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domingo, 22 de agosto de 2021

GUEVARA. HUMANISMO ESCÉPTICO

Estudio y edición de Emilio Blanco

GUEVARA PRECURSOR DEL ENSAYO MODERNO

Nicolás Maquiavelo nació en Florencia en 1469. Nuestro Fray Antonio de Guevara once años después en un pueblo de Cantabria. Unos lo tienen por montañés, nacido en Treceño hacia 1480, otros por alavés, él insiste en que nació en las Asturias de Santillana. Parece que la casa de Guevara sumaba abolengo vascongado. 

Más información sobre su vida y pensamiento en "Guevara y el nacimiento del ensayo" en A pie de clásico.

jueves, 7 de mayo de 2020

POLÍTICA NOMINAL




Puentes de palabras


“¿No son las palabras y los sonidos los arco iris y los puentes de ilusión
tendidos entre los seres por siempre separados?”

Nietzsche. Así hablaba Zaratustra.[1]

Dios creó el mundo de la nada. Sólo un dios que es algo y lo puede todo (omnipotente) crea ¡desde la nada! Para el ser humano resulta imposible sacar conejos de una chistera vacía; si ello fuera posible, no habría hambre en el mundo. No cabe duda, el conejo que surge del sombrero del mago ya estaba ahí, sólo que nos había pasado desapercibido. El Sumo Hacedor no nos programó creadores, pero a cambio nos hizo “nomencladores”, es decir, nos concedió el poder de inventar o descubrir nombres para y de las cosas, una capacidad que daría lugar y forma con el tiempo a más poderes extraordinarios, pues haría del humano inventor y transformador: arte, técnica, ciencia, teatro, democracia… El lenguaje humaniza, civiliza, en él se forja la humanidad.

lunes, 2 de abril de 2012

El contractualismo de Locke


Este Leviatán no es el monstruo del caos de la mitología fenicia,
sino el  gigante político de Hobbes que impone orden


 Derecho a rebelarse

A los elementos que empleaba Hobbes para su modelo de Estado, Locke añade el problema adicional y fundamental de la revolución; o sea, la posibilidad de que el pueblo pueda resistirse legítimamente contra los detentadores del poder político. La reeleboración lockiana del concepto de contrato liquida históricamente el viejo sistema de dominio, introduciendo criterios de legitimidad para tal liquidación.
El referente polémico directo de los Tratados sobre el Gobierno es la doctrina patriarcal de Robert Filmer, más que el Leviatán de Hobbes. Antes bien, el pensamiento Lockiano parte del mecanismo fundamental de la lógica política de Hobbes:
“En rigor, nada puede hacer de un hombre un súbdito, excepto una positiva declaración, y una promesa y acuerdo expresos”.
Antes de esta declaración no existe ningún poder político, sino individuos en el estado de naturaleza.  Sin embargo, el concepto hobessiano de “guerra de todos contra todos” está ausente en Locke. El “estado de guerra” lockiano es una perturbación del estado natural regulado por leyes y motiva el tránsito a un orden más seguro, el del Estado, desde aquel abismo de muerte y desorden.
Pero para Locke resulta esencial que el poder político no resulte irresistible. Si los poderes públicos no cumplen con el contenido de las leyes naturales, el pueblo está legitimado para resistir o rebelarse. La guerra o el desorden derivados de esta resistencia no constituyen el peor de los males, por cuanto ni la paz y el orden son el mayor de los bienes. Una paz contraria a la ley natural “consistiría en la violencia y la rapiña”, mantenida para uso exclusivo de ladrones y opresores. La cueva de Polifemo en la que Ulises y los suyos no tenían cosa que hacer, sino esperar para ser devorados por el gigante, ofrece una buena metáfora de un gobierno de este tipo. Quien gobierna como un tirano según su voluntad particular, y no según la ley, no sólo pone en peligro los valores de paz y orden, sino que está violando el contenido normativo del pacto. Por tanto, en tal caso, son los gobernantes los que se manifiestan como rebeldes (re-bellare), al sustituir la ley por la fuerza instauran un estado de guerra. Locke instrumentaliza el binomio guerra-paz (inseguridad-seguridad : muerte- vida), sustituyéndolo por transgresión-norma.

martes, 17 de marzo de 2009

La cultura


La cultura es un atributo específicamente humano. Sólo en un sentido analógico se puede hablar de la “cultura de los chimpancés”. Aunque en ciertos animales superiores se pueda hablar de formas protoculturales, como hábitos aprendidos, es exagerado hablar, propiamente, de cultura. Porque puedan armarse con una caña para cazar termitas, amenazar a un pariente con una rama, o lavar frutas en un arroyo, los chimpancés no son "cultos", no deben ir a la escuela, cumplir normas complejas, ni tienen historia, a no ser que llamemos "historia" a su evolución natural.

El filósofo pesimista Ciorán definió al ser humano como un animal simbólico, porque no nos relacionamos directamente con la naturaleza, sino a través de un intermundo cultural de símbolos y signos, de instrumentos y técnicas, que nosotros mismos hemos inventado y forjado en el transcurrir de la historia.

Cultura es –prima facies- todo aquello en que el humano ha depositado una intención finalista o significativa.

