Mostrando entradas con la etiqueta naturaleza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta naturaleza. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de febrero de 2022

DÉDALO EL ARTESANO

 

Grabado de José Rodríguez Expósito

Félix Duque fija para su Edad Artesanal la secuencia que va desde el siglo VII a. C. al XIII d. C. y cuyas cumbres más significativas serían la Atenas de Pericles y la Firenze bajomedieval. El artesano como el ingeniero romano o el arquitecto bizantino transforman la naturaleza, que no sólo es materia, sino también forma y fin. No la crean; sólo Dios cría y crea desde la nada, que también es suya. La técnica es en general el ardid o la astucia que la sociedad emplea para domesticar lo natural. La ciudad no representa una contra-naturaleza, sino una naturaleza más alta y compleja. Ya lo dijo Aristóteles: somos por naturaleza (peri physei) un animal político.

sábado, 13 de noviembre de 2021

NATURALEZA Y ARTE

 El arte, superior a la naturaleza

Tinta, original de Miguel Heredia Mesa (+2000)

Hoy parece triunfar "lo natural", al menos como eslogan publicitario. Falso, porque lo cierto es que vivimos en un mundo alterado según las necesidades y gusto -a veces, mal gusto- de los humanos. Vivimos en un mundo artificial. Claro que también podemos extender el sentido de "natural" hasta contener en él su opuesto, lo artificial, arguyendo que el humano es por naturaleza un animal que transforma técnica y artísticamente su entorno.

El esteticismo de Nietzsche o de Oscar Wilde exaltó, como su nombre indica, los valores estéticos, artísticos, oponiéndolos a los naturales. "Cuanto más estudiamos el Arte -escribió Wilde- menos nos interesa la Naturaleza" (La decadencia de la mentira, Siruela, Madrid, 2000). Para Wilde, la naturaleza es tosca, monótona, inconclusa... No obstante, ve en la imperfección de la naturaleza una invitación y un reclamo a nuestra acción trascendente, sublimadora, como si la misión del hombre fuese precisamente humanizar y mejorar lo que un chapucero demiurgo dejó incompleto e inacabado.

martes, 20 de octubre de 2009

NATURALEZA Y CULTURA: EL ORIGEN DEL SER HUMANO

¿Cuál es la primera pregunta que trata de contestar la Filosofía? Según hemos introducido parece ser que es la cuestión del origen y del sentido del Cosmos la que da inicio al pensar racional o Logos. Frente al mundo azaroso de los Mitos, el ser humano necesitaba (y sigue necesitando) aportar seguridad a su mundo, encontrar una explicación permanente de los cambios que observaba. Pero de nada nos serviría fijar ese origen del Cosmos si primero no nos situamos a nosotros mismos dentro del engranaje que vamos a desentrañar. Hemos de comenzar, pues, la tarea filosófica por situar nuestro origen.
La especial constitución del ser humano, según recogían ya los Mitos (recordemos el Protágoras platónico), revela que no somos en nada parecidos al resto de seres vivos. Nuestro componente biológico-natural está reducido a la mínima expresión, por ello algunos autores han negado tal presencia en el caso humano: “el hombre no tiene naturaleza, sino sólo historia” (diría nuestro compatriota Ortega y Gasset).
¿Es eso así? ¿En qué consiste la NATURALEZA HUMANA?
Lo Natural suele presentarse como lo espontáneo, lo instintivo, lo que no es fruto de deliberación ni de artificio. Pero si pensamos qué podríamos hacer los seres humanos con semejante dotación, le tendríamos que dar la razón a Prometeo y tendríamos que jugarnos la vida para conseguir suplir nuestras carencias dentro del mundo animal. Todo lo que nos hace sobrevivir y además con un rotundo éxito frente al resto de habilidades animales o vegetales, es la creación y el desarrollo de la cultura.
Deberíamos admitir, y así lo hace la Antropología, que somos un animal cultural.
Sin embargo, no siempre se ha considerado esta caracterización como aceptable. Las razones han sido muchas, pero citemos algunas de ellas:
1. el ejercicio de la voluntad exige la necesidad de encontrar sentido a las acciones que vamos a desarrollar y la búsqueda de sentido no puede caer del lado de lo natural, que ya hemos dicho que es arbitrario y que impediría el acuerdo para encontrar Reglas y Valores que dirijan el obrar humano. La naturaleza se opone a la cultura.
2. si nos pretendemos libres, también hemos de vencer el lado natural, instintivo e irreflexivo, que nos haría dependientes de las Leyes de la naturaleza y que impediría la novedad en las respuestas que ofreciésemos a los cambios del medio. La naturaleza se opone a la cultura.
El desarrollo de la Antropología, hace un par de siglos, permitió enlazar estos dos opuestos aparentes y definirnos como animal cultural y todo gracias al estudio de la Evolución del ser humano.
Los seres humanos somos miembros de una especie biológica cuya constitución culmina en la aparición de la Cultura. La evolución del ser humano se hace en un doble sentido: de una parte, hay un proceso evolutivo que conduce hasta la especie biológica humana; de otra, hay un proceso de desarrollo cultural, que es el que nos permite regular de un modo más satisfactorio que el resto de animales nuestras relaciones con el medio físico.
Pues bien, llamaremos * Proceso de Hominización* al conjunto de transformaciones de carácter anatómico y fisiológico que se han ido incorporando al patrimonio genético de la especie humana y que va desde el primer antropoide hasta la parición del Homo Sapiens Sapiens.
Llamaremos * Proceso de Humanización* al conjunto de transformaciones que afectan a nuestra capacidad de relacionarnos con el medio (mediante la invención-fabricación de útiles), con otros humanos (nos desarrollamos socialmente) y que tiene en la capacidad de comunicarnos su principal elemento.
Lo llamativo de estos dos procesos es que se dan de forma paralela y su influencia es recíproca: no hay un avance anatómico o fisiológico que no tenga repercusiones comportamentales y, por lo tanto de desarrollo cultural, y no hay avance cultural que no signifique una adaptación anatómica o fisiológica en la cadena evolutiva de los homínidos (una cerebración mayor hace posible la fabricación de útiles mejores, y ésta, a su vez, actúa sobre la evolución favoreciendo la selección natural de los individuos más cerebrados).

Mis agradecimientos en la confección de este pequeño artículo al blog del compañero Francisco Tejero.

Algunos enlaces que os pueden resultar de utilidad son:
http://profeblog.es/paco/
http://profeblog.es/blog/flu/
http://www.portalplanetasedna.com.ar

martes, 17 de marzo de 2009

La cultura


La cultura es un atributo específicamente humano. Sólo en un sentido analógico se puede hablar de la “cultura de los chimpancés”. Aunque en ciertos animales superiores se pueda hablar de formas protoculturales, como hábitos aprendidos, es exagerado hablar, propiamente, de cultura. Porque puedan armarse con una caña para cazar termitas, amenazar a un pariente con una rama, o lavar frutas en un arroyo, los chimpancés no son "cultos", no deben ir a la escuela, cumplir normas complejas, ni tienen historia, a no ser que llamemos "historia" a su evolución natural.

El filósofo pesimista Ciorán definió al ser humano como un animal simbólico, porque no nos relacionamos directamente con la naturaleza, sino a través de un intermundo cultural de símbolos y signos, de instrumentos y técnicas, que nosotros mismos hemos inventado y forjado en el transcurrir de la historia.

Cultura es –prima facies- todo aquello en que el humano ha depositado una intención finalista o significativa.

La cultura es pues un producto específico y dinámico de la inteligencia y la voluntad de los humanos. Y la variedad de culturas es una prueba de nuestra espontaneidad creadora, de nuestra inventiva y de nuestra libertad.

Vamos a distinguir cuatro sentidos de la palabra “cultura”.

1. En sentido antropológico general, naturalista, la cultura es una formidable maquinaria de adaptación y supervivencia exclusivamente humana que tiene, frente a la mutación y la recombinación genéticas que son propias de la evolución natural, la ventaja de poder progresar más rápidamente y de poder ser en parte dirigida.
Así, a la memoria biológica y a los impulsos innatos, inserta y derivados de nuestro código genético, se suma así, con más o menos armonía, una memoria social, de saberes, instrumentos, pautas de comportamiento aprendidas… una cultura o memoria social que ha de ser transmitida, interiorizada y recreada de generación en generación, pues nadie nace aprendiendo y la cultura no pervive si no se la recrea aplicándola a nuevas circunstancias. Desde que se inventó la escritura (culturas históricas) la cultura es acumulable, pero también revisable.

2. En sentido antropológico fáctico, como un hecho más del mundo en el que vivimos, la cultura es una interpretación humana de la realidad (cultura mental) o un conjunto de procedimientos que nos permiten controlar el medio natural, y a nosotros mismos en tanto seres genuinamente naturales, pero conformados e informados como estamos por símbolos, doctrinas, ideologías, creencias, prejuicios, filosofías, ciencias, técnicas, industrias, artes y artesanías, costumbres, tradiciones, modas…
Frente a los seres naturales, los enseres, cacharros, artefactos, instituciones, industrias, empresas, medios de comunicación y de transporte, obras de arte, muebles, edificios, cubiertos, ropas, accesorios (útiles o inútiles)… constituyen la cultura material.
Todos estos medios, instrumentos y objetos fabricados por el hombre, han alterado y están alterando fundamentalmente la faz natural del planeta Tierra. Por tanto, hay que tener en cuenta que la “naturaleza”, que es el soporte en el que también habitamos y del que nos nutrimos, ya no es comprensible sin ese intermundo de objetos artificiales. El cuidado de la naturaleza es ya también una empresa cultural.

3. En sentido ideal, propiamente filosófico y utópico, la cultura es un repertorio de posibilidades que amplía hasta el infinito los fines biológicos de supervivencia y adaptación propias de la especie animal que somos. No sólo queremos vivir, sino que queremos vivir felices y dignamente. Es el mundo de los valores culturales, de los proyectos más nobles y ambiciosos de la especie humana, de las ideas-fuerza reconstruidas una y otra vez en diálogo interminable entre los vivos y los muertos, cuyos registros perviven en los textos clásicos y las obras de arte.
A este respecto, son tres los principales proyectos de la Cultura con mayúsculas:
a) La búsqueda de la Verdad, objetivo principal de la ciencia.
b) La representación de la Belleza, principal fin del arte.
c) La realización de la Justicia, principal meta de la política.
La cultura adquiere así, como ideal, un sentido finalista, se abre hacia un mundo nuevo, sobrepuesto al natural, y trascendente, en el que todo tiene que ser inventado y en el que el humano se refina y perfecciona según la particular idea que tiene de su superior dignidad y según sus ilusiones más razonables o realizables.
Estos valores de la ciencia, del arte y de la democracia distinguen una verdadera civilización de una mera cultura.

4. Por último, y en un sentido personal, la cultura es ese proceso de formación e información, educación e instrucción, socialización y aprendizaje, mediante el cual el individuo humano, toma posesión de sí mismo, adquiere una personalidad a la vez que se eleva a lo general, siendo capaz de asumir el punto de vista de los otros.
Ser cultos nos hace por ello más libres, pero también más conscientes de nuestras limitaciones, pues como sujetos culturales, nos observamos también como un producto natural y cultural.
Así, cultivarse, hacerse culto, es un proceso de talla interior y de diferenciación creciente, mediante el crecimiento del propio mundo simbólico y por enriquecimiento de la propia intimidad.

Ejercicios
1. Distinga -aplicando la ontología  de los tres mundos de Popper- entre cultura material, mental y espiritual.
2. ¿Evoluciona la cultura? ¿Qué fuerzas o causas pueden forzar un cambio cultural?
3. Los cambios culturales, ¿suelen ser a mejor o a peor?, ¿es usted conservador o progresista?, ¿innovador, revolucionario, reformista o tradicionalista?, ¿neófobo o neófilo? Explique y argumente sus respuestas.
4. ¿Qué entendemos por "subcultura" y "contracultura"? Ponga ejemplos. ¿La cultura es un producto de los individuos o los individuos son un producto cultural?
5. Distinga entre cultura y civilización. ¿Es lo mismo socialización que aculturación?
6. Distinga el etnocentrismo del relativismo cultural. ¿Por cuál de las dos soluciones apuesta usted?
7. ¿Es lo mismo el interculturalismo que el multiculturalismo?
8. ¿Es posible un universalismo cultural? ¿Es conveniente? ¿Qué condiciones, ideales o valores culturales podrían ser universalizables?
9. ¿Nacionalismo o cosmopolitismo?
10. Distinga entre cultura y educación, y entre educación y propaganda. ¿Está nuestra cultura dominada por la propaganda y la publicidad?