Como tantas otras, la palabra “símbolo” es filosóficamente ambigua. Se ha usado como sinónimo de signo, pero es preferible reservarla para una clase particular de signo o de señal. Los símbolos son signos convencionales, no naturales; tienen un marcado carácter cultural y colectivo.
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miércoles, 10 de noviembre de 2021
PENSAMIENTO SIMBÓLICO Y EMBLEMÁTICA
El animal simbólico
Como tantas otras, la palabra “símbolo” es filosóficamente ambigua. Se ha usado como sinónimo de signo, pero es preferible reservarla para una clase particular de signo o de señal. Los símbolos son signos convencionales, no naturales; tienen un marcado carácter cultural y colectivo.
Como tantas otras, la palabra “símbolo” es filosóficamente ambigua. Se ha usado como sinónimo de signo, pero es preferible reservarla para una clase particular de signo o de señal. Los símbolos son signos convencionales, no naturales; tienen un marcado carácter cultural y colectivo.
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jueves, 17 de septiembre de 2020
EL SOCIAL-HUMANISMO DE FERNANDO DE LOS RÍOS

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jueves, 10 de abril de 2014
RETÓRICA Y DIALÉCTICA
¿Cuál es la frontera entre la retórica y la dialéctica?
La palabra "retórica" ha tomado en el lenguaje corriente un sentido peyorativo, como ciencia o recurso inútil o meramente ornamental. Pero durante siglos, la retórica contuvo a los saberes humanísticos, tal y como los entendieron Cicerón y Quintiliano. ¿Cuál es la frontera entre la dialéctica y la lógica apodíctica, demostrativa? La demarcación entre sofística y retórica, entre la superchería publicitaria o propagandística y el sensato y hermoso juego de la persuasión -una técnica y un arte-, tampoco resulta neta, precisa. Por ello habría que clarificarla.Los límites entre lo seguro, lo verdadero, lo verosímil, lo probable, lo plausible (de plauso, aplaudo) y lo engañoso o insidioso. De un lado, está la verdad cierta, que sólo los dioses conocen, y del otro lo falso y la mentira. Pero entre ambos extremos, el primero ideal, el segundo, detestable, están el inmenso terreno en el que familiar y civilmente nos movemos: lo razonable, lo creíble, lo opinable, lo objetable, aquello a que puedo prestar mi adhesión mental con dignidad. Como han mostrado Perelman y otros, hay argumentos casi seguros, casi lógicos, casi falaces…
Uno adopta una filosofía cuando está tan persuadido de que las cosas y los procesos son así o “asao” que la persuasión adopta la forma de convencimiento o convicción (Paul Ricoeur hace de la convicción el más allá de la catharsis trágica). El caso es que toda filosofía se viste públicamente de retórica, si quiere resultar amable.
No es casual que la filosofía la inventase un poeta. Los diálogos socráticos son todavía teatro, arte cómico y arte dramático. El artista mueve sus marionetas, vitalizando opiniones o ideas. Sin embargo, Platón afinó su lira poética imponiéndole la disciplina pitagórica, interpretando así un arte de raíz también parmenídea, zenoniana, consistente en dar y recibir razones, añadiéndole el instrumental hipotético-deductivo, y analógico, templado por los pitagóricos.
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