La cultura es pues un producto específico y dinámico de la inteligencia y la voluntad de los humanos. Y la variedad de culturas es una prueba de nuestra espontaneidad creadora, de nuestra inventiva y de nuestra libertad.

Vamos a distinguir cuatro sentidos de la palabra “cultura”.

1. En sentido antropológico general, naturalista, la cultura es una formidable maquinaria de adaptación y supervivencia exclusivamente humana que tiene, frente a la mutación y la recombinación genéticas que son propias de la evolución natural, la ventaja de poder progresar más rápidamente y de poder ser en parte dirigida.
Así, a la memoria biológica y a los impulsos innatos, inserta y derivados de nuestro código genético, se suma así, con más o menos armonía, una memoria social, de saberes, instrumentos, pautas de comportamiento aprendidas… una cultura o memoria social que ha de ser transmitida, interiorizada y recreada de generación en generación, pues nadie nace aprendiendo y la cultura no pervive si no se la recrea aplicándola a nuevas circunstancias. Desde que se inventó la escritura (culturas históricas) la cultura es acumulable, pero también revisable.

2. En sentido antropológico fáctico, como un hecho más del mundo en el que vivimos, la cultura es una interpretación humana de la realidad (cultura mental) o un conjunto de procedimientos que nos permiten controlar el medio natural, y a nosotros mismos en tanto seres genuinamente naturales, pero conformados e informados como estamos por símbolos, doctrinas, ideologías, creencias, prejuicios, filosofías, ciencias, técnicas, industrias, artes y artesanías, costumbres, tradiciones, modas…
Frente a los seres naturales, los enseres, cacharros, artefactos, instituciones, industrias, empresas, medios de comunicación y de transporte, obras de arte, muebles, edificios, cubiertos, ropas, accesorios (útiles o inútiles)… constituyen la cultura material.
Todos estos medios, instrumentos y objetos fabricados por el hombre, han alterado y están alterando fundamentalmente la faz natural del planeta Tierra. Por tanto, hay que tener en cuenta que la “naturaleza”, que es el soporte en el que también habitamos y del que nos nutrimos, ya no es comprensible sin ese intermundo de objetos artificiales. El cuidado de la naturaleza es ya también una empresa cultural.

3. En sentido ideal, propiamente filosófico y utópico, la cultura es un repertorio de posibilidades que amplía hasta el infinito los fines biológicos de supervivencia y adaptación propias de la especie animal que somos. No sólo queremos vivir, sino que queremos vivir felices y dignamente. Es el mundo de los valores culturales, de los proyectos más nobles y ambiciosos de la especie humana, de las ideas-fuerza reconstruidas una y otra vez en diálogo interminable entre los vivos y los muertos, cuyos registros perviven en los textos clásicos y las obras de arte.
A este respecto, son tres los principales proyectos de la Cultura con mayúsculas:
a) La búsqueda de la Verdad, objetivo principal de la ciencia.
b) La representación de la Belleza, principal fin del arte.
c) La realización de la Justicia, principal meta de la política.
La cultura adquiere así, como ideal, un sentido finalista, se abre hacia un mundo nuevo, sobrepuesto al natural, y trascendente, en el que todo tiene que ser inventado y en el que el humano se refina y perfecciona según la particular idea que tiene de su superior dignidad y según sus ilusiones más razonables o realizables.
Estos valores de la ciencia, del arte y de la democracia distinguen una verdadera civilización de una mera cultura.

4. Por último, y en un sentido personal, la cultura es ese proceso de formación e información, educación e instrucción, socialización y aprendizaje, mediante el cual el individuo humano, toma posesión de sí mismo, adquiere una personalidad a la vez que se eleva a lo general, siendo capaz de asumir el punto de vista de los otros.
Ser cultos nos hace por ello más libres, pero también más conscientes de nuestras limitaciones, pues como sujetos culturales, nos observamos también como un producto natural y cultural.
Así, cultivarse, hacerse culto, es un proceso de talla interior y de diferenciación creciente, mediante el crecimiento del propio mundo simbólico y por enriquecimiento de la propia intimidad.

Ejercicios
1. Distinga -aplicando la ontología  de los tres mundos de Popper- entre cultura material, mental y espiritual.
2. ¿Evoluciona la cultura? ¿Qué fuerzas o causas pueden forzar un cambio cultural?
3. Los cambios culturales, ¿suelen ser a mejor o a peor?, ¿es usted conservador o progresista?, ¿innovador, revolucionario, reformista o tradicionalista?, ¿neófobo o neófilo? Explique y argumente sus respuestas.
4. ¿Qué entendemos por "subcultura" y "contracultura"? Ponga ejemplos. ¿La cultura es un producto de los individuos o los individuos son un producto cultural?
5. Distinga entre cultura y civilización. ¿Es lo mismo socialización que aculturación?
6. Distinga el etnocentrismo del relativismo cultural. ¿Por cuál de las dos soluciones apuesta usted?
7. ¿Es lo mismo el interculturalismo que el multiculturalismo?
8. ¿Es posible un universalismo cultural? ¿Es conveniente? ¿Qué condiciones, ideales o valores culturales podrían ser universalizables?
9. ¿Nacionalismo o cosmopolitismo?
10. Distinga entre cultura y educación, y entre educación y propaganda. ¿Está nuestra cultura dominada por la propaganda y la publicidad?