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sábado, 25 de abril de 2020

EL ALMA DE LOS ANIMALES




Donald Griffin (1915-2003) fue un eminente zoólogo estadounidense, campeón de la etología cognitiva, es decir, del estudio de la conducta animal inteligente. En 1944 descubrió el sistema de navegación de los murciélagos: ecolocalización. Y se empeñó con razón en probar, durante toda su vida, que los animales superiores son conscientes, al menos en cierto grado.

Efectivamente, no debemos considerar el problema de la conciencia –o de la inteligencia- como una cuestión de todo o nada, blanco o negro, aquejados por el prejuicio de Descartes, el cual, siguiendo la idea del “automatismo de las bestias” del español Gómez Pereira (1500-1550)[1], afirmó que los animales eran meras máquinas sin alma. Mamíferos como los primates o elefantes, o aves como los loros y cuervos, aprenden de la experiencia, interactúan y se comunican mediante expresiones simbólicas y resuelven problemas prácticos.

lunes, 8 de junio de 2009

Persona


Personalidad, personaje y persona

En esta entrada nos vamos a ocupar de la personeidad. El concepto de personalidad es un concepto psicológico y por consiguiente aspira a ser un objeto, una cosa determinada. La personalidad es un compuesto dinámico de temperamento (heredado) y carácter (hábitos que resultan de la conversión de las aptitudes en actitudes o costumbres sociales). La personalidad es en gran parte un efecto del proceso social de comunicación y cooperación, de la socialización.

En este sentido, conviene también distinguir el concepto filosófico personeidad del concepto sociológico personaje (status, rol). Cada una de nuestras personas, con independencia de su estatus social (alto o bajo) representa distintos papeles sociales: hermano, hija, padre, madre, esposa, amante, empleado de Correos, fan de un personaje histórico, afiliado a un partido político, asociado de una ONG, etc.

'Personare' significó resonar, y 'prosopon', al parecer, la máscara que usaba el actor -cómico o trágico- en la escena, y que servía también como megáfono para hacerse oír por el público. Qué duda cabe: ¡nuestras máscaras nos constituyen personalmente! La vida humana -como decía Calderón- es también el gran teatro del mundo. Saber vivir es así saber representar. Y el disimulo -como sabía Gracián- juega un importante papel en este juego. Todos los días son carnaval.