden basarse en intuiciones geométricas, o sólo en razones (como la demostración del teorema de Pitágoras), también en hechos, como cuando un fiscal prueba que, dados los indicios y los informes de los peritos, el imputado es un asesino, puesto que estaba en el lugar del crimen y sus huellas digitales están en el puñal; o cuando un químico prueba en su laboratorio que mezclando hidróxido de potasio y ácido sulfúrico obtenemos sulfato potásico y agua.

Se puede demostrar una tesis directamente (por deducción e inducción), o indirectamente. A la demostración indirecta se le llama también apagógica o reducción al absurdo. Se parte de lo contrario a lo que pretendemos demostrar (A) y si razonando a partir de dicha tesis (¬A) llegamos a una contradicción o a un absurdo (B & ¬ B), queda suficientemente probada la tesis A.

viernes, 8 de octubre de 2010

Fundamento antropológico de la Filosofía


Aristóteles comienza su Metafísica con una proposición optimista:
"Todos los seres humanos desean por naturaleza saber"
Más adelante dirá en un texto muy comentado que "los seres humanos comienzan y comenzaron siempre a filosofar movidos por la admiración". Esta traducción de tò thaumázein ("admirari", escribe en latín Guillermo de Moerbeke), por admiración o por el admirarse, me parece más apropiada que la de sorpresa o sorprenderse. La sorpresa es una emoción muy elemental. Los animales también se sorprenden, y se asustan sobre todo, pero el admirar es otra cosa, aunque puede llevar aparejado algo de miedo ante lo desconocido, ante lo misterioso, ante el milagro de que haya Ser en lugar de Nada... El verbo griego "thaumazo" significa mirar con reverencia, maravillarse de algo, preguntarse con curiosidad y extrañeza.