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jueves, 13 de junio de 2024

MECANICISMO Y FINALISMO

 

Amegilla, 26 marzo 2011. Foto JBL

«Dime una sola "ley científica" teleológica 
aceptada por la comunidad científica» 
J.C. García-Hierro

      Algunos filósofos de la ciencia sostienen todavía que el mecanicismo es un estado superior y definitivo de la ciencia, cuando no ha sido más que un estadio de su evolución histórica. Y, seguramente, esa nave ya hace aguas y está en crisis, y eso desde que la física como paradigma va siendo desplazada por los paradigmas o modelos de la biología.

Está por demostrar que el mundo es un reloj o una máquina, analogías famosas o poéticas del mecanicismo, y no un organismo viviente e incluso consciente, un pan empsychon (todo con alma), como dejó escrito Platón en el Timeo. Bien es verdad que los mecanicistas clásicos todavía suponían una inteligencia diseñadora de la máquina y un magnífico y divino relojero que dio cuerda al reloj del universo en el principio de los tiempos. 

viernes, 11 de noviembre de 2011

Epistemología

Nada más divertido que esta graciosa actuación de Les Luthiers para que aprender el significado de la voz "epistemología", una rama, muy desarrollada en nuestra época de la gnoseología o teoría general del conocimiento:

https://www.youtube.com/watch?v=MjquL8dW2rU



martes, 12 de octubre de 2010

Ficción científica y Ciencia


"Ciencia ficción" es una expresión redundante. Pretende distinguir un género épico, novelístico o cuentístico, por un lado, de la ciencia real, por el otro. Pero tal vez, en español, tendríamos que decir "ciencia fantástica" más que "ciencia ficción". Si por ficción entendemos un acto de fingimiento de sucesos reales, toda hipótesis científica es un fingimiento y por tanto una ficción.

Como se sabe, Newton intentó sustituir el poder constructivo de las hipótesis, por el principio de inducción (o de transducción), que extrae proposiciones inobservables de fenómenos observables. Pero, como han percibido sus críticos, la célebre proposición newtoniana "yo no finjo hipótesis" es falsa en la epistemología del sistema newtoniano, que emplea sin escrúpulo hipótesis, tanto mecánicas como metafísicas (espacio y tiempo absolutos) y metodológicas (el principio de inducción, según la cuarta regla del filosofar expuesta en el Libro III de los Principios matemáticos de la filosofía natural, 1687).

sábado, 17 de enero de 2009

El Problema de la Realidad

Desde que el Logos se propone como explicación racional alternativa a la explicación mítica, el problema de descifrar cómo los seres humanos pueden estar seguros de sus conocimientos, es el gran problema de LA VERDAD. Si la filosofía se propone como saber racional dotado de objetividad es que se pretende universalmente válido y, por lo tanto, sus conocimientos deben aportar seguridad a la persona que se apropie de ellos.
El tema de la verdad es el que nos condujo por el camino de la Lógica, precisamente para estudiar cómo el lenguaje nos ayuda a la elaboración de argumentos válidos que versan sobre el mundo, aunque solo con estudiar la forma de la argumentación vimos que no era suficiente para conocer o reconocer qué es lo que quieren decir los hablantes. El ejemplo más claro lo tenemos en la publicidad, que hace un uso abusivo del lenguaje para conseguir transmitir algo más que lo que las palabras dicen por sí solas.
¿Cómo logramos expresar nuestra realidad, lo que nos importa? Efectivamente, nuestros conceptos refieren a la realidad extramental, a las cosas del mundo, pues, de hecho, somos capaces de conseguir movilizar, hacer reaccionar a nuestros congéneres. Pero… ¿estás seguro que los demás te entienden perfectamente todo aquello que tú quieres decir? ¿no crees que hay demasiados malentendidos? Esto puede deberse a múltiples factores: a que tú no sepas expresarte bien, lo cual dice poco en tu favor (en 1º de bachillerato ya deberías tener un nivel cultural suficiente como para que esto no sucediese); a que los demás no sean buenos receptores de tus mensajes y de nuevo deberías revisar tus mensajes porque de ti depende el éxito de tu comunicación; pero existe la remota posibilidad (o no tan remota) de que nuestros conceptos a veces nos traicionen, ¿por qué?
El filósofo presocrático Parménides (vivió en el S. V a. C. en Elea –Italia-), consideró que los seres humanos vivíamos como seres bicéfalos, porque manteníamos a la vez que las cosas pueden ser de una manera y también de otra manera distinta, vamos que no teníamos claro lo que eran las cosas “en sí” y por ello nuestro conocer no se fundaba en la verdad sino, como mucho, en la opinión. Él se propuso terminar con esta situación considerando que si queríamos encontrar la VERDAD, debíamos buscar el SER de las cosas, podríamos decir, su ESENCIA. Parece ser que fue Parménides el primero que habló de esa tierra de nadie y de todos que es la ONTOLOGÍA (Literalmente es estudio de lo que es, pero de manera más general se suele utilizar como aquella teoría o concepción sobre la realidad. Así cuando hablamos de la Ontología platónica, la calificamos de dualista porque expone dos tipos de realidad).
El planteamiento no es malo, pero ¡qué demonios es eso de la Esencia! y ¿cómo encontrarla? Bien, estamos inaugurando dos grandes bloques de la Filosofía:
• La METAFÍSICA, literalmente “más allá de la física” (Es curiosa la formación de este concepto. Se debe al filósofo Andrónico de Rodas que, ordenando, la descomunal obra de Aristóteles, situó una serie de escritos, que habían quedado sin título, después de los escritos que el maestro había dedicado a la Física. Por ello lo de “tá meta ta física”, lo que viene detrás de lo físico).
• La EPISTEMOLOGÍA, que sería aquella parte que se preocupa por saber o estudiar cómo se produce el conocimiento (teoría del conocimiento, también denominada Gnoseología)
De todos modos, tratar de desentrañar cuál es nuestra realidad, cómo somos capaces de conocerla o de transmitirla y qué otras realidades nos acompañan, nos va a ocupar, prácticamente, el resto del curso y tendremos que ir con pies de plomo si es que, efectivamente, queremos llegar a ser sabios