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jueves, 24 de junio de 2021

VERDAD INCÓMODA Y ESPERANZA ALEGRE

Deconstrucción inversa, 2020


PREGUNTA: ¿Cuál es la verdad más obvia que existe y, sin embargo, la más ignorada por las personas?


RESPUESTA: Nuestra menesterosidad, nuestra contingencia o, dicho más dramática y existencialmente: que somos seres-para-la-muerte (Heidegger). Puedes dudar de todo lo demás, pero no de esto; aunque vivas más de cien años, morirás.

jueves, 14 de agosto de 2014

MEMENTO MORI


Todo tiene solución, menos la muerte. La muerte nos iguala a todos, a los ricos y a los pobres, a los guapos y a los feos, a los poderosos y a los humildes. Es nuestro destino seguro, al menos como sujetos encarnados. Es posible que el inconsciente no sepa nada de la muerte –como decía Freud-, que se considere eterno. Y tal vez en nada piense un hombre joven y sano menos que en la muerte –como dejó dicho Spinoza-. Pero a medida que envejecemos, la experiencia de la muerte de mascotas, familiares y amigos, se vuelve cercana e inquietante. Vamos a morir. Sin remedio. Y lo sabemos.

Sin duda esta conciencia de que vamos a morir nos constituye como humanos. Es un radical antropológico. Es dudoso que otros animales lo sepan tan claramente. De hecho somos la única especie que rinde honor a sus muertos. La muerte de un ser humano es particularmente trágica porque con cada persona fenece una interpretación original, una forma única de humanidad. Vista una gallina, vistas todas. Pero cada ser humano –como decía Únamuno- es especie única.

El instinto de supervivencia tal vez sea en nosotros el más fuerte. No nos gusta morir y la muerte nos da miedo. Algún filósofo –Fernando Savater- ha dejado escrito que toda la cultura es un vasto conjuro contra este miedo. Al fin el objetivo –expreso o inexpreso- de religiones, técnicas, ciencias o artes es salvarnos o, al menos, dejar tras de nosotros huellas que prueben que hemos vivido o trasciendan nuestra vida, preservando nuestro recuerdo.

lunes, 20 de abril de 2009

Viaje a Itálica


Quienes viajaron a Santiponce para disfrutar del teatro clásico (15 de abril), y para pasear por las ruinas de Itálica, seguramente encontrarán interés en la siguiente página que he creado como recordatorio del evento...

Ya sabréis que la lechuza -o el búho- son animales totémicos del filósofo. Representan la conciencia vigilante, funcionaria generosa de la humana dignidad. He aquí un buen ejemplo romano, en mosaico de Itálica, de la "Casa de los Pájaros", respetado por dos mil años de guerras y expolios, gracias a la tierra fértil del Betis, que lo cubrió y protegió como una buena madre...




Tres grandes aportes debemos a los griegos de la época clásica (VI-IV a. C.), como invenciones prodigiosas que distinguen la verdadera civilización de la mera cultura: la ciencia, la democracia, ¡y el teatro!



Conforta ver que la gente joven sigue con atención este espejo crítico de la vida propiamente humana: dramática existencia representada, comedia o tragedia; risa o llanto, gustos y disgustos, gustos que exigen duros esfuerzos, o que provocan graves dolores; penas que merecen glorias...

Y el teatro es también verbo bien trabado que humaniza, esa cadena simbólica, ese rosario etéreo del lenguaje. Voz en el tiempo, con significado y, a veces, con más sentido incluso que la vida real. Desde el teatro relativizamos lo que nos pasa, nos distanciamos de la vida cotidiana, vemos entonces con claridad nuestros errores y posibilidades... Los riesgos del vivir.

Los romanos tomaron los géneros teatrales de los griegos, yendo a la Escuela de Grecia, que militarmente conquistaron, pero por la que fueron seducidos sin remedio, pero también -guerreros y hombres de acción- disfrutaban con crueles espectáculos de fuerza bruta, habilidad dramática y práctica, violenta tragedia y muerte gratuita...


Cuando pasé por ese foso de arriba, cubierto de madera entonces, cuando el anfiteatro de Itálica (uno de los mayores del imperio) estuvo activo, aún me estremeció el eco del miedo, del terror que sin duda sintieron fieras y gladiadores, cuando eran forzados a saltar por las trampillas hacia la arena, mientras 25000 personas gritaban alrededor, locas por proporcionarse la oscura y primitiva emoción que ofrece el riesgo, el reto a muerte, el sacrificio por los dioses, y la sangre viva...