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jueves, 26 de enero de 2023

EL TELAR MÁGICO

 

Robert Fludd. Utriusque cosmi, II. Oppenheim 1619.
Aparecen en esferas el mundo intelectual,
el imaginativo y el sensible


EL TELAR MÁGICO[1]. Cerebros y mentes. Computación y conciencia. Razonamiento e inteligencia

 La computación de cerebros y ordenadores

¿Funciona el cerebro como un ordenador? ¿Es una computadora orgánica? ¿O el ordenador funciona como una memoria electrónico? ¿Piensan las máquinas?

sábado, 15 de enero de 2022

ARTES DE LA MEMORIA

 

No existe la identidad personal sin memoria genética y mental

“Aquellos que desean recordar,
retírense de la luz pública a una obscura intimidad”

 Alberto Magno. De memoria et reminiscencia.


 Es la memoria un bien necesario para la vida. Cicerón consideraba su existencia un buen argumento a favor de la inmortalidad del ánima y de la divinidad del hombre.  Ortega tenía más al humano por un animal memorioso que por un animal razonador. La memoria da ser y existencia a lo que ya no es, tesoro de las ciencias, madre de la sabiduría y de las artes junto con la experiencia. Lo que la memoria sostiene es lo que sabemos y por eso dijo Platón que saber es recordar.

domingo, 22 de mayo de 2011

La Madre de las Musas

Ortega dijo una vez que lo que nos distingue de las bestias no es la inteligencia, sino la memoria, que el ser humano es, sobre todo, el animal memorioso. Gracias a esos ecos y reminiscencias que nos devuelve la memoria, lo que aconteció en el pasado está vivo en el presente. La memoria –como explicó Ignacio Gómez de Liaño- añade un “aura simbólica” que hace del tiempo un horizonte propiamente humano: el hombre debe a su facultad de recordar el vivir no sólo en medio de objetos estimulantes, sino también en convivencia con objetos y seres significantes. ¿Sería la memoria una imaginación referida al tiempo?


Desde siempre, ese ámbito de la representación espaciotemporal(imaginación y memoria) es la fuente donde hace nido lo maravilloso: los viejos relatos sobre la creación y el destino, sobre el bien y el mal. No sólo recordamos vivencias y emociones adheridas a ellas, sino también creencias y aún realidades soñadas, mitos y fantasías.


“La memoria no pertenece sólo al mundo de los hechos, sino también al de las invenciones humanas. Así como mediante la historia el grupo conquista su pasado colectivo, asimismo mediante la memoria el individuo conquista su identidad según la configura su pasado individual”. (I. Gómez de Liaño. El idioma de la imaginación, 37s.).



Fácilmente, si el tiempo presente se vacía, acuden en nuestro auxilio, para llenarlo, los recuerdos. Sucede a los viejos. Olvidan donde dejaron hace un momento las gafas, pero recuerdan con nitidez asombrosa lo que pasó hace más de medio siglo.


Una función vital


La memoria es una función general de toda materia orgánica (Ewald Hering). Se ha definido a la memoria como el principio de conservación en la mutabilidad de todo acaecer orgánico. Memoria y herencia son así dos aspectos de una misma función vital, función de representación y comunicación. Cualquier animal tiene memoria, esto es, conserva información y la transmite. Todo ser vivo porta en cada célula de las que le constituyen una memoria genética en que se recapitula la evolución de su estirpe y, en cierto sentido, la evolución del universo hasta su misma existencia como entidad individual. Nuestro cuerpo es un monumento vivo del pasado en que se conservan los avatares de la vida.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El Milagro de la Atención


No hay peor ciego que el que no quiere ver. Para poder distinguir un objeto o darse cuenta de una relación hay que empezar por atender. Quien no presta atención a lo que el profesor explica, no puede enterarse de su explicación. La atención es una apertura a la realidad, una condición de la percepción, del recuerdo, la creación y del entendimiento, pero también puede estar dirigida por la inteligencia.

La atención de los animales depende sobre todo de la intensidad de los estímulos internos o externos, o de sus necesidades y del medio ambiente: el hambre, el ruido de los pasos de un depredador... La atención específicamente humana es un tipo de acción guiada por deseos, pero también por creencias y razones.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La sabiduría de los cuentos y el animal simbólico


Los límites del conocimiento científico. El pensamiento utópico y los saberes humanísticos

Nuestra identidad personal está hecha de la etérea sustancia de los sueños. Nuestras facultades representativas median entre la experiencia sensible y los trabajos de la inteligencia. La imaginación y la memoria colaboran con la razón y la experiencia en la elaboración de un pensamiento simbólico que nos constituye tan esencialmente -si no más- que nuestros conocimientos científicos -si es que los tenemos-.

El ser humano no tiene sólo vida, sino que se inventa una biografía. Y en nuestra biografía no importan tanto nuestras experiencias sino el modo en que las recordamos, las contamos y transformamos, convirtiéndolas en vivencias.

Los cuentos, las leyendas, las parábolas, los mitos, tienen un valor universal y vivencial, pues nos prestan herramientas imaginativas para la comprensión, construcción, conservación y transformación de nuestra identidad social. "Esas cosas, que no sucedieron -escribía Salustio- son para siempre", por eso han sido siempre tema obligado de artistas de todas clases, en todas partes.

Edipo, don Quijote, la madrastra de Blancanieves, el buen samaritano del Nuevo Testamento, don Juan Tenorio, Spiderman o ET, sobrevivirán a nuestras limitadas existencias. Las ilusiones cuentan como estimulantes de la inteligencia y de la acción, que orientan. Nuestras creencias sobre los orígenes y el destino dependen de relatos. También nuestras convicciones morales más profundas. Como recordaba el poeta León Felipe: la cuna del hombre siempre la han mecido -y la mecerán- con cuentos.

El pensamiento simbólico tiene un valor vital, estético, moral y educativo. Interesa, por tanto, a la filosofía. Pero también puede ser una fuente de alienación y de engaño. La tele, sin ir más lejos, esa "niñera electrónica", es un cuentacuentos activo las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Todos sus relatos están dominados por el metarrelato de la publicidad y la propaganda. Su retórica establece el mito de la soberanía del consumidor, y mediante halagos nos estimula incesantemente a buscar con prisas la felicidad en el éxtasis del consumo.