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jueves, 26 de enero de 2023

EL TELAR MÁGICO

 

Robert Fludd. Utriusque cosmi, II. Oppenheim 1619.
Aparecen en esferas el mundo intelectual,
el imaginativo y el sensible


EL TELAR MÁGICO[1]. Cerebros y mentes. Computación y conciencia. Razonamiento e inteligencia

 La computación de cerebros y ordenadores

¿Funciona el cerebro como un ordenador? ¿Es una computadora orgánica? ¿O el ordenador funciona como una memoria electrónico? ¿Piensan las máquinas?

domingo, 7 de noviembre de 2021

LA DIFERENCIA HUMANA

En El origen del hombre (1871) Darwin dejó escrito que no hay “ninguna diferencia fundamental entre los mamíferos superiores en sus facultades mentales”. Son ya pocos los antropólogos y filósofos que abren un “abismo ontológico” entre la mente humana y la mente animal. No obstante, si las diferencias entre la inteligencia animal y la humana son de grado y ninguna de ellas es absoluta, lo cierto es que las diferencias de comportamiento entre los animales más parecidos a nosotros, los primates, y las costumbres humanas, son extraordinarias, aunque sólo sea por el hecho de que trabajamos y nos vestimos y que con nuestras capacidades y actuaciones ponemos en riesgo la propia supervivencia de la inteligencia en el planeta Tierra, con opción de provocar intencionalmente la extinción de nuestros parientes, o su conservación.

Entre el despiojamiento mutuo de los bonobos y el imperativo categórico kantiano, entre el canto del ruiseñor y una sinfonía de Mozart, entre las selvas y los trenes de alta velocidad, puede que no haya un “abismo ontológico”, pero sin duda hay una gran distancia de complejidad y sentido. Si la racionalidad ha dejado de ser una característica específicamente humana, bien porque hay racionalidad e inteligencia (al menos inconscia), en las acciones de los animales e incluso en los movimientos de hongos y plantas, bien porque el hombre no es tan racional como presume, entonces hemos de buscar otras características y propiedades que expliquen las diferencias entre la complicada vida civil de una gran urbe y la férrea y reiterada organización de un hormiguero o de una colmena.

sábado, 25 de abril de 2020

EL ALMA DE LOS ANIMALES




Donald Griffin (1915-2003) fue un eminente zoólogo estadounidense, campeón de la etología cognitiva, es decir, del estudio de la conducta animal inteligente. En 1944 descubrió el sistema de navegación de los murciélagos: ecolocalización. Y se empeñó con razón en probar, durante toda su vida, que los animales superiores son conscientes, al menos en cierto grado.

Efectivamente, no debemos considerar el problema de la conciencia –o de la inteligencia- como una cuestión de todo o nada, blanco o negro, aquejados por el prejuicio de Descartes, el cual, siguiendo la idea del “automatismo de las bestias” del español Gómez Pereira (1500-1550)[1], afirmó que los animales eran meras máquinas sin alma. Mamíferos como los primates o elefantes, o aves como los loros y cuervos, aprenden de la experiencia, interactúan y se comunican mediante expresiones simbólicas y resuelven problemas prácticos